El proyecto de convertir en avenida la autovía Cádiz-San Fernando no convence a casi nadie
Los ecologistas lo consideran una barbaridad urbanística; la compañía de autobuses, una operación muy complicada; los taxistas, un gasto inútil; y los trabajadores, un problema
Sólo el dueño de El Chato defiende esta idea, aunque no cree que la llegue a ver
La transformación de la autovía de Cádiz a San Fernando en una avenida llega a la Junta
San Fernando solicita a la Junta que incorpore al POTA la importancia de hacer "urbana" la autovía con Cádiz
Desde que conectase en Hispania a Gades con Iuncaria, hoy La Junquera (Gerona), bajo el nombre de Via Augusta Julia, la actualmente autovía urbana CA-33 Cádiz-San Fernando ha sido siempre el primer tramo –o el último– de una infraestructura principal de transporte rodado de larguísimo recorrido. De hecho durante muchas décadas perteneció a la antigua carretera Nacional IV Madrid-Cádiz, hoy recortada N-4, y sin duda, mejoró con su posterior transformación al estado que mantiene ahora. Sobre todo por razones de seguridad.
Pero hace tan solo unos días, la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, anunció que van a plantear a la Junta de Andalucía su conversión en avenida urbana. Y el Ayuntamiento de Cádiz ha confirmado que también presentará esta propuesta. Una idea que comenzó a fraguarse en 2023 dentro de una estrategia común entre ambos gobiernos municipales.
Las razones que esgrime el Gobierno local de Bruno García es que la autovía “crea un efecto barrera tanto física como paisajística entre los núcleos urbanos y su entorno natural”. Algo que resulta “obsoleto y poco coherente” con la ordenación territorial contemporánea y su función de “conexión metropolitana”. La transformación se esboza como una “intervención a largo plazo” que conllevará “el calmado del tráfico, la urbanización del entorno para permitir el acceso peatonal y actuaciones de mejora de la seguridad vial”, así como una “iluminación eficiente”, mobiliario urbano y rotondas. Una prolongación, en definitiva, de la Avenida Periodista Beatriz Cienfuegos en Cádiz.
Como es lógico, la conversión de la CA-33 en una carretera urbana implicará la reducción a 50 kilómetros por hora de los actuales límites máximos de velocidad, que están en 100 y 80, dependiendo de los tramos. También supondrá un mayor tiempo en los trayectos y una confluencia de vehículos y de retenciones elevada, con la más que probable instalación de semáforos.
La idea no parece convencer a casi nadie, según un pequeño sondeo realizado por este periódico: los ecologistas lo consideran directamente una barbaridad; la compañía de autobuses, una operación muy complicada; los taxistas, un gasto inútil y los usuarios, un problema, sobre todo para quienes viven una ciudad y trabajan en otra. Sólo el propietario del Ventorrillo del Chato la defiende, aunque no cree que llegue a verla hecha realidad.
"Crear una vía urbana para urbanizar"
Desde Agaden-Ecologistas en Acción se oponen “a tal barbaridad, ya que crear una vía urbana es la mejor manera de urbanizar. Y urbanizar y respetar un entorno natural son términos opuestos”.
“Lo que pretenden hacer aumentaría enormemente la incidencia de esa vía en el entorno natural, aves, dunas y paisaje”, sostienen los ecologistas. “Además, perjudicaría el transporte público y privado, aumentando sobremanera el tiempo de los traslados de una ciudad a otra de innumerables personas a diario para acudir a sus trabajos y estudios, duplicando la duración de los traslados, lo que aislaría más a Cádiz de su entorno”, alertan.
