Cádiz

Ellas llegaron en Los Amarillos

  • La cumbre de ministras de la UE no altera la rutina de la ciudad: no hubo ni problemas de tráfico ni una agobiante presencia policial. Las participantes fueron trasladadas en autobús al palacio provincial

Un trabajador de Diputación se acerca sigiloso, mira hacia los lados y susurra "hoy se va a montar un chocho...". "Eh?". "Sí, hombre, ¿no lo pillas? Es un chiste, el chiste masculino ahí dentro estos días, pero no se puede decir en presencia de mujeres, están muy susceptibles. Vivimos la máxima exaltación de la corrección lingüística de género. Miembras, miembros, en fin, tú sabes".

Cádiz es durante estos días el epicentro europeo de la rebelión de las sabinas y a los hombres que rodean el evento se les ve sumisos, como con cierto complejo de inferioridad. "El ministerio de Igualdad es el más desigual de los ministerios: todas son mujeres. Se las conoce porque siempre van en grupo y en estos días eran ellas las que mandaban".

'Estos días' a los que se refería otro de los empleados de Diputación que esperaba en la puerta la llegada de la corte ministerial femenina han sido un constante trajín en el palacio provincial. En uno de los corrillos lo explican: "Llevamos diez días con un montón de cabezas de huevo de Madrid supervisándolo todo. Hay que ver lo que mueve Europa. Hay empresas de todo y para todo, de ornato, de supervisión del bufé... en fin. La cuestión es que los que trabajan para esas empresas tienen un alto concepto de su tarea, por lo que es necesario que existan problemas. Así que los crean ellos para luego solucionarlos, lo que es relativo, contando con que no existía ningún problema, o, al menos, ninguno serio".

Sugirieron desde Diputación que la foto de familia se hiciera bajo el monumento a La Pepa. "Fijaos que es un monumento a una mujer, es una gran foto". Los expertos sopesaron un segundo la sugerencia: "Imposible -concluyeron- graves problemas de seguridad". Si a lo que se referían es a las multitudes, en los alrededores del palacio provincial, vallas policiales aparte y con algunos menos aparcamientos, no se percibía nada diferente a cualquier otro día.

Seguridad había, naturalmente. En los últimos dos días la Policía ha destripado decenas de maleteros. Un agente con metralleta saludaba a la ciudad desde el puente. Los 'secretas', con esa actitud que se ven obligados a adoptar para mostrar que son 'secretas', estaban situados en puntos estratégicos. Los escoltas de Bibiana Aído, la primera en llegar, se mostraron inflexibles hasta que la propia ministra repartió besos a los periodistas y recibió felicitaciones por su cumpleaños. En los alrededores del hotel Playa un par de lecheras señalaba el lugar donde se alojaban las representantes europeas y, cada cien metros, de Telegrafía al Hospital, había un policía. El trabajo del policía de Telegrafía ayer era ése, estar en el semáforo de Telegrafía. No es que vigilara nada, ya que su tarea era presencial, el medio es el mensaje. Durante un rato me quedo mirándole, hasta que me sostiene la mirada como diciendo 'qué, ¿no has visto nunca un policía en una esquina?'.

Con puntualidad británica llegan las ministras al palacio provincial. Si uno esperaba un rosario de coches oficiales negros precedidos por motoristas ululantes, chasco. Un autobús de Los Amarillos atraviesa la valla policial y se sitúa en la puerta de Diputación. Del autobús bajan Carmen Alborch capitaneando a todas las expertas europeas en esa compleja materia que es la mujer. Muy serias, muy arregladas, atraviesan el pasillo de fotógrafos y se introducen en el palacio que representa a una provincia que tiene a casi 90.000 mujeres buscando empleo.

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