Tribunales Cádiz

El cura de Salesianos regresa hoy al banquillo acusado de abusos a un menor

  • La Fiscalía pide cuatro años y medio de prisión para López Luna por atentar contra un alumno

López Luna, a su llegada al Juzgado de lo Penal número 2 de Cádiz. López Luna, a su llegada al Juzgado de lo Penal número 2 de Cádiz.

López Luna, a su llegada al Juzgado de lo Penal número 2 de Cádiz. / Jesús Marín

Comienza en Cádiz un nuevo jucio a Francisco Javier López Luna, cura y ex director del colegio de Salesianos de Cádiz, acusado de abusar de uno de sus alumnos, menor de edad cuando supuestamente sucedieron los hechos. López Luna ha accedido a los Juzgados de lo Penal, situados en los bajos del Estadio Carranza, pasadas las 9 de la mañana, con mucha calma y tranquilidad. En el interior se ha encontrado con su abogado.

En este caso, el segundo que lleva a López Luna a juicio, la Fiscalía vuelve a solicitar cárcel para él. En concreto, la acusación pública lo procesa por dos delitos, trato degradante con abuso de superioridad y contra la indemnidad sexual, y pide una pena total de cuatro años y medio de prisión.

El religioso vuelve así a rendir cuentas ante la Justicia acusado de pegar y arrancar vello púbico a un niño de 13 años. Lo hará en el Juzgado de lo Penal número 2 de Cádiz, cuyo titular es el magistrado Enrique Ramírez.

El sacerdote gaditano ya fue procesado en mayo de 2016 por abusos sexuales a más de una veintena de alumnos de su colegio, todos menores de edad. En esta ocasión, la Audiencia Provincial de Cádiz absolvió al cura del delito de abusos pero lo condenó por vejaciones al pago de una multa.

Uno de los chavales que declaró como testigo (y no como denunciante) en este primer juicio ofreció un testimonio a partir del cual el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia de Cádiz consideró que el chico, de 13 años de edad a la fecha de los hechos, podría haber sido otra víctima de López Luna. De ahí que la Fiscalía optase por denunciar nuevamente al cura.

Los supuestos abusos de López Luna a este menor sucedieron en el curso académico 2012-2013. La tramitación de la causa arrastra un importante retraso que se ha visto incrementado por la crisis sanitaria del Covid-19.

La Fiscalía expone en su escrito de acusación provisional que en el año académico 2012-2013, López Luna “acostumbraba a relacionarse con alumnos en su despacho” y en concreto con el menor referido, desde octubre de 2012 hasta final de curso de 2013. Así, el alumno “acudía por las tardes al colegio” al menos durante tres tardes a la semana, se encontraba con el entonces director en su despacho y “comenzaban cualquier conversación no relacionada con los estudios y sí con actividades deportivas o cualquier otro tema que pudiera ser de su interés”, no ciñéndose a asuntos “estrictamente académicos”.

En tales circunstancias, señala el Ministerio Público, “cuando el menor no manifestaba su coincidencia con el pensamiento reflejado por el acusado, éste, en clara actitud despectiva y carente de respeto alguno, lo cogía del brazo y lo hacía caer al suelo para darle patadas en el costado y las piernas, así como cates en la cabeza, lo que hacía con frecuencia a lo largo de las diferentes estancias del menor en el despacho”. Estas actividades, recuerda la fiscal, “se repetían al menos tres veces por semana”, lo que suponía “cosificar al menor y menospreciarlo”.

El escrito de calificación fiscal recoge que en una ocasión, estando el niño sentado, el sacerdote cambió de comportamiento, dado que se le acercó por detrás y, sin respeto alguno a la indemnidad sexual del menor, le agarró con fuerza a la altura de la bragueta y le tiró de la ropa que agarraba hacia el exterior “hasta el punto de llegar a darle un tirón de los vellos del pubis sin que el tirón afectara a los testículos”.

Según la Fiscalía, “el menor sentía que el acusado era la autoridad de la que dependía y que por ello no debía cuestionarlo y, aunque no le parecía bien del todo su comportamiento, se sometía en silencio, sin transmitirlo a los adultos de su entorno, pues López Luna le manifestaba que lo acontecido debía quedar entre ambos, y que si él lo contaba, le tendría que mandar al colegio de Campano interno, así como impedirle las excursiones escolares”. Esto unido a que en el seno familiar del menor había una gran preocupación por el abuelo materno, dada su larga y grave enfermedad, por lo que el chico sentía también que “no debía preocupar más a sus padres”.

El alumno denunciante, especifica la fiscal, ha tenido que recibir tratamiento psicológico “al tener sintomatología psicológica activa consistente en trastorno adaptativo con sentimientos de culpa, evitación de los estímulos asociados a los hechos e irascibilidad”.

Este nuevo procedimiento abierto contra el ex director del colegio Salesianos cuenta pues con informes forenses de las especialistas de Márgenes y Vínculos que han tratado al menor durante este tiempo. No ocurrió así con la primera causa que llevó a López Luna al banquillo, en la que no se aportaron estas pruebas periciales consideradas claves en los casos de abusos.

Se da la circunstancia también de que en este proceso judicial sí hay acusación particular, ejercida por la familia del menor a través de la letrada Esther Coto. En el primer procedimiento en el que el religioso quedó absuelto, no la hubo.

Además de la pena privativa de libertad, la fiscal del caso pide también la medida de libertad vigilada durante cinco años y en concepto de responsabilidad civil, demanda al cura la cantidad de 9.000 euros por los daños morales ocasionados al alumno, una cantidad a la que tendrá que hacer frente con carácter subsidiario el colegio concertado San Ignacio de la Congregación de los Salesianos de Cádiz.

La resolución judicial que exculpó a Francisco Javier López Luna del delito de abusos sexuales a menores, dictada en 2016 por la Sección Tercera de la Audiencia de Cádiz y confirmada después por el Tribunal Supremo, contó con un voto particular. Una de las magistradas que formaba parte del tribunal entonces, Ana Rubio Encina, entendió que, en función de los hechos que quedaron probados, el religioso sí tuvo intención de satisfacerse sexualmente a través del contacto con sus alumnos.

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