Destacó la participación en el cortejo y la presencia de público

La procesión eucarística empleó dos horas en realizar su recorrido, más reducido que en anteriores ediciones · Numerosas personas ocuparon los nuevos palcos en la plaza de San Juan de Dios

La custodia con el Santísimo a su paso sobre la alfombra de serrín montada en la plaza de San Juan de Dios por los grupos jóvenes de las hermandades.
La custodia con el Santísimo a su paso sobre la alfombra de serrín montada en la plaza de San Juan de Dios por los grupos jóvenes de las hermandades.
Redacción / Cádiz

15 de junio 2009 - 01:00

El olor a romero y tomillo, repartido con profusión por las calles del itinerario procesional, anunciaba la solemnidad del día a todos los que se dirigían al pontifical que se celebró en la Catedral y al que asistió en lugar destacado la Corporación Municipal bajo mazas, encabezada por la alcaldesa, Teófila Martínez, así como el contralmirante Francisco Hernández Moreno, jefe del Mando de Acción Marítima de Cádiz; el capitán de navío Joaquín Arcusa, subdelegado de Defensa, y el presidente del Consejo de Hermandades, Martín José García Sánchez.

Numerosas personas, entre ellas hermanos mayores de las hermandades y cofradías, llenaban los bancos del templo para participar en la concelebración, que presidió el obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, y en la que actuó como maestro de ceremonias el canónigo Rafael Vez.

Las lecturas correspondieron a Manuel Rodríguez y Manuel Garrido, hermanos mayores de la Palma y el Perdón, respectivamente, pronunciando el prelado la homilía tras la proclamación del Evangelio.

Una vez distribuida la comunión se permitió el acceso a la Catedral a los representantes de las cofradías que iban a procesionar y el cortejo se puso en marcha pasadas las once de la mañana, abriéndolo un nutrido grupo de niños y niñas de primera comunión, que habían asistido antes a una Eucaristía en la vecina iglesia de Santiago, seguidos de la primera de las representaciones, la de los antiguos alumnos del colegio La Salle-Mirandilla.

A las once y media aparecía por la puerta central del templo el paso con la Virgen del Rosario, en cuyo frontal figuraba el bastón de mando como Alcaldesa perpetua de la ciudad, con Juan Pidre como capataz, a la que siguió ya en la plaza la banda de música Pedro Alvarez Hidalgo, de Puerto Real.

El director espiritual del Consejo de Hermandades, Aquiles López, junto al presidente, Martín José García, y miembros de su permanente, seguidos de un coro de voces blancas, seminaristas y sacerdotes, precedían a la Custodia con el Santísimo, ante la que portaba el lábaro eucarístico José Ramírez, hermano mayor de la Esclavitud, que aparecía bajo el dintel de la puerta central del templo escasos minutos después del mediodía.

Sujetaban las maniguetas del carro, que dirigía José Julio Reyeros, los presbíteros José Manuel Daza, Rafael Fernández, Marco Antonio Huelga y el marianista Rafael Iglesias y escoltada por infantes de Marina. Y tras la misma se situaba el Cabildo Catedral, con el deán, Enrique Arroyo; el vicario general de la diócesis, Guillermo Domínguez, y monseñor Ceballos.

Los seguían la Corporación bajo mazas, portando el pendón de la ciudad la concejal Clara Posada, y las autoridades militare. Finalmente las damas y caballeros hospitalarios. Cerraba el cortejo la banda de música de Gailín.

Numerosas personas llenaron las calles del itinerario, con excepción de la calle Santo Cristo, donde no es posible situarse por la reducida acera, y ocuparon también los novedosos palcos instalados en la plaza de San Juan de Dios bajo los toldos.

A las doce y media, con menos público que a la salida, regresaban a la Catedral los niños de primera comunión, media hora después la Patrona y treinta minutos más tarde la custodia.

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