Enfoque | Diagnóstico de los Servicios Sociales

El nuevo perfil del usuario de Asuntos Sociales

Una cola de personas en situación vulnerable.

Una cola de personas en situación vulnerable. / Julio González

Desde el inicio de la pandemia no sólo ha aumentado el número de familias que necesitan de los recursos disponibles en la delegación de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Cádiz, también sus tipos de perfiles, que se diversifican. Así, lo han detectado los profesionales que forman parte de las 11 UTS (Unidades de Trabajo Social) de los centros de Servicios Sociales municipales, es decir, las personas que están a pie de campo y realizan la primera intervención.

De esta forma, un nuevo tipo de familia acude en busca de ayuda a alguno de los cinco centros de la ciudad, “la familia que a raíz de la pandemia se encuentran en ERTE alguno o, incluso, todos sus miembros, sobre todo trabajadores de la hostelería, o comercios como tiendas de ropa, de regalos, ferreterías u otro tipo de negocios que no se dedique a cubrir las necesidades básicas”, informa la concejala Helena Fernández del resultado de la prospección de su equipo.

A este perfil también se suma el del trabajador autónomo “que ha tenido que cerrar su negocio, tipo pequeña peluquería, un puesto de chucherías..., que también se nota que acuden por primera vez al Servicio” y los “trabajadores de la económica sumergida de la construcción, cuidado de mayores, servicio doméstico, fontanería, pintura..., que está viniendo en mayor número que otros años en busca de ayuda”.

Estos nuevos solicitantes, se suman a “las familias cronificadas” (familias que por su situación económica casi permanentemente necesitan de estos servicios) que, durante un tiempo “estuvieron realizando menos demandas, ya que subsistían de ingresos de la economía sumergida, o de ayudas de otros familiares, pero que ahora vuelven a necesitar más apoyo”.

También señalan desde las UTS que “es notorio” el número de personas mayores que han visto empeorada su salud y solicitan algún tipo de recurso “como por ejemplo SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) o Dependencia”; y “problemas con adolescentes que, como consecuencia del confinamiento, han abandonado los estudios o incluso han visto deterioradas las relaciones con sus padres”.

Desde Cruz Roja, coinciden en el análisis municipal tanto en la llegada de “nuevas personas” a sus recursos, como en esa peligrosa “cronificación de la pobreza”, pues familias “que en los últimos tiempos habían empezado a levantar cabeza han vuelto a necesitar de ayuda”. Además, advierten de una “feminización de la pobreza” pues la mayoría de sus usuarios de este año “son mujeres”.

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