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El coronavirus en Cádiz ¿Qué hacemos mal los gaditanos cuando salimos a la calle en la desescalada?

Decenas de personas pasean por la playa de Cádiz en la mañana del pasado sábado. Decenas de personas pasean por la playa de Cádiz en la mañana del pasado sábado.

Decenas de personas pasean por la playa de Cádiz en la mañana del pasado sábado. / Lourdes de Vicente

Una pareja miraba con malos ojos a un anciano que aceleraba el paso por la Avenida de Cádiz, sin duda camino de su casa. Hacía un rato que había terminado el turno autorizado por el Gobierno para que los mayores pudiesen pasear por la calle. Era ya hora para los más jóvenes.

Unas horas antes había pasado lo mismo. Por la playa la Policía Local pedía a los deportistas que se fueran a casa para dejar el espacio libre al colectivo ciudadano que tenía la posibilidad de salir a la calle.

El inicio de la desescalada desde este sábado con salidas programadas a lo largo del día según los grupos de edad, ha permitido a millones de españoles romper con un aislamiento domiciliario impuesto por el estado de alarma por la pandemia del coronavirus.

Entraba dentro de lo normal que la salida fuese en masa; sin duda fueron pocos los que hicieron la reflexión de aguantar un día o dos más y esperar a que se calmase la fiebre callejera, para así pasear con más tranquilidad y, sobre todo, con mayor seguridad.

Porque más allá de casos puntuales de quienes se les pasó la hora por una minutos, sí es cierto que hubo un porcentaje notable de ciudadanos que, aprovechando el inicio de la desescalada, salieron a la calle a pasear ignorando en todo o en parte las normas de seguridad sanitarias que una y otra vez se han lanzado desde el Ministerio de Sanidad y desde los expertos sanitarios.

Tanto en el bloque horario de los deportistas, como en el de los menores de 14 años, como en el amplio que engloba a jóvenes y adultos hasta el de los mayores, eran muy visibles las personas que no llevaban los guantes y las mascarillas, y quienes no respetaban el espacio entre personas.

La estrechez de nuestras calles, avenidas y paseos, sin ser una excusa, dificultan el cumplimiento de mantener los dos metros entre viandantes, pero tampoco impide esforzarse en cumplirlo.

A la vez, en horario 'infantil' aún se veían a toda la unidad familiar al completo saliendo de paseo.

La pandemia aún provoca decenas, centenares de muertes cada una. Los contagios se mantienen. Hace una semana el alcalde de Cádiz, José María González, se lamentaba de la falta de ciudadanía de algunos vecinos al incumplir estas normas y había gente que le reprochaba esta crítica. Pero es evidente que si no guardamos la distancia de seguridad, si no nos ponemos la mascarilla y si no nos ponemos los guantes sanitarios, la desescalda puede que sufra algún tropiezo, y tengamos que volvernos otra vez a casa.

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