Cádiz

Gamberra mayoría de edad

  • Dani Martín invita al público del Concert Music Festival a celebrar 18 años de música

El ex componente de El Canto del Loco presentó su gira ‘Grandes éxitos y pequeños desastres’ en Sancti Petri. El ex componente de El Canto del Loco presentó su gira ‘Grandes éxitos y pequeños desastres’ en Sancti Petri.

El ex componente de El Canto del Loco presentó su gira ‘Grandes éxitos y pequeños desastres’ en Sancti Petri. / Nacho Frade

A sus 41 años a Dani Martín le ha dado por celebrar la mayoría de edad invitándonos a un fiestón por los 18 de carrera musical, que lleva a gala con una gira nacional e internacional titulada Grandes éxitos y pequeños desastres. De lo segundo ni rastro en el espectáculo que ofreció el sábado en el Concert Music Festival de Sancti Petri, rock y pura energía en continuo movimiento. En cuanto a lo primero, solo hay que asistir a uno de sus shows para comprobar cómo el artista madrileño ha conseguido tatuar las letras que han conformado su joven pero sólida trayectoria en toda una generación de seguidores que fueron en buena parte responsables del enorme éxito del recital gaditano que ofreció el ex componente de El Canto del Loco.

A Dani Martín no le faltan recursos para ganarse el respetable. Tiene presencia, potencia, labia y mucho mucho descaro. Pero a un público entregado hay que dejarle suelto en emociones porque te acabará pidiendo la vez y robándote el protagonismo. Así, el gentío fue capaz de corear, a veces estrofas enteras, cada uno de los temas que el cantante y compositor presentó en directo. Fue, ciertamente, un dúo perfecto entre artista y fans que marcó el pulso de una noche de enorme calor, como no paró de recordar Martín durante dos horas y media, en una tierra que es “el paraíso del paraíso de todos los paraísos, el sitio más especial de mi vida, un lugar lleno de inspiración, un momento que no puedo explicar”, afirmaba antes de ejecutar el tema Los charcos, letra nacida en Cádiz antes de convertir Cádiz en la algarabía donde limitan adolescencia y madurez, con un Dieciocho -su más reciente sencillo- aniversario muy especial y, sobre todo, muy gamberro.

Porque Dani Martín es un niño grande que se encarama a los amplificadores, corre hacia la pasarela para palpar el sudor de su gente, se planta en el centro del escenario con una pose que es ya marca de la casa -piernas abiertas y pie de micro fuertemente asido-, canta con voz arenosa y cuenta en canciones una evolución ascendente y un crecimiento artístico más que notable. Por detrás de su sombra, en un telón de fondo, frases, recuerdos, títulos de canciones... Delante del micro el afán de querer volverse cada vez más grande sin dejar de hacer infinitas travesuras, como Peter Pan, uno de esos momentos que sellan las grandes noches. “Esta canción es de cuando éramos pequeños”, anunciaba el artista antes de interpretar Puede ser. “Pa comérselo”, confesaba desde las gradas una señora. Dani Martín puede ser el yerno perfecto aunque algo canalla, el colega de las confidencias o el primo de las primeras gamberradas, pero más allá de parentescos ficticios sabe cómo alargar un espectáculo sin aburrir lo más mínimo, desde la cercanía. En el directo gana enteros, imprime la energía que a veces falta en los discos de estudio.

De esos casi veinte años de carrera, una década se la debe a su antigua formación El Canto del Loco. De ellos rescató La suerte de mi vida, Son sueños, Insoportable, Volverá, Una foto en blanco y negro y Besos. De su etapa en solitario, su presente, cayeron Mira la vida, Mi teatro y 16 añitos.

Ahora y antes, Dani Martín es sinónimo de actitud. “¿Alguien sabe cantar por aquí?”, preguntaba osado en la tierra del cante por excelencia. De todas las respuestas posibles escogió a dedo la de Ana de Madrid, -”tenías que haber dicho que eras de Chiclana”, le riñó Martín- para intentar entonar, porque otra cosa no pudo hacer presa de los nervios, el tema Contigo. Al alimón y con más actitud que tino, ídolo y seguidora improvisaron un dueto que abrió la barra libre de esa celebración de la mayoría de edad con el público, ya preso de diversión. “¿No lo he hecho tan mal, no?, buscaba el beneplácito la joven debutante. “Ni tan mal ni tan bien. Pero te queremos Ana, eres una buena persona”, afinaba pícaro el artista con el ambiente ya caldeado.

Ante la flama, el homenajeado impuso su criterio. A cubazos de agua refrescó los ánimos candentes de las primeras filas y enfiló la última parte del concierto, más gamberra y desmesurada si cabe, cuando le salió en el escenario un gallo. No, no se asusten. Fue un gallo tamaño humano, su mascota en gira, para animar en los interludios a la gente y recordarle al vivaracho cantante que aún quedaban bises y que no podía dejar a Cádiz en el clímax del frenesí.

Semejante fiesta continuó cuando el artista se calzó las Zapatillas, emocionó con Qué bonita la vida y Mi lamento, con el público en pie y su mejilla húmeda, y agitó una curiosa coctelera musical, el último trago, donde cabían Serrat, Sabina, Extremoduro, Nirvana, Ramones y Green Day.

Dani Martín y su banda (Roberto Lavella, Coki Giménez, Paco Salazar, Candy Caramelo e Iñaki García) mantuvieron alto el listón en el Concert Music Festival y demostraron que, tras 18 años, nunca es tarde para empezar de Cero y renovar la ilusión, para mostrarse Tal como eres, con las virtudes y los defectos, siendo Emocional sin tapujos y celebrando la comunión del directo, el campo de batalla donde los artistas se retan a sí mismos desde la autenticidad, donde cada noche hay que expedir el carné de la mayoría de edad porque el público no espera sentado el natural discurrir de los acontecimientos, solo busca sentir el instante. Dani Martín capturó dicho momento, mostró credenciales en Sancti Petri y creció un poquito más a golpe de música.

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