Diócesis de Cádiz y Ceuta Cáritas aguanta y se reinventa con el coronavirus

  • Más de 2.500 familias han necesitado ayuda de la institución religiosa desde marzo

  • La entidad avisa: "No se puede bajar la guardia porque el camino se prevé largo"

Un cartel pidiendo ayuda para Cáritas en estos meses de epidemia. Un cartel pidiendo ayuda para Cáritas en estos meses de epidemia.

Un cartel pidiendo ayuda para Cáritas en estos meses de epidemia. / Jesús Marín

En Cáritas vienen trabajando al lado de la peor cara del coronavirus y sus consecuencias desde el primer día de la epidemia, aquel momento de marzo en el que de golpe y porrazo las puertas de las parroquias y los teléfonos de la institución diocesana empezaron a sonar sin descanso pidiendo ayuda. “Del viernes 13 al lunes 16 y en esa semana de marzo fue un aumento brutal y repentino. Personas que se vieron sin poder abrir sus negocios de la noche a la mañana, o que vivían al día con trabajitos que hacían y que quedaron paralizados con el confinamiento”, recuerdan. Desde ese mismo día, el trabajo se ha intensificado, se ha reinventado y, sobre todo, no se ha parado en ningún momento, “porque como decimos nosotros Cáritas está antes, está durante y está después”.

En los meses en los que dura el coronavirus, la institución religiosa ha visto cómo han necesitado ayuda 2.500 familias nuevas de la diócesis, habiendo realizado una aportación económica extraordinaria a las parroquias -puerta a la que llaman esas familias reclamando la ayuda asistencial- de 150.000 euros que ha permitido atender tanta demanda “ya que había parroquias que estaban a cero”, trasladan; entre otras cosas porque el confinamiento cerró los templos y, con ello, las colectas que el primer fin de semana de cada mes se destina a Cáritas.

Estos datos se han puesto de relieve en el consejo diocesano de Cáritas que presidió el obispo. Pero como trasladan desde la institución, “lo que nos preocupa es que detrás de esos datos hay grandes tragedias”. “Niveles de sufrimiento y estrés muy similares a los de la crisis económica de 2008, porque además la crisis sanitaria actual no parece que vaya a acabar pronto y las noticias son siempre negativas, lo cual origina mucha desesperanza e incluso crispación”, cuentan en referencia a un escenario especialmente completo en el que muchas personas “se han visto de la noche a la mañana sin trabajo y sin nada que llevarle de comer a tus hijos, y con anuncios de corte de suministro y demás problemas”. Eso contando también con que durante el confinamiento se aplazaron pagos de muchos recibos “que no se han condonado, sino que los tienen que pagar ahora”. Una cadena de problemas, en definitiva, en la que se están viendo envueltas muchas familias que encuentran en Cáritas el único asidero al que agarrarse para mantenerse a flote.

“Nosotros estamos aguantando, no estamos desbordados. Hemos incrementado el nivel de ayuda, el voluntariado ha incrementado el tiempo de atención, hemos intensificado la energía de nuestra labor, nos hemos reinventado con el mundo on line… A nivel de ayudas, podemos seguir adelante porque hubo un gran nivel de compartir por parte de la población durante el confinamiento”, trasladan desde Cáritas. Ayudas que no sólo se limitan a lo económico, sino que también incluyen el reparto de alimentos que se ha seguido y se sigue dando a las familias y otros servicios, especialmente el de orientación laboral, donde durante estos meses se ha seguido marcando el camino a 300 personas, de las cuales 74 han encontrado -en plena pandemia y su crisis derivada- un puesto de trabajo.

Toda esta labor de Cáritas sigue siendo posible gracias a las donaciones, periódicas que son las más recomendables y puntuales, de tantas personas así como por la labor de todo el equipo de voluntarios “que han permitido con su servicio y entrega que toda persona que haya demandado ayuda a Cáritas haya sido escuchada y haya encontrado una respuesta a su situación”. Y con estas premisas y esa acción que se mantiene y se reinventa en estos tiempos difíciles, el órgano diocesano avisa con claridad: “No se puede bajar la guardia, que no se pierda la solidaridad porque el camino se prevé que será largo”.

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