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El abogado conciliador Martín J. García

  • Fue asesor jurídico del Cádiz en años difíciles refundador y presidente del balón . Ha viajado 12 veces a Tierra Santa y organizó la Magna de 2012 como presidente del Consejo de Cofradías

PUEDE que sea una de las personas más reconciliadoras de Cádiz. Allá donde hay un problema, intenta poner sentido común y cordura. Su prueba de fuego la tuvo en el Consejo de Cofradías, en unos momentos difíciles, y fue capaz de superarla. Su labor en el Cádiz CF tampoco ha sido fácil. Pero, ante todo, es un hombre orgulloso de su profesión de abogado, y entregado a su familia, a la que considera "el eje alrededor del cual giran todos los demás valores". Eso no le ha impedido dedicarse a casi todo en Cádiz. Antonio Burgos escribió que "a Martín José sólo le falta salir en un coro de Carnaval". Pero eso es imposible, porque cantar no es lo suyo.

Martín José García Sánchez (Cádiz, 1943) se fue a vivir a Cortegana (Huelva) con apenas un año. Allí vivió hasta que regresó a Cádiz cuando había cumplido 19 años. Uno de sus abuelos, José Blas Sánchez, se dedicaba a la charcutería y alimentación, y tuvo siete almacenes de mayorista en la capital gaditana. Sus hijas veraneaban en Cortegana, donde se conocieron los padres de Martín. De aquel abuelo heredó el nombre José Blas Fernández Sánchez, que es primo de Martín José. Quien, a su vez, mantiene el nombre de su otro abuelo, Martín García Jiménez, que tenía el matadero número 500 en Cortegana.

Los primeros años de su vida no fueron fáciles. Trabajaba en el matadero de su abuelo, mientras estudiaba por libre y se examinaba en el Instituto La Rábida, de Huelva, al que acudía en tren. Su primera vocación fue la enseñanza. En aquellos años, llegó a tener 50 alumnos adultos en clases nocturnas, en las que les enseñaba a leer y escribir. En Huelva empezó a estudiar Magisterio, que continuó en Cádiz, y terminó en Ceuta, donde pasó un tiempo trabajando. Además de Magisterio, mientras trabajaba, Martín cursó dos carreras. Es graduado social y abogado. Pertenece a la primera promoción de licenciados en Derecho por la UNED.

En 1975 comenzó en su primer despacho, sito en la gaditana calle Ancha. A partir de ahí, se especializó en Derecho Laboral y Deportivo. Ha participado en la fundación de diversas asociaciones vinculadas al Derecho del Trabajo y ha intervenido en numerosos congresos y convenciones.

En el capítulo deportivo, destaca su vinculación al Cádiz CF como asesor jurídico, además de ser consejero y secretario del club. Eso le ha llevado a intervenir en numerosos pleitos del club, "de forma desinteresada". También ha actuado ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte en Lausana (Suiza), con algunos casos sonados, como el de Javier Acuña.

Como abogado, ha defendido a numerosos trabajadores, a veces en pleitos que saltaron a los medios de comunicación. Dice que es partidario de la abogacía preventiva, en unos tiempos demasiado judicializados; y no sólo defender a los clientes, sino también escucharlos y asesorarlos. Actualmente, dirige el despacho profesional de abogados Atela, con sedes en Cádiz y Chiclana. En total, trabajan nueve abogados especializados en los diversos campos del derecho, entre ellos sus hijos Martín José y Francisco Javier.

Incluso en lo profesional, para Martín la familia es muy importante. Está casado con Carmen Marichal y son padres de cuatro hijos (dos hombres y dos mujeres), que les han dado ya siete nietos. También vive su madre, que ha cumplido 96 años.

