¿Tópicos, exageraciones o realidad?

Hablamos con vascos residentes en Cádiz sobre la imagen que refleja la película 'Ocho apellidos vascos'

Cartel de la película.
Cartel de la película.
Maribel Gutiérrez Cádiz

28 de abril 2014 - 01:00

Ninguno de ellos tiene ocho apellidos vascos, pero todos nacieron, como dice el personaje de Dani Rovira en la película, en "las Vascongadas". Afincados en Cádiz desde hace años, Miguel Albandoz, Lorena Sáez Ugalte y Antxón Urrestarazu, nos cuentan si los tópicos que refleja el film se ajustan a la realidad.

Miguel Albandoz es periodista y trabaja en la delegación de Televisión Española en Cádiz. En su familia "hay una mezcla de todo, mi abuelo era cordobés y también tengo sangre riojana".

Dice que la película le ha gustado y "no me ha ofendido en absoluto, al revés, me reí mucho de principio a fin. Me pareció divertidísima". Sobre la imagen del vasco frío y tosco en el trato, señala Miguel que "hay diferencias de entrada con Cádiz y Andalucía. Los andaluces abren la puerta de su casa desde el primer momento, son muy sociables. A nosotros nos cuesta, pero una vez que nos hacemos amigo de alguien es para toda la vida".

Otro de los aciertos del film a su parecer es lo excesivos que son en su tierra a la hora de comer. "La gente come mucho y bien. Es más, no sólo les gusta comer, les gusta hablar de comida, de lo que han comido y de lo que van a comer luego".

También han dado en la diana, según Miguel, cuando reflejan las dificultades que pone el personaje femenino al protagonista a la hora de intentar besarla o ir un paso más allá con ella. "Las chicas de Donostia o Bilbao lo ponen muy difícil, si a eso le unes que los hombres vascos somos muy cortitos... cuesta mucho", ríe.

En tono de broma comenta otra de las señas de identidad de las mujeres vascas y uno de los chascarrillos de la película: sus peinados. "Siempre que vuelvo pienso que quién hace esos peinados. Decimos que ETA ha dado una tregua pero que los peluqueros no".

En cuanto al tema de la violencia callejera, advierte que "afortunadamente cada vez hay menos peligrosidad, eso es algo que todo el mundo puede comprobar. También los vascos salen y ven mundo y pasa al revés, la gente nos visita y comprueba que está todo bien, que al fin y al cabo todos somos iguales".

Para Miguel, "hay que relajarse y pasar de los tópicos. Agradezco que se toquen temas que siempre han sido sagrados para nosotros y que nunca nos habíamos atrevido, un camino que ya abrió en su momento el programa 'Vaya semanita'".

Lorena Sáez Ugalte tiene "4 o 5 apellidos vascos", ya que su padre es de Cádiz y su madre de Vitoria. Ella no está de acuerdo en el carácter del vasco que potencia el film, "en general no es tan exagerado. Hay gente más cerrada y gente menos cerrada, como en todos lados".

Lleva diez años en Cádiz, a donde se trasladó desde Vitoria, una ciudad que cuenta "es la menos radical del País Vasco, somos más abiertos de mente".

Lo que más le molesta de los tópicos dirigidos hacia su pueblo es su vinculación con la banda terrorista ETA. "Estoy harta de escuchar que si todos somos etarras o defendemos a ETA. Eso no es verdad, gente tan radical hay poca y suele estar en pueblos pequeños o aldeas. Ahora no está bien visto que la gente apoye a ETA".

Con lo que sí está de acuerdo es con que "se come mucho, somos muy exagerados. Tú vas a una taberna o un bar de pueblo y no pides nada, te ponen lo que ellos quieren". "También nos sentimos muy identificadas las vascas con el tema de ligar. Es verdad que lo ponemos muy difícil, y es imposible que una mujer se vaya a la cama con un hombre en la primera cita. Lo ponemos muy complicado, allí somos más bordes", confiesa. "Tienen que estar muy encima nuestra", apostilla.

Y sobre la amistad, corrobora las palabras de Miguel Albandoz. "Somos cerrados hasta que una persona nos entra, entonces es para toda la vida. Lo que dice la película es cierto: no tenemos 100 amigos, pero tenemos cinco que son para siempre".

Antxón Urrestarazu es el creador de euskadiz.com, una web que fomenta el turismo entre las dos tierras. Lleva 15 años en Cádiz, a donde lo trajo "el espíritu aventurero de muchos vascos". Para él, la película "está llena de tópicos que no son más que una visión reducida de la realidad. Los estereotipos nos permiten reírnos de la realidad". A su parecer, "la realidad vasca es más compleja" y no se siente identificado "con esa forma de ser" del vasco que aparece en el film.

"La película lo que hace es exagerar para poder reírnos de nuestra forma de ser, pero la sociedad vasca ha evolucionado mucho desde hace 30 años". Antxón comenta que acaba de volver de su tierra de un viaje con gaditanos, "y nada de los que se ve en la película sigue así. Puede que exista en un entorno más rural".

No obstante, confiesa que "me ha gustado muchísimo y allí ha tenido mucho éxito".

Destaca el tema de la comida, "eso se conserva, es un componente real. No hemos evolucionado mucho en ese aspecto". También habla de "la nobleza del vasco y el sentido que le da a la amistad. En Cádiz la relación es más horizontal y en el País Vasco más vertical".

En cuanto al delicado tema del nacionalismo cree que "se lleva a un nivel muy exagerado. El programa 'Vaya semanita' supuso una catarsis y pudimos reírnos de nosotros mismos. Tenemos un humor muy diferente pero a la vez muy parecido al de la sociedad gaditana".

Antxón dice que el vasco "siente fascinación por la forma de vida de estas tierras, quizá por la actitud que mostráis ante la vida", concluye.

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