La liberalización de la venta de cupones preocupa a los vendedores

Desde el 1 de julio podrán adquirirse en establecimientos, lo que provocaría la pérdida de puestos de trabajo · CCOO critica la "política comercial suicida" de la ONCE

Un vendedor de cupones de la ONCE en una calle de Cádiz.
Un vendedor de cupones de la ONCE en una calle de Cádiz.
J.m. Sánchez Reyes / Cádiz

25 de junio 2011 - 01:00

La liberalización de la venta del cupón de la ONCE, que entrará en vigor a partir del 1 de julio tras hacerse oficial en el BOE el 24 de mayo, ha puesto en guardia a los vendedores gaditanos, que temen por sus puestos de trabajo cuando el cupón comience a venderse en máquinas instaladas en estancos, gasolineras, quioscos de prensa o negocios hosteleros, lo que se denomina Canal Físico Complementario (CFC). Comisiones Obreras, a través del Sindicato Provincial de Servicios a la Ciudadanía, ha denunciado que la ONCE pone en peligro los empleos de más de 1.456 vendedores en la provincia. El sindicato, que acusa a la ONCE de practicar "una política comercial suicida", lamenta la retirada de la exclusividad de la venta del cupón "baluarte y buque insignia de la misión social de la ONCE".

Los vendedores consultados por Diario de Cádiz han mostrado su preocupación ante esta novedad en el sistema de ventas, aunque no han querido facilitar sus nombres. "Será nuestra ruina. Tenemos ya comercios en los que dejamos los números y nos van a quitar esos sitios", comenta un cuponero del centro de la ciudad. Se refiere a las Ecove (Establecimientos Colaboradores de Venta), en las que los agentes vendedores dejan cupones para vender. "Si triunfa esta idea, se perderán empleos, aunque creo que el comercio tradicional no quiere contribuir a que los vendedores nos sintamos perjudicados", añade .

"La cosa está muy mal y encima esto. Yo dejo los cupones en un bar y el regalo al dueño por vendérmelos allí sale de mi bolsillo, como es lógico, pero si ponen las máquinas con los cupones del día, vamos a perder mucho. Están haciendo una campaña a espaldas de los trabajadores", critica otro vendedor.

Las jornadas laborales de estos trabajadores son largas. La ONCE les pide un mínimo de ganancias diarias y a muchos de ellos no les salen las cuentas si se quedan en su punto de venta fijo. La crisis está haciendo estragos. "Para ganar un sueldo digno tengo que estar once horas en la calle. Y no las once en el punto de venta fijo. Hay que ir a cuatro o cinco lugares que conoces para seguir vendiendo, porque si no, no hay manera. Y no todos los vendedores tenemos facilidad para colocar cupones en bares", señala un vendedor preocupado mientras enseña la circular de Comisiones Obreras alertando sobre las que pueden ser funestas consecuencias para los vendedores físicos y sus puestos de trabajo. "Nos van a hundir en esta época tan mala. Dios quiera que no lo hagan, pero me temo que quieren ahorrarse vendedores, nóminas y cargos sociales", apostilla.

CCOO subraya que esta decisión "no generará ni un sólo empleo directo e indirecto, sino que arriesga los empleos de vendedores de todo el país". El Sindicato Provincial de Servicios a la Ciudadanía afirma que la justificación de la dirección de la ONCE para tomar esta decisión es "el posicionamiento en el futuro mercado global" que, según ha argumentado la entidad, "es una estrategia necesaria ocupando el nicho de mercado antes de que otros competidores lo hagan", y añaden también que "en ningún caso el Canal Físico Complementario venderían el cupón de la ONCE, que quedaba reservado al personal vendedor". "Pero estas explicaciones -según CCOO- que la dirección ha dado al conjunto de trabajadores, han quedado en burdas mentiras cuando a partir del 1 de julio los establecimientos de este CFC podrán comercializar el cupón tradicional, cuya venta era exclusiva de los vendedores y vendedoras de la plantilla de la ONCE, quienes recaudan el 96,5 por ciento del total de ventas de la entidad".

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