Pobreza

Casi el 20% de las personas sin hogar atendidas son de la diócesis de Cádiz y Ceuta

  • Cáritas Diocesana destinó 349.075,99 euros durante 2018 para atender a estas personas a través de diversos servicios

Una persona sin hogar, tapado por cartones y sus pertenencias en Cádiz. Una persona sin hogar, tapado por cartones y sus pertenencias en Cádiz.

Una persona sin hogar, tapado por cartones y sus pertenencias en Cádiz. / Julio González (Cádiz)

Las personas sin hogar son la punta del iceberg de un problema de exclusión social que afecta a un millón y medio de andaluces en la actualidad. Y dentro de ese problema regional que Cáritas ha señalado en un informe presentado ayer, la diócesis de Cádiz y Ceuta ocupa un papel preponderante, sumando casi el 20% de esas personas sin hogar atendidas el pasado año en las Cáritas de toda Andalucía.

En concreto, en la diócesis fueron atendidos un total de 1.249 personas sin hogar a lo largo de 2018, gracias a los distintos y servicios dispositivos que en estos años se ha logrado poner en marcha en algunas localidades del amplio territorio que abarca la diócesis. En concreto, Cáritas cuenta con dispositivos dirigidos exclusivamente a las personas sin hogar en Cádiz capital, San Fernando, Chiclana, Algeciras y La Línea.

Para la atención de estos distintos servicios que abarcaron a más de un millar de personas sin hogar, Cáritas destinó de sus fondos diocesanos 349.075,99 euros, que suponen el 25,37% de la actividad económica que Cáritas registró en la diócesis el pasado año.

De hecho, la atención a las personas sin hogar supone el segundo gran bloque de actuación de Cáritas en la diócesis, sólo por debajo de las acciones encaminadas al fomento del Empleo (que precisamente buscan evitar que las personas atendidas acaben hundidas en la exclusión social y en esos bloques que la organización religiosa denomina “sociedad estancada” o, en su extremo más grave, “sociedad expulsada”.

El perfil de personas sin hogar que dibuja la Cáritas diocesana es bien parecido al que se da en el resto de Andalucía: un hombre de entre 40 y 60 años de edad, que según ahonda la entidad gaditana acaba en la calle por pérdida del empleo y de la familia, a lo que se unen problemas de adicciones y, en muchos casos, problemas de salud mental que si no son derivados de la situación de encontrarse sin un techo sí se ven seriamente agravados por esta realidad. De hecho, es tal la cantidad de problemas de este tipo detectadas a lo largo del pasado año en las personas atendidas que Cáritas hace un llamamiento para ofrecer “una atención real adecuada y profesional por parte de los servicios públicos de salud” a estas personas sin hogar.

En el lado positivo de la actuación que Cáritas lleva a cabo en la diócesis con las personas sin hogar, se localiza el dato de que 36 de esos 1.249 sin techo atendidos el pasado año ha logrado “una mejora significativa de sus condiciones de vida”, señalan desde la diócesis. Esta mejora significativa consiste, básicamente, en el acceso a una vivienda normalizada, a servicios médicos especializados, o a comunidades terapéuticas para el tratamiento de adicciones, entre otras medidas logradas. Todo ello para recorrer ese difícil camino que persigue Cáritas con las personas sin hogar para que puedan reintegrarse en esa sociedad que los ha expulsado por esa gran cantidad y gravedad de problemas y dificultades que arrastran.

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