"Mírala bien porque esta foto es Columela"

Efemérides

El Columela ha cumplido 150 años Su ex director y autor de un libro sobre su historia, José Pettenghi, reflexiona sobre el "alma" del centro y relata vivencias

Fotografía de los años 20 de una de las clases de alumnos del instituto Columela, cuando aún tenía su sede en el antiguo convento de San Agustín.
Fotografía de los años 20 de una de las clases de alumnos del instituto Columela, cuando aún tenía su sede en el antiguo convento de San Agustín.
Beatriz Estévez Cádiz

29 de septiembre 2013 - 01:00

"Mírala. Mírala bien. Me gusta esta foto porque es Columela. Contiene su alma: esa capacidad de hacer convivir Bahía Blanca y el barrio de Santa María. Ésta es la verdadera grandeza del Columela. Y aunque hace muchos años que salí del instituto, creo que sigue siendo así, que siguen conviviendo armónicamente Santa María, un barrio muy modesto y humilde, y Bahía Blanca, que siempre ha sido un barrio bien. Esta foto, de los años 20, refleja eso: niños de extracción social modestita y niños de la burguesía gaditana más ilustrada. Fíjate en la ropa y en los zapatos de los chiquillos. Ahí está la diferencia de clases. Unos con corbatitas, sombreros y buenos abrigos, y otros más modestitos sólo con jerseys. Y hay más. Mira a las niñas. A las dos únicas niñas. El Columela también permitió poco tiempo después de su fundación esa convivencia entre niños y niñas". "Me gusta esta imagen porque es Columela".

Quien habla es alguien que conoce bien este instituto público, el más antiguo de Cádiz con sus recién cumplidos 150 años. Quien habla es José Pettenghi, y lo conoce bien no sólo por los 17 años que formó parte de su claustro, primero como profesor y luego como director; sino también porque un día decidió indagar en el archivo del centro educativo y desempolvar su historia. Nació así el libro El instituto Columela. 1863-1988. 125 años de enseñanza secundaria en Cádiz.

El exprofesor de Ciencias Naturales -y no historiador, como él mismo puntualiza- asegura que fue en su 125 aniversario cuando la comunidad educativa del Columela se percató de la vejez del instituto. "¿125 años ya?, ¿tan viejo es esto? Pues sí. El Columela fue entonces consciente de su vejez y también de su importancia histórica. Ten en cuenta que los 100 años ni siquiera se celebraron, e institutos tan antiguos como el Columela sólo hay ocho en Andalucía porque la Ley Moyano sólo permitía uno en cada provincia".

Con ayuda de otros miembros del claustro, como Cándida Garbarino, el entonces director del Columela fue hilvanando la historia de este instituto de enseñanza pública, cuyo primer curso fue inaugurado el 27 de septiembre de 1863, con el catedrático de Química Aplicada a las Artes, Vicente Rubio y Díaz, como director. Entonces, el centro se emplazaba en el antiguo convento de San Agustín y en él se matricularon 398 alumnos, varones todos. Entre 1872 y 1877 se produjo la inclusión de la mujer en los estudios medios y superiores, y la primera vez que una mujer entró a formar parte del claustro del centro fue en 1933. Su nombre, Concepción Blanco. En 1936 el instituto se dividió en dos turnos, por las mañanas los alumnos y por las tardes las alumnas. "Durante el Franquismo la coeducación estaba prohibida. Recuerdo el lema: Entre la santa y el santo, pared de cal y canto", aporta Pettenghi. En 1953 el Ayuntamiento cedió un solar de su propiedad para la construcción de un nuevo edificio para el Columela, y nueve años después se inauguró el primer curso en esa nueva y actual sede.

Las 400 páginas de su ejemplar histórico aglutinan numerosos nombres, fechas, datos, anécdotas y decenas de fotografías. Pero durante la conversación el libro queda relegado a un segundo plano, y ello porque las vivencias del propio autor como docente del Columela cuentan mucho sobre el centro. Lean: "Mi primer día en el Columela, septiembre de 1979, me topé nada más entrar con una pegatina enorme del Grapo. En un tablón, la bandera republicana y la estrella roja. ¡Guau! Pero luego me encuentro con que el subdirector era de la Falange Española. ¡Se presentaba como número uno de la Falange Española en las elecciones locales! El Columela era un centro muy heterogéneo. Allí estaban los rojos más rojos de Cádiz conviviendo con el subdirector, de la Falange. Y a ello hay que sumar el choque generacional que supuso nuestra llegada, la de los penenes. En aquellos años impartían clases profesores míticos y maravillosos de la vieja guardia, muchos de ellos con un turbio pasado republicano... Todos tenían unas historias extrañas". Aporta entonces el nombre de Ramón Martín Blesa. Y recuerda también a Pilar Cortiles y Carmen Roca, "unas abuelitas adorables". A finales de los 70, unos se jubilaban y otros llegaban. "Yo ocupé la taquilla de don Julio Monzón, magnífico profesor de Matemáticas", recuerda. "Fue la primera regeneración de profesores en los institutos, y entramos gente joven, de 28-30 años y con unas ideas no ya renovadoras, ¡sino diabólicas para el momento! (ríe) Conmigo entró Juan Pablo Wert, hermano del ahora ministro, y Pepe Osuna, María Paz Martín Ferrero... Convivíamos profesores de la vieja y de la nueva escuela, y ello supuso un choque cultural, educativo y generacional. Hubo sus rifirrafes dentro del claustro, pero se convivía. Fue posible la convivencia".

Lo que no resultó posible fue aliviar el problema de falta de espacio. La masificación fue el principal quebradero de cabeza de José Pettenghi durante su etapa como director. "En esos años el centro tenía capacidad para 930 alumnos y había 2.000. ¡2.000 alumnos! Tuvimos que repartirlos en tres turnos: el diurno, el nocturno y el tardurno, que empezaba a las tres y concluía a las siete. ¡Si hasta llegamos a tener un 1º P!". "El centro no se podía limpiar en condiciones porque siempre había gente en las aulas -enfatiza-. El instituto lo teníamos machacado. 2.000 alumnos y unos 120 profesores. Más gente que en la guerra había". Y tras una pausa, comparte: "En el Columela nunca se le dijo a nadie que no. Se admitió a todo el mundo. Fíjate, 2.000 alumnos". "Ésa es la verdadera alma del Columela: su capacidad para la convivencia".

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