Cádiz

El Campus de Cádiz busca su papel en la ciudad en un camino lleno de zancadillas

Uno de los edificios que conforman el Campus de Cádiz.

Uno de los edificios que conforman el Campus de Cádiz. / Jesús Marín

La Facultad de Medicina ha dado años de esplendor a la ciudad de Cádiz, desde sus orígenes primitivos en las décadas iniciales del siglo XVIII, como Real Colegio de Cirugía, su transformación en Facultad en 1844, hasta su evolución física y académica como centro de referencia durante décadas de estudiantes españoles y muchos hispanoamericanos, que optaban por matricularse en el centro gaditano atraídos por la calidad de su profesorado y de sus enseñanzas.

Contar con esta Facultad era un prestigio para la ciudad. Sonaba a Cádiz cuando se hablaba de los estudios de Medicina, en una época, además, de un cierto esplendor cultural en la capital.

A medida que crecían en número y prestigios otras facultades en otros puntos del país, Medicina dejó de ser un referente. Una decadencia que fue paralela a la de la propia ciudad.

Esta conexión entre una Universidad de referencia y una ciudad relevante, como pasó en los mejores tiempos de Medicina, debería ser un objetivo prioritario para el Cádiz de 2021, como una pata esencial en su apuesta por un modelo urbano sostenible para las próximas décadas.

Lo cierto es que en los últimos años la comunidad universitaria ha dado pasos firmes en su objetivo de recuperar el esplendor pasado, con la ayuda esencial de los distintos ayuntamientos, que han cedido edificios para su expansión.

Una apuesta que choca siempre con algo intocable: la existencia de cuatro campus repartido por la provincia, lo que resta fuerza a cada uno de ellos e impide, por mucho que se crezca, copiar los modelos de Granada o Salamanca como ciudades universitarias.

Asumiendo esta premisa, la ciudad no puede relajar su apuesta universitaria, aunque administraciones externas no la apoyen e incluso la pongan en riesgo.

En este sentido, Francisco Piniella, rector de la UCA, evidencia tres características del Campus de Cádiz. Dos pueden ser comunes a otras ciudades universitarias: el impacto económico que tiene en el día a día de la ciudad (sueldos, alojamientos, viajes, consumo en todo tipo de comercios...) que en un estudio elaborado hace ya seis años se fijaba en unos 150 millones de euros anuales; otro implica a la trasferencia del conocimiento que, también, tiene su impacto económico (creación de empresas, algunas nacidas desde la propia UCA, colaboración entre investigadores y compañías externas...).

Edificios con valor histórico

Junto a ello, menciona Piniella una tercera referencia de la que Cádiz tiene, casi, la exclusiva: la utilización como centros universitarios de edificios con gran relevancia histórica en la ciudad y que se han adaptado para facultades (Hospital de Mora, cuarteles del Parque...) y oficinas (Reina Sofía, Hospital Real..).

"Somos defensores del patrimonio de la ciudad, que se mantiene gracias a nosotros, aunque tienen un gasto mucho más elevado que el cuidado que necesitan edificios de nueva planta, como los que se han levantado en los campus de Puerto Real o Jerez. Tanto Eduardo González Mazo como yo hemos seguido la tendencia de completar el anillo universitario dando valor a la ciudad, como la integración del Reina Sofía (en su origen, Gobierno Militar), Olivillo o el Hospital Real. Curiosamente, en esta fachada de la ciudad, los edificios que no están en buen estado son los que no están en manos de la UCA, como el de Náutica (propiedad de la Junta y al borde de la ruina)".

Esta singularidad ayuda, en parte, a salvar la ausencia de otras facultades y escuelas repartidas en los restantes tres campus provinciales, "lo que nos resta fuerza para ser una ciudad universitaria".

Lo cierto es que ya apenas quedan libres edificios de cierto valor que permitan crecer a la UCA en la capital. Ahí está Valcárcel y su apuesta por ser la Facultad de Ciencias de la Educación, que se completa con pistas deportivas en el Campo de las Balas, y que, salvo un milagro, no saldrá adelante.

También está la antigua Náutica, un espectacular edificio al borde de la ruina. Nada hace suponer que la Junta esté dispuesta a poner dinero para su transformación universitaria.

Junto a ello, otros inmuebles de la antigua burguesía gaditana se han transformado en hoteles, lo que agota el suelo disponible en el casco histórico.

Francisco Piniella se lamenta de esta situación en su charla con este diario. "Es una pena, una pena", repite. Menciona Valcárcel, pero también podría ser Náutica u otro inmueble. "Estaríamos conservando todos estos edificios", insiste.

Esta imposibilidad de sacar adelante tras años de espera proyectos de referencia acaba siendo una norma de Cádiz. Coincide en esta reflexión el rector, que habla de otras ciudades donde sí se apuesta por sus campus, y éstos salen adelante, o en otros puntos de la misma provincia. Aquí, por el contrario, no existe unidad entre los representantes políticos para cerrar con éxito este tipo de operaciones.

Le pregunto por qué pasa esto en Cádiz y no en otros lugares. Sonríe (la charla es por teléfono pero el sonido lo deja traslucir) y responde claro: "No sé qué pasa con nuestra ciudad, porqué los colores políticos no se ponen de acuerdo". Y será un problema de la propia ciudad, insisto: "Pues no sé". Y termina.

Lo cierto es que más allá de la dejación de sus obligaciones por parte de la Junta, que durante décadas ha puesto dinero para rehabilitar edificios para el Campus de Cádiz y que en el propio Presupuesto que acaba de presentar mete partidas para equipamientos universitarios... en otras capitales de la región, los ayuntamientos gaditanos desde 1979 sí han apostado por su universidad.

Junto a ello, hay que buscar una solución al problema de la residencia de los estudiantes. Sólo hay un Colegio Mayor, que logra muy buenas críticas por su funcionamiento, aunque la dirección de la UCA no se plantea la construcción de otro centro.

Se choca ademas con el elevado precio de los pisos de alquiler, y la ausencia de una oferta ajustada a la demanda. Reconoce aquí el rector que poco puede hacer con estos costes, que esta situación provoca que "muchos estudiantes opten por no residir en la ciudad", aunque estudien en ella. 

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