El clamor del 8M en Cádiz: "No pedimos permiso. No pedimos migajas. ¡Exigimos derechos!"
Multitudinaria manifestación integrada por varios colectivos en el Día Internacional de la Mujer
El manifiesto, rotundo: "Como feministas, luchamos una justicia social antipatriarcal donde la violencia no sea norma"
Un 8M con los cuidados en el centro
"Vivimos un momento decisivo. El patriarcado, el capitalismo y el fascismo no actúan por separado: forman una alianza que sostiene la desigualdad, la explotación y el control sobre nuestras vidas". De esta manera comenzaba el manifiesto leído esta tarde en la plaza de San Juan de Dios por la Comisión 8M Cádiz en el Día Internacional de las Mujeres, como remate a una manifestación que había partido a las 12.00 de la plaza Asdrúbal, con la participación de 2.500 personas según estimaciones realizadas por la Policía Nacional, y en una convocatoria que tenía como lema "Frente al fascismo, ¡Feminismos!”, "en un contexto marcado por el avance de discursos reaccionarios y por la necesidad de seguir defendiendo los derechos, las libertades y la vida digna de todas las mujeres".
"Quieren devolvernos a estructuras tradicionales donde las mujeres obedecen, cuidan en silencio y dependen económicamente. Nosotras decimos: ¡No! Como feministas, luchamos por la paz y por una justicia social antipatriarcal, donde la violencia no sea norma, donde ningún cuerpo sea sacrificable y donde el cuidado y la libertad valgan más que el beneficio y la guerra", decía el manifiesto.
La Comisión 8M clamó ante "el autoritarismo" que "se cruza con el racismo, la homofobia y la transfobia, el clasismo y la discriminación. Golpea con más fuerza a quienes viven en los márgenes: mujeres migradas, racializadas, gitanas, con discapacidad, trabajadoras sexuales, mujeres trans y mujeres empobrecidas. Cuando deshumanizan a unas, justifican la represión contra todas".
Y es que "en España se denuncian 14 violaciones cada 2 horas. La violencia psicológica afecta a una de cada cuatro mujeres. La violencia económica y el impago de pensiones empujan a miles a la precariedad. En el ámbito laboral persisten el acoso sexual, la discriminación salarial y la violencia estructural. La economía de los cuidados descansa de forma abrumadora sobre las mujeres: asumimos alrededor del 80% del trabajo no remunerado".
El manifiesto recordó que "cada día, en el mundo, más de un centenar de mujeres y niñas son asesinadas por el hecho de serlo. Los feminicidios no son hechos aislados: son la expresión más extrema de un sistema que nos considera prescindibles. Llevamos 10 asesinadas en lo que va del año".
"Frente a la banalización del mal y del dolor, nos organizamos. No queremos miedo. No queremos silencio. No queremos retrocesos. No queremos fronteras que maten. No queremos guerras", rezaba el texto leído.
En el manifiesto se exigió "el blindaje y fortalecimiento de los servicios públicos de sanidad, educación y atención a la violencia machista; políticas públicas que reconozcan, redistribuyan y remuneren justamente los cuidados; protección efectiva frente a todas las formas de violencia, incluida la digital, con recursos suficientes y acceso universal; garantía real de autonomía económica para las mujeres: empleo digno, igualdad salarial y protección frente a la precariedad; y políticas feministas de paz que rechacen la guerra como herramienta de poder y acumulación".
La proclama acabó con un contundente mensaje: "Somos diversas, somos millones y no vamos a retroceder. No pedimos permiso. No pedimos migajas. ¡Exigimos derechos!".
La nutrida marcha morada recorrió la avenida entre cánticos, estando representados numerosos colectivos sociales de la ciudad. Gente de todas las edades reivindicó el papel de la mujer en la sociedad y alertó de los peligros que la acecha en estos tiempos convulsos
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