El irresistible y primitivo poder de atracción del cristal

Tomás de la Rosa, investigador de la UCA, participa en un estudio del Donostia International Physics Center que contribuye a comprender el origen del pensamiento simbólico a partir de experimentos con chimpancés

Investigadores de la UCA idean un sistema para que los hogares y entornos inteligentes reaccionen mejor a lo que ocurre en tiempo real

Tomás de la Rosa es biólogo y doctor en Neurociencias. / Lourdes de Vicente

El biólogo y doctor en Neurociencias de la Universidad de Cádiz, Tomás de la Rosa, ha participado en una importante investigación del Donostia International Physics Center que demuestra la atracción de los chimpancés por la transparencia y formas de los cristales.

El estudio, liderado por el profesor del CSIC del Laboratorio de Estudios Cristalográficos, Juan Manuel García-Ruiz, y que también cuenta en el equipo con Irene Delval y Guillermo Bustelo, ha sido publicado en la revista Frontiers in Psychology.

Los experimentos se desarrollaron durante los meses de octubre y noviembre de 2021 en las instalaciones de Rainfer-Fundación Chimpatía, un refugio de primates situado en el norte de la Comunidad de Madrid.

Tomás de la Rosa explica que Juan Manuel García-Ruiz quería llevar a cabo un experimento psicológico con los chimpancés, y la idea surgió “a través de evidencias arqueológicas que sitúan, en asentamientos de homínidos de hace 200.000 años o más, cristales de cuarzo". "Según los arqueológos -sigue-, da la impresión de que los homínidos se llevaban los cristales y los coleccionaban o los guardaban en sus asentamientos sin ninguna utilidad aparente porque no servían ni para la caza ni como herramienta".

El investigador de la UCA señala que lo que se extrae “es que era algo simbólico y de ahí puede surgir la hipótesis del inicio del pensamiento simbólico, del pensamiento abstracto, porque coleccionaban algo que no les servía para nada”.

El estudio buscaba demostrar esa atracción cristalina, que “también es una de las premisas de las que partimos, y es por qué los humanos nos sentimos atraídos por los cristales y la posición que ocupan en prácticamente todas las culturas con diferentes formas”.

Por ello, en el refugio Rainfer se quería constatar si esa misma fascinación la sentían los chimpancés, en este caso endoculturados, no salvajes. El trabajo de Tomás de la Rosa consistió en vigilar, durante tres semanas, a los primates a través de cámaras de seguridad en dos guaridas.

El experimento se dividió en dos partes: en la primera colocaron un monolito y un cristal grande. En principio, ambos objetos eran novedosos para los animales. “Medimos el tiempo de interación de los chimpancés con los dos y tuvieron mucha más interacción con el cristal que con la roca e incluso se lo llevaban al dormitorio. Para recuperarlo, teníamos que hacer intercambios con ellos de alimentos que les gustaban como plátanos o yogur. Observamos también comportamientos medio maternales, lo agarraban y abrazaban, le daban un valor”, subraya Tomás.

En el segundo experimento pusieron cuatro montículos de piedrecitas y cristales pequeños. A lo largo de las cuatro horas que duró la vigilancia, los investigadores pudieron comprobar cómo habían desaparecido los cristales y las piedras seguían exactamente igual.

“Eran capaces de diferenciar y seleccionar. Una vez con ese experimento montado, jugábamos con la transparencia y la redondez de los cristales”, añade el biólogo. Así, les dejaban a su alcance cristales pulidos, redondeados, y otros más opacos, lechosos, aunque en este caso no había una preferencia clara por la forma o la nitidez.

Un chimpancé observa, curioso, un cristal.

Otro comportamiento que contemplaron fue el de un chimpancé que mostró más interés por los cristales y que cogía uno, se lo ponía en el ojo y empezaba a girarlo: “Eran cristales de cuarzo que tenían un prisma y se podían ver ciertos efectos ópticos”.

El siguiente paso que se plantean los investigadores de este equipo es llevar a cabo una investigación similar pero con chimpancés salvajes, para tener en cuenta la personalidad del primate en los resultados.

Otra de las cuestiones a la que se prestará especial atención a partir de ahora es la presencia de cristales en las excavaciones arqueológicas y su importancia. “En la discusión con los revisores y los autores del estudio surgió la idea de que, a lo mejor, en muchos asentamientos no se han encontrado cristales porque no se estaban buscando, pero a partir de ahora habría que prestar más atención”, comenta Tomás.

También se ha tenido constancia de que cristales, originarios de una zona concreta, han aparecido en asentameintos de homínidos a miles de kilómetros, lo que refrenda la conclusión de que lo transportaban porque para ellos era algo valioso.

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