“¿Para qué rotondas, semáforos y mobiliario urbano? No hay sitio. ¿Piensan acabar con las dunas, con lo que queda del complejo lagunar de Torregorda y con el chorlitejo patinegro y demás aves que anidan en la zona?”, se preguntan. “Calmar el tráfico tiene sentido en la ciudad, pero no en una vía que conecta dos ciudades vecinas y donde no vive nadie y por lo tanto no molesta a la gente. Los que disfrutan de la naturaleza ya van por la orilla de la Bahía o por la playa y no necesitan farolas, semáforos ni rotondas”, argumentan.
“La autovía actual es el mal menor: un paso de coches que no se detienen. En cambio, una avenida con farolas, semáforos y aparcamientos, incidiría mucho más en el entorno natural, tanto en la fauna como en la visualización del paisaje”, sostienen.
“¿Puede el Ayuntamiento de Cádiz costear el mantenimiento de esos kilómetros de avenida, teniendo en cuenta lo que hemos vivido con los recientes temporales y los que vendrán?”, plantean además.
“Este proyecto no tiene ni pies ni cabeza: Meter una vía urbana en un espacio natural es un sinsentido y en él solo se ven intereses especulativos que nada tienen que ver con la conservación de nuestro escaso medio natural, la playa de Cortadura”, concluyen desde Agaden-EA.
Un peligro para la playa de cortadura
Daniel López Marijuán, de Ecologistas en Acción-Andalucía, coincide con sus compañeras: “Es una propuesta equivocada porque la playa de Cortadura, hasta Torregorda, tiene unos valores ecológicos singulares, incompatibles con un uso urbano intensivo. De hecho, la afluencia de coches en temporada de verano es abusiva”, denuncia.
“Habría que fomentar el transporte público para el acceso a la playa, junto a pasos (subterráneos o elevados) peatonales que conecten el camino paralelo al ferrocarril con la playa. Y proteger toda la zona de anidamiento del chorlitejo patinegro.Y restaurar el molino de mareas del río Arillo, con accesos peatonales”, propone el ecologista.
“Es un tema complicado, porque entendemos que no solo sería modificar la autovía, sino también modificar los usos y equipamientos de todo tipo en la zona que esta próxima”, opinan desde la dirección de Tranvía de Cádiz y San Fernando y Carraca, que gestiona una de las líneas de autobuses interurbanos entre Cádiz y La Isla. Actualmente, la compañía opera con 79 servicios diarios entre la capital gaditana y San Fernando y otros tantos de vuelta. 41 de ellos hasta Caño Herrera y 38 hasta Camposoto. “Pasaría algo parecido a la transformación de la autovía de la costa de Málaga cuando hicieron la autopista. Entre otras afecciones, el tiempo de recorrido entre ambas ciudades en ese tramo se duplicaría o triplicaría dependiendo del diseño y las limitaciones de velocidad”, añade la misma fuente.
Los taxistas: “Con los temporales la autovía ya termina llena de arena ¿Qué pasaría si fuese avenida?”
“Me parece una utopía. Porque se habla de una avenida con mobiliario, con alumbrado, y yo veo que las farolas que se pusieron hace un montón de tiempo, nunca las he visto encendidas, concretamente las que están entre El Chato y San Fernando”, opina Rafael Reyes, presidente de Radio Taxi Cádiz. “Se pusieron porque la autovía tenía un índice de siniestralidad muy alto, sobre todo en la curva de Torregorda, donde falleció mucha gente”, recuerda.
“Además, con los temporales, la autovía termina llena de arena ¿qué pasaría convertida ya en avenida? Antes de eso habría que buscar una solución urgente a este problema”, propone.
“Entiendo que quieren hacer algo parecido a la autovía de la Costa del Sol, pero allí sí que tienen sentido las rotondas porque hay urbanizaciones y está todo edificado. Lo de aquí no se puede comparar porque en el entorno de nuestra autovía no se puede construir, es suelo no urbanizable. Hacer aquí una avenida sería un gasto inútil; porque ¿quién va a disfrutar de ella? Ahora está bien para lo que se utiliza la vía paralela: para correr, caminar, hacer deporte...”