A Carmen, una mujer amable y siempre discreta, gran devota de la Virgen del Rosario, la conoció en Cádiz por casualidad. Ella es canaria de La Gomera y había venido un verano para ver a su tío Benito Piñero, que estudió Medicina en Cádiz, como muchos canarios, y se casó y se quedó aquí. La boda de Martín José con Carmen se celebró en Valle Gran Rey, un municipio de La Gomera.

Una de las facetas más populares de Martín José es su vinculación al fútbol gaditano. Cuando trabajaba como abogado en Hipersol, conoció a Antonio Muñoz. A la directiva se incorporó en 1995, cuando el club pertenecía a una empresa madrileña del Grupo Zeta. En 2002, el Cádiz entró en una crisis tremenda, y él fue uno de los que creó el Grupo Bahía de Cádiz, junto a Antonio Muñoz, Paco Puig, Manolo Díez y Miguel Cuesta, a los que más tarde se sumó Federico González.

Además de eso, presidió la comisión organizadora del Trofeo Carranza en varias ocasiones. Con un cheque propio, que aportó, salvó in extremis la subasta de trofeos del Cádiz ordenada por un Juzgado, a petición de los acreedores. En aquellos años, se consiguió la salvación del club, que incluso ascendió a Primera División en 2005. Después ocurrió lo que ya se sabe. La vinculación al Cádiz ha sido continuada por su hijo Martín José García Marichal.

La vida y la forma de ser de Martín José García Sánchez no se puede explicar sin referir sus firmes creencias religiosas. Es presidente de la Asociación de Amigos de Tierra Santa, con sede en Santo Domingo, que va a cumplir sus primeros 25 años. Martín ha peregrinado 12 veces a Tierra Santa. Allí cambió su vida profundamente la primera vez que acudió, en una peregrinación junto a miembros de la parroquia castrense de San Fernando. A partir de ahí, sintió algo diferente, que le llevó a comprometerse con esta asociación. En 1999 visitó al Papa Juan Pablo II, en una recepción a los Amigos de Tierra Santa, tras ser nombrado representante de las asociaciones de habla hispana.

Se suele decir de él que no es un capillita de esos que se saben todos los detalles. Sin embargo, es un cofrade consecuente y fiel, vinculado a las hermandades desde su infancia. Salió por vez primera de penitente (o de nazareno, como le dicen allí) en Cortegana, siendo un niño, en la cofradía de la Oración del Huerto, que había sido fundada por jóvenes del colegio en que estudiaba. Años después, cuando ya vivía en Cádiz, se hizo hermano de la cofradía del Nazareno del Amor, en la que ha salido muchos años. En la capital gaditana, también es hermano de la Oración del Huerto y de La Cena. Y es muy devoto de la Virgen del Rosario. Sus nexos con Santo Domingo comenzaron con fray Ildefonso Gutiérrez y han seguido con fray Pascual Saturio.

En Cádiz, ha sido pregonero de su Virgen de la Esperanza, del Nazareno del Amor; y de Caridad, de Las Penas. Asimismo, entre otros pregones, pronunció el de la Semana Santa de Cortegana, en 2011. Es un estudioso del proceso de Jesús, un tema que ha tratado en interesantes conferencias.

Pero su mayor aportación como cofrade ha sido la gestión en el Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Fue asesor jurídico con Rafael Corbacho y Miguel García Díaz. Asumió la presidencia tras la dimisión del anterior presidente, y posteriormente fue reelegido para el cargo, que actualmente ocupa. En ese periodo, el Consejo organizó los actos del Bicentenario, que tuvieron una gran repercusión con la Procesión Magna y las tres exposiciones de Pietas Populi. También es destacable la importancia interna de su gestión, que le ha dado más unidad y sosiego a las cofradías gaditanas.

Martín José es así. Un hombre que ayuda a los demás, y que lleva la buena educación y la amistad entre sus señas de identidad. En todo lo que hace procura que esté viva la justicia social. Suele decir que "sólo me jubilará El de Arriba". No quiere parar el motor, porque le queda mucho por hacer.

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