Concentración feminista del 15 de enero Y Cádiz tampoco dará "ni un paso atrás"

  • Más de 3.000 personas responden en Cádiz a la llamada de los colectivos feministas que reclaman, de San Juan de Dios a Palillero, que "nuestros derechos no se negocian"

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Jóvenes o mayores, tocadas con flores a lo Kahlo o con pelucas violeta, portando pancartas o con las manos vacías (¿vacías? ¡no!, llenas de energía), con sus hijos o con sus nietos, solas o con alguien caminando a su lado... Y sin miedo. Las mujeres y hombres feministas avanzan desde la plaza de San Juan de Dios a la plaza del Palillero para no dar "ni un paso atrás" en sus derechos y libertades con la proclama de "nuestros derechos no se negocian". Y se desgañitan invocando el poder del grito, pero también bailan y sonríen, y se abrazan, y se sienten satisfechas porque el machismo las tendrá enfrente. En Cádiz, también. 

Y es que la ciudad ha respondido con poderío violeta (unas 3.000 personas acuden a la cita) a la llamada de los colectivos de mujeres feministas de la provincia que se sumaban a las concentraciones que hoy 15 de enero han sido convocadas en nuestra Comunidad Autónoma, y en algunas ciudades del resto de España, con motivo del Debate de Investidura de la Presidencia de la Junta de Andalucía. 

Una concentración que en nuestra ciudad tenía como punto de referencia la plaza de San Juan de Dios pero que tras la lectura del comunicado -donde se denunciaba "el vergonzoso pacto auspiciado por las tres derechas en Andalucía, PP, Ciudadanos y Vox, partido este último que reclama la derogación de la Ley de Violencia de Género", recuerdan algunas de las manifestantes- avanzó por las calles del centro de forma pacífica hasta llegar a la plaza del Palillero, donde apenas había lugar para albergar a todos los participantes.

El himno de Andalucía y el ya himno ochentero A quien le importa de Alaska y Dinarama rugían con solemnidad y distensión, respectivamente, mientras los manifestantes (procedentes de diferentes puntos de la provincia, de todas las edades y condición, y hasta un buen número que volvía a salir a la calle tras haber asistido por la mañana a la manifestación en Sevilla convocada frente al Parlamento ) agitaban pancartas clásicas o ocurrentes: "Nuestros derechos no se negocian", "No somos histéricas, somos históricas", "Si tocan a una nos tocan a todas", "Abrimos brecha a la extrema derecha" o la fascinante y enigmática "Los fascistas tienen toda la cara de un choco".

El espíritu del 8-M encaraba la calle Nueva para abrazar San Francisco y voltear a Columela. El espíritu del 8-M subía Cánovas, con parada frente a la sede del Partido Popular hacia la que gritaron "que no, que no, que no tenemos miedo", para buscar la calle Ancha y desembocar en la plaza del Palillero donde muchas de las manifestantes también aprovecharon para exigir la salida de Ciudadanos de la presidencia de la Fundación Municipal de la Mujer.

"Somos payas, somos gitanas, somos trans, somos antifascistas, somos antirracistas, somos un movimiento inclusivo, somos diversas" y "nos defenderemos" ante el avance "del neofascismo" y de "la involución" en "nuestros derechos para conseguir una sociedad igualitaria". Las palabras del comunicado retumban bajo la sombra alargada de Moret. Las flores en las cabezas se agitan. Ellas saltan, quieren tocar el cielo. Y no darán ni un paso atrás.  

  

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