“Respecto al servicio que damos, a nosotros nos da igual que sea autovía o avenida”, plantea Rafael Reyes. Tampoco afectaría a las tarifas, asegura, porque hasta San Fernando seguiría aplicándose la interurbana y hasta el Ventorrillo del Chato, el suplemento que se abona por tener que dar la vuelta en el puente de Torregorda de regreso a Cádiz. “Lo que sí que es verdad que al reducirse la velocidad y aumentar el tiempo de trayecto se va a encarecer el servicio”, advierte. Ahora mismo un taxi desde Cortadura al centro de La Isla cuesta unos 20 euros, de manera que tardando el doble de tiempo se incrementaría varios euros más.
La única persona consultada en este sondeo que defiende la conversión en avenida de la autovía es José Manuel Córdoba, propietario del Ventorrillo del Chato. “A mí me parece muy bien, pero yo tengo 62 años y creo que no lo voy a conocer, y eso que espero vivir muchos más. No me creo nada. Llevo escuchando mucho tiempo lo de mejorar la luz. Se pusieron las farolas y en 2008 se empezaron a estropear y ahí siguen igual. Se tiró el dinero público, como en tantas cosas en este país”.
“Hace unos años hicimos una campaña publicitaria, precisamente con Diario de Cádiz, en la que el lema era: ‘El Ventorrillo del Chato, en una calle más de Cádiz’. Pero de eso a la realidad... Ojalá lo pudiera conocer, pero lo veo difícil. Sería estupendo”, insiste.
“Es una carretera en la que hay que limitar la velocidad porque la gente va demasiado rápido y tiene mucho tráfico, pasa gente en bicicleta, hay accesos a las playas, no está nada iluminada y es bastante peligroso. Pero vamos a creer... Yo soy creyente, soy cristiano... A ver si algún día lo conocemos... Si lo vemos, te invito a comer”, concluye.
“Debe haber un estudio riguroso sobre el impacto que podría tener en el tráfico”
“El proyecto de conversión de la autovía Cádiz-San Fernando en una avenida urbana suscita, de entrada, muchas dudas dada la falta de definición de las propuestas que ambos alcaldes apenas han esbozado, enumerando sus bondades”, opina Arturo, un isleño que trabaja en Cádiz.
“Aunque se señalan evidentes mejoras, tales como la solución a la deficiente iluminación de la vía o la integración urbana, el principal problema, que entiendo que además comparte la mayoría de los vecinos de la capital y de La Isla, radica en el impacto que esta medida podría llegar a tener en el tráfico entre ambas localidades al aplicar ciertas limitaciones”, añade.
“No se puede olvidar que es la principal vía de conexión entre ambas localidades y que a diario es utilizada por miles de personas que se desplazan en sus vehículos, por lo que es algo que no debe tomarse a la ligera. Sobre todo si se tiene en cuenta que la CA-33 presenta ya problemas en este sentido, que son palpables cada día a hora punta, especialmente a la salida de San Fernando”, recuerda.
“Cualquier cosa que se haga debería estar sujeta previamente a un estudio riguroso sobre el impacto que podría tener en el tráfico. Y, sin dejar de apostar por el uso del transporte público, debería ser realista y tener en cuenta que el coche (o el vehículo privado) es todavía la primera opción para muchos, sobre todo, cuando se trata de desplazamientos laborales”, argumenta.
“En el caso isleño, además, sorprende que se hable de convertir la CA-33 en una travesía urbana pero se olvide una histórica reivindicación, como son los nuevos accesos pendientes a la ciudad a la altura de Fadricas, que se quedaron a medio hacer y que estuvieron varios años incluidos en los Presupuestos Generales, a pesar de lo beneficioso que sería para la localidad”.
También te puede interesar
Lo último
Contenido ofrecido por Calachica
Contenido ofrecido por Eléctrica de Cádiz
La luz también puede tener acento gaditano