En memoria de mi amigo
Hace ya bastantes años que nos conocimos. Éramos muy jóvenes, teníamos muchas ganas de aprender, trabajar y disfrutar de la vida. Y eso hicimos. Desde que llegaste a nuestro Servicio de Ginecología, tuvimos una profunda amistad que ha perdurado a lo largo de todos estos años. Pasamos por momentos a veces difíciles a veces buenos, pero en todo momento siempre conté con tu apoyo incondicional y tú con el mío.
Te ganaste el afecto y consideración de los que trabajaron contigo y de tus pacientes, a las que me consta siempre diste lo mejor de ti.
De las horas que compartimos, sobre todo durante las muchas guardias que hicimos juntos, nunca me quedaron dudas de tu calidad humana ni del profundo amor que sentías por tus hijos, lo que estoy seguro ha movido en gran parte tu trayectoria personal y profesional. Me consta.
La vida al final te ha hecho pasar por un doloroso trance que has llevado con la dignidad y fortaleza que siempre tuviste y que admiramos.
Pero hay algo que te inmortalizará, y es el recuerdo de todos los que te quisimos, el de todas aquellas personas a las que salvaste su vida, otras muchas a las que ayudaste a nacer o aquellas nuevas vidas en las que colaboraste para que fueran concebidas.
Por todo ello y más, mi querido amigo, descansa en paz.
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