Cádiz

Más actividad cultural para la Casa de Iberoamérica y la calle Ancha

  • La cesión del Reina Sofía a la UCA traerá consigo nuevos usos para la sede del Rectorado y la Cárcel Real

Una de las estancias del interior de la Casa de Iberoamérica, que en el futuro albergará nuevas colecciones y dos bibliotecas. Una de las estancias del interior de la Casa de Iberoamérica, que en el futuro albergará nuevas colecciones y dos bibliotecas.

Una de las estancias del interior de la Casa de Iberoamérica, que en el futuro albergará nuevas colecciones y dos bibliotecas. / julio gonzález

La ciudad va a experimentar una importante transformación académica y cultural en un futuro próximo. El acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento y la Universidad para cederse mutuamente las sedes del centro cultural Reina Sofía y del actual Rectorado procurará un cambio de uso de ambos edificios que reportará un impulso a la actividad académica y cultural en el casco histórico.

En concreto, hay dos zonas de la ciudad cuya actividad cultural experimentará un incremento notable en los próximos meses. Por un lado, el actual edificio universitario emplazado en plena calle Ancha, cuya actividad más de tipo administrativa que ahora se desarrolla en su interior dará paso a un uso más social y ciudadano y a una corriente más cultural gracias a los nuevos 'vecinos' que ocuparán el edificio. Aunque en un primer momento el Ayuntamiento anunciaba un gran centro cívico en el actual Rectorado, a esta idea se ha unido en las últimas negociaciones y concreciones del traslado del Reina Sofía las dependencias de la Fundación Municipal de Cultura y de la fundación Carlos Edmundo de Ory.

Ambas entidades van a ocupar dependencias de la finca de la cale Ancha, según ha decidido el Ayuntamiento. Los responsables del área de Cultura -socios de gobierno de Podemos- han visto con buenos ojos el traslado a este céntrico edificio, al igual que en el caso de Ory, donde incluso han coincidido los intereses de la fundación y del propio Consistorio. De hecho, el director del legado del escritor (Javier Vela) ya ha indicado en alguna ocasión que en la actualidad no puede ser visitado por falta de espacio en el Reina Sofía y el deseo de poder mostrar en toda su dimensión la colección de objetos, libros, cartas y obras de arte; en un lugar además más céntrico, remarcaba recientemente Vela.

Por otro lado, potenciará también su actividad cultural con este cambio la Casa de Iberoamérica, en el Campo del Sur. Un edificio que el Ayuntamiento recuperó en el año 2011 -después de un largo proceso con la Junta de Andalucía y tras las obras de rehabilitación que permitió el Plan E del Gobierno español- y que tras la intensa agenda iberoamericana que tuvo en sus inicios, actualmente alberga dos únicas exposiciones permanentes: la de José Félix Llopis (titulada Horizontes del arte, sueños de Ultramar, que expone un centenar de obras entre grabados, cuadros, esculturas o arte naif) y la de Cornellis Zitman de escultura; además de la sede de la delegación Cádiz 2012 que está en proceso de extinción según acordó el pleno del Ayuntamiento en su momento.

A esas instalaciones recalarán ahora dos colecciones de calado: la pictórica de Aramburu Picardo y la del escultor gaditano Juan Luis Vassallo. En ambos casos, se trata de colecciones que de algún modo ahora se exponen con dificultades de espacio, lo que de hecho obliga en el caso de la pictórica de Aramburu a poder mostrar sólo las 79 piezas más destacadas de las 168 que la ciudad recibió de manos de Álvaro Aramburu; además de la pintura (acuarela, pastel y principalmente óleos) también cuenta esta colección con grabados, fotografías, mobiliario y una escribanía de plata. La de Vassallo Parodi, por su parte, consta de 165 piezas que son originales del autor gaditano y que pasarán a exponerse en el futuro en la Casa de Iberoamérica.

Junto a estas dos colecciones, también serán trasladadas a la antigua Cárcel Real dos interesantes bibliotecas de la ciudad: la de la Academia Hispano Americana, que está compuesta por miles de volúmenes de alto valor histórico; y la del Ateneo gaditano, que suma casi seis mil libros.

Con estos nuevos destinos de las entidades culturales mencionadas se completa el cambio de uso del Reina Sofía, que sí mantendrá en su planta baja las instalaciones de la fundación Federico Joly (aunque pierden parte del espacio que ocupan en la actualidad). Además, de manera colateral podrían beneficiarse otros espacios de la ciudad, ya que se plantea la posibilidad de que algunos cuadros de la colección de Aramburu pudieran pasar a ocupar paredes de la zona noble de la Casa Consistorial.

En cualquier caso, fuentes municipales han indicado que estos cambios de usos del Reina Sofía y del actual Rectorado de Ancha con el consiguiente traslado de las dependencias de uno y otro edificio hay que entenderlo como espacios públicos que utilizan entidades "y que por esa razón de estar ocupando un espacio público tienen una clara vocación de servicio público". Desde esta óptica, el lugar concreto que ocupen pasa a ser algo secundario, en comparación con la utilidad que el contenido de ese espacio puede aportar a la ciudad. En estos casos, el Rectorado de la calle Ancha y la Casa de Iberoamérica verán incrementada su actividad cultural y, con ello, se espera también que las visitas de gaditanos y foráneos que quizás se trasladaban con mayor dificultad hasta el Reina Sofía; y este edificio de la Alameda, por contra, pasará a contar con mayor actividad administrativa y académica, llenando sus despachos y pasillos de un constante trasiego de personas que quizás no se produzca en la actualidad.

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