Un 8M en Cádiz con los cuidados en el centro
Pepi Solano, madre, autónoma y activista de voluntariado desde hace más de una década, habla del papel de la mujer en el tercer sector y de la importancia de la corresponsabilidad en la vida familiar
Manifestaciones por el 8M 2026 en Cádiz: horarios y lugares de las convocatorias
Pepi Solano es un cañón. Un cañón de energía, de capacidad de gestión y hasta de alegría cuando habla de su familia y de su labor como voluntaria que ejerce en diferentes ámbitos de necesidad social desde hace más de una década. Pepi Solano es un cañón, sí, pero, como ella misma recuerda, sólo ha podido conjugar su vida familiar con la vocación social que tiene “desde chica” a través de la corresponsabilidad en casa y de tener muy claro que los cuidados están en el centro de la sociedad, “son el motor”. Por eso, en este 8M, 8 de marzo, Día de la Mujer, la sentamos (¡y eso sí que es difícil!) a contar su historia y su visión sobre un tercer sector “formado en buena parte por la labor de las mujeres”, confirma.
Pepi, que es de San Fernando, así lo percibe desde que hace once años empezara a colaborar con el programa de voluntariado en Cádiz de CaixaBank, la entidad donde trabajaba su marido, Antonio Fernández, de Cádiz, y que la ha llevado, y la lleva, a colaborar con proyectos tan variopintos como la asociación Junior, donde en el barrio de la Viña ofrece clases extraescolares a los niños que las necesitan; con la Fundación SAMU, para la que hace talleres, acompañamiento y clases de cocina online sobre todo a menores extranejeros que están tutelados por la organización en tres casas diferentes de la provincia; con la Grada Solidaria del Cádiz CF, con personas mayores en residencias; con Agamama y, por supuesto, este programa de voluntariado también la ha colocado en primera línea, en resolver las necesidades más inmediatas, provocadas por los recientes temporales en la provincia. Toda la semana, tres o cuatro días de las jornadas laborables, Pepi cuida a los más vulnerables de nuestra sociedad.
“A Antonio yo llevaba desde siempre diciéndoselo, que tú sepas que mi sueño es ayudar a la gente, que un día de estos me voy a África o donde haga falta. Pero dimos con este programa hace 11 años y estoy muy feliz, sientes que lo haces impacta, hace falta y todo el cariño que te devuelven las personas con las que estás es enorme”, valora esta mujer, autónoma, con formación en arte y decoración, que se embarcó en el proyecto –“lo primero fue lo de Junior con los que todavía sigo y tenemos el orgullo que ya tenemos algunos casos de chiquillos que están estudiando una carrera universitaria”– cuando sus dos hijas eran adolescentes.
“Bueno, es que supongo que va un poco de eso. Que la persona con la que compartas tu vida realmente la comparta, te apoye en tus sueños y hasta en tus locuras, porque es que yo meto a Antonio en todo esto y a las niñas pues también. Todos van para adelante”, ríe Pepi a la que igual la encontramos impartiendo esas clases extraescolares con las que empezó, que “llevando a Isla Mágica” a un grupo de menores tutelados, que moviendo cielo y tierra, activando panaderías, fruterías y toda su red de amigos para cargar varias veces su coche “hasta los topes” y encajarse en El Portal y las barriadas más humildes de otros municipios afectados por las lluvias e inundaciones y llevar “desde 80 kilos de tomates, bolsas y bolsas de pan, ropa interior nueva, zapatos, sábanas, toallas...” “Yo me puse en contacto con las asociaciones que conocía de por allí, el mismo día que empezó todo. ¿Qué necesitáis ya? ¿Qué es lo más urgente? ¿Qué os hace falta ya mismo? Porque yo sabía que las ayudas grandes, para asuntos grandes, llegarían, pero hay cosas que se necesitan en el momento, sin trámites, y ahí estamos nosotros”, cuenta esta mujer “agradecidísima” a la fundación social de la entidad bancaria que “nunca” ha puesto una pega a las peticiones de Pepi Solano para costear los mil frentes que tiene abiertos.
Muchos de ellos, con mujeres junto a ella y con mujeres a los mandos. “Tanto en el voluntariado de CaixaBank como con las asociaciones con las que vamos trabajando en red te encuentras muchísimas mujeres y también en cargos de responsabilidad. Yo diría no sólo por la vocación de cuidados sino por nuestra gran capacidad de organización y gestión. Mujeres validísimas que son capaces de ver, hacer un análisis inmediato de las situaciones y actuar”, asevera Pepi Solano que está “convencida” que si “más personas se enteraran” de “lo que llena ser voluntario”, “la ayuda real y tan directa” que supone a las personas, “y la de frentes diferentes que hay para atender”, no dudarían “en apuntarse también”. Esa es Pepi. Nosotros intentando erigirla en un referente de cuidados y de familia corresponsable por el 8M, y ella logrando convertir esta página en un llamamiento al activismo social y participativo. Lo dicho, Pepi Solano, un cañón.
300 voluntarios en la delegación de Cádiz en 2025
Según explican desde CaixaBank, cerca de 300 voluntarios de la delegación de Cádiz participaron en más de 900 actividades de voluntariado que beneficiaron a más de 12.000 personas de la provincia.
Se trata de un programa de voluntariado abierto a toda la ciudadanía que busca mejorar la calidad de vida de personas en situación de vulnerabilidad de toda España a través de actividades adaptadas a cada persona con el objetivo de construir una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades.
Para dar respuesta a las necesidades actuales de la sociedad y mejorar la vida de los colectivos, Voluntariado CaixaBank centra sus acciones en cuatro programas estratégicos: Acompañamiento, Educación, Digitalización y Medioambiente. Cada uno de estos ejes incluye subprogramas que permiten ampliar su alcance y llegar al mayor número posible de personas.
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