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VI Premio Federico Joly

Pedro Pérez-Llorca: "A Cádiz le hace falta gente, Ulises que retornen como mi padre"

Pedro Pérez-Llorca  durante su discurso en el VI Premio Federico Joly

Pedro Pérez-Llorca durante su discurso en el VI Premio Federico Joly / Julio González

La historia de Pedro Pérez-Llorca, es la de toda una saga de gaditanos que encontraron en Cádiz bien su destino o el punto al que retornar. Es la historia de Eneas y Ulises, dos personajes de la mitología greco romana cuyos relatos fueron hilvanando el telar de su discurso con motivo del VI Premio Federico Joly que patrocina la Fundación Unicaja, y que recibió en el Parador Atlántico de la capital gaditana de la mano del presidente del Grupo Joly, José Joly, y el de Unicaja, Sergio Corral.

Con el inconfundible plante y gestualidad que a ratos traía la impronta de su padre, José Pedro Pérez-Llorca, el premiado tejió los hilos de su historia entre la urdimbre “que son los hilos que uno tensa en vertical en sentido del telar”, y la trama “que lo va cosiendo de forma más sinuosa”. Con la urdimbre de la mitología fue construyendo esta trama, a base de la historia vivida en primera persona o en la persona de sus antepasados.

Primero habló de Eneas, el héroe de la guerra de Troya que tuvo que salir corriendo y que empujado por su destino llegó a Italia y a su amor Lavinia. Y a continuación se centró en Ulises, el otro héroe de la guerra de Troya “que tras ganar emprendió el retorno a Ítaca, su casa, a la que tardó en volver, y a la que llegó más anciano, pero más sabio”.

En este último personaje encontró la identidad de su padre, “Ulises, un señor que sale joven y vuelve a Cádiz 40 años después” tras marchar muy joven a Madrid, “por lo que supongo que mi madre es Penélope”.Un paralelismo que tomó más sentido recorriendo aquellos parajes que visitó Ulises y que autores como Wilkens sitúan en Cádiz su Ítaca, más concretamente, “en la playa de la Caleta”.

Pero si su padre firmó la historia del retorno fue gracias a otros tantos trayectos de ida de aquellos ancestros que “encontraron la conexión con Cádiz, pues los Eneas de mi familia llegaron aquí empujados por su destino”. Citó a los bisabuelos que no conoció, Jaime Pérez y Vicenta Llorca. “Él era capitán de almadraba y terminan asentándose en Cádiz”. Y a Leonardo Rodrigo y su mujer, un médico colonial en Filipinas “que como en Troya es empujado a Cádiz, donde se hace catedrático y llega a ser decano”. También rememora a sus hijos, “el tío Perico, Pedro Rodrigo Sabalette, que falleció en la explosión del 47” y su abuela Carmen, que se casa con Pepe Pérez-Llorca.

Fruto de este matrimonio nacieron Jaime Pérez-Llorca, “oftalmólogo y senador socialista que vive y muere en Cádiz”; Leonardo Pérez Rodrigo, que era diplomático, y su padre, que se casa con su madre, la cordobesa Carmen Zamora, la Penélope de esta historia.

Un trayecto de ida y vuelta, el viaje propio de la vida, que con él da la vuelta a la trama, esgrimió el abogado. “Porque yo soy un gaditano no binario, es decir, que no soy de Cádiz pero lo contrario tampoco”. Un gaditano que ayer recogió un merecido premio, “aunque yo sé que no es para mí, es un premio genético y a título póstumo, por lo que lo acepto y agradezco con más razón”, que ha sido concedido por una importante trayectoria que ha situado el despacho de su padre en el mapa de todo el mundo. “Todo lo que he hecho en mi vida han sido dos cosas, tratar de amarrar el despacho de mi padre y hacerlo crecer, algo que mi padre no hizo no porque no supiera, sino porque no lo necesitaba, no necesitaba presumir de despacho, pero yo sí”.

Así que su periplo en el bufete se ha dividido en la tarea de empresario y de abogado. De los primeros, a los que comparó con Eneas, “he aprendido el valor de los equipos, lo importante que son las personas y de desarrollar tu tarea en un entorno abierto, como Cádiz”. También “el desdén por los frutos y el afán por el proyecto”.Y a los abogados, “que no son Ulises”, los equiparó con otra suerte de caballeros andantes, el Mqroll del escritor Álvaro Mutis, “pues no siempre se meten en aventuras que valen la pena, así somos nosotros, pues la carrera también es enfrentarse a distintos trabajos y en distintos sitios”.

Como Hércules, continuó hilvanando, “que anduvo en muchos sitios y uno de ellos fue Cádiz, donde vino a robar el rebaño al monstruo de tres cabezas Gerión, de cuya sangre brotó el drago del Callejón del Tinte”.Fue en este nuevo punto de conexión entre Eneas y Hércules en el que el brillante empresario conectó con el Cádiz actual, “donde tantos dragos han caído”, y a la que volvió a unir con las Américas en alusión al último viaje de Ulises a las columnas de Hércules, desde donde inició el trayecto al oeste y sur. “Conexión con América que tanta falta le hace a Cádiz”.

También sentenció que no necesita tanto la inversión y el dinero del que hablan los debates de prensa y los opinadores. “Porque a Cádiz lo que le hace falta es gente, sin gente no se hace nada”, valoró desde su prisma empresarial. “Eneas que puedan encontrar aquí su destino como les pasó a mis antepasados, y Ulises, gaditanos que tienen que volver como lo hizo mi padre, e incluso gaditanos que nunca se fueron”. Pues, como en Ulises, “no es otra cosa que el viaje de la vida, y se puede volver a Ítaca, a Cádiz, aunque nunca hayas salido de aquí”.

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