Reconocimiento

“No busquen en mí un gaditano al uso”

  • El ex presidente del Ateneo, Ignacio Moreno, recibe el Drago de Oro de esta institución en un acto celebrado en Diputación

  • El homenajeado anheló la necesidad de líderes para la capital gaditana

Ignacio Moreno se dirige a los asistentes al acto de entrega del Drago de Oro. Ignacio Moreno se dirige a los asistentes al acto de entrega del Drago de Oro.

Ignacio Moreno se dirige a los asistentes al acto de entrega del Drago de Oro. / Lourdes de Vicente

Algunos pueden pensar que el premio del Drago de Oro del Ateneo a Ignacio Moreno Aparicio es un reconocimiento a los servicios prestados durante tantos años al frente de esta institución. Puede que tengan algo de razón pero no toda, porque Ignacio Moreno representa en su esencia el galardón que se creó con él como presidente: “una permanente defensa de los intereses generales de Cádiz, desde la concordia, el consenso y la generosidad personal..” decía entre otras cosas el acta del jurado.

Ignacio Moreno representa el talante democrático desde tiempos inmemoriales, cuando formó parte del Grupo Drago junto a gente como el ex alcalde Carlos Díaz, que ha estado este viernes en la Diputación apoyando al que fuera su secretario durante años en la Alcaldía.

También es un hombre convencido de que Cádiz “necesita líderes que sepan dirigir y ayudar al emprendimiento”, como dijo en su discurso, y de que hay que mejorar la educación en general. Para ello la Universidad cuenta un papel fundamental. Así, el rector de la UCA, Eduardo González Mazo, también estaba allí para acompañarlo en este momento tan especial para él.

"Cádiz necesita un revulsivo que la posicione donde ahora no está ni se le espera"

Un gaditano en mayúsculas que va más allá del Carnaval, la Semana Santa y el fútbol: “no busquen en mí lo que muchos denominan un gaditano al uso. No represento a este arquetipo de gaditano muy respetable y abundante”. El buen gaditano que se precie no es aquel que sólo mira dentro de los límites de su término municipal, a pesar de que “tengo a Cádiz incrustada en la piel”. A un refrán que dice que los que más te quieren son los que te harán llorar más, y algo así es lo que siente Ignacio Moreno porque tiene muy claro que “Cádiz necesita un revulsivo que la posicione donde hoy no está ni se le espera”.

Con amargura, relató en su discurso que Sevilla y Málaga van juntas en muchos proyectos, así como Córdoba y Granada: “Las cuatro ciudades forman dos ejes vertebradores de Andalucía pero Cádiz se sigue quedando descolgada del futuro”.

Ignacio Moreno hizo un recorrido por el espacio y por el tiempo, ya que empezó en sus ancestros del siglo XVII en una pequeña aldea de Soria llamada Matasejún donde un antepasado Moreno emigró a Bornos y una generación posterior a Arcos, hasta que en 1940 llegaron a Cádiz. Es el momento de rosarios radiofónicos y misas dominicales, y del catedrático de Geografía e Historia llamado Vicente Cascant, el que le hizo aprenderse los ríos de Europa por la que le podía caer.

"Una de las grandes carencias de España es la educación en general y nuestra educación cívica en particular"

Es el joven de 22 años que en 1975, en los últimos estertores del franquismo constituye y funda con otras personas el Grupo Drago y el que se acerca por primera vez a una conferencia al Ateneo que presidía José María Pemán.

Moreno recorrió y reflexionó sobre Cádiz, pero también sobre España: “La falta de educación cívica, la falta de respeto a las normas jurídicas y la extendida ausencia de principios éticos sólidos, hacen muy difícil que el sistema de convivencia funcione”.

Evidentemente se detuvo en el Ateneo y por supuesto en su familia, la que empezó a formar con Mari Ángeles Franco hace 38 años.

Previamente, uno de los vicepresidentes del Ateneo, Ángel Guisado realizó una precisa y detallada laudatio del homenajeado: “Ojalá todos hubieran aprendido lo que Ignacio Moreno supo asimilar de principios democráticos.

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