Vivir en Cádiz capital

¿Un chalé o dos millones por una de las fincas más lujosas de la Alameda en Cádiz?

  • La ciudad agota sus últimos chalés en venta por lo que la alternativa para tener espacios abiertos son los áticos o, si se puede, comprarse todo un edificio en el casco antiguo

La finca de la Alameda puesta a la venta por 1,9 millones de euros.

Evidentemente, todo es cuestión de dinero. Durante décadas miles de familias se fueron de la ciudad a vivir a San Fernando o a Chiclana porque allí encontraban los pisos a precios más asequibles que en la capital. Es casi una tradición en Cádiz desde hace décadas, desde que la urbanización de extramuros avanzó hasta casi agotar todo el suelo disponible y el precio del metro cuadrado de disparó a niveles propios de las grandes capitales.

La crisis provocada por la pandemia unida a la cercana crisis financiera e inmobiliaria de 2008 apenas si han afectado, sin embargo, a los precios de los pisos en Cádiz. Es cierto que ya se encuentran ofertas, incluso de nueva planta, por debajo de los 200.000 euros, pero acostumbran a ser, en tamaño, poco más que apartamentos. Un piso para una familia media de segunda mano y en buenas condiciones, se dispara por encima del cuarto de millón de euros, y si es de nueva planta hay que sumarle varios miles de euros más.

Sin embargo, los portales y las inmobiliarias gaditanas mantienen una oferta de pisos en Cádiz con un coste por encima del medio millón de euros que supera el centenar.  Y por medio millón de euros es más que factible encontrar un chalé en buenas condiciones, con su terreno y su garaje incluidos, en urbanizaciones de El Puerto. Y muchos más, el la zona costera de Chiclana. 

A pesar de esta competencia, que durante los meses de confinamiento por la pandemia fue más intensa por la búsqueda de muchas familias de espacios amplios donde vivir, tras descubrir lo incomodo que es estar encerrado en pisos que en muchos casos adolecen hasta de balcones en época de confinamientos, sigue existiendo en Cádiz una demanda por estas casas amplias, caras y casi siempre con vistas al mar o ubicadas en el casco histórico.

Una demanda que, en su gran mayoría, procede de fuera de nuestras fronteras provinciales, donde hay un mayor poder adquisitivo y se valora las virtudes que puede tener Cádiz como ciudad.

Más allá de este centenar de casas con un precio superior al medio millón de euros, con un alto número de las que superan los 800.000 y rozan el millón, el mercado inmobiliario de Cádiz aún guarda algunas perlas dentro de una modalidad de residencia en extinción en la capital: el chalé.

El chalé de la plaza de San Severiano, el más caro de los vendidos en Cádiz. El chalé de la plaza de San Severiano, el más caro de los vendidos en Cádiz.

El chalé de la plaza de San Severiano, el más caro de los vendidos en Cádiz. / Jesús Marín

Hace apenas unas semanas se cerraban operaciones de venta de dos de los últimos grandes chalés de la ciudad, ubicados en la plaza de San Severiano y en la cercana calle Juan Ramón Jiménez. El primero batió el récord en cuanto a su precio, sobre los 2,5 millones de euros; el segundo se quedó en 1,1 millones, que teniendo en cuenta su ubicación y la amplitud del solar bien puede considerarse una cifra baja. Chalés que, por lo menos el segundo, desaparecerá para dar lugar a un bloque de viviendas.

Pero si alguien, con dinero, tiene el deseo de estar entre el limitado grupo de ciudadanos que viven en un chalé en Cádiz (hoy ya apenas si se superan la treintena) aún puede encontrar en las inmobiliarias dos ofertas ubicadas ambas en Bahía Blanca, donde estas construcciones siguen permitidas por el PGOU. Uno se oferta desde hace ya unos años en plena avenida de Bahía Blanca. De gran presencia, con el techo a dos aguas y un jardín trasero, de tres alturas con ascensor incluido e infinidad de habitación con una superficie útil de 490 metros cuadrados y con un precio que oscila entre 950.000 y 1.150.000 según la inmobiliaria que se consulte.

El otro es relativamente reciente en el mercado inmobiliario y se ofrece a un precio para algunos más asequible, 700.000 euros para 231 metros cuadrados, cuatro habitaciones y un solarium.

Chalé en Juan Ramón Jiménez donde se construirán viviendas. Chalé en Juan Ramón Jiménez donde se construirán viviendas.

Chalé en Juan Ramón Jiménez donde se construirán viviendas. / Jesús Marín

Lo cierto es que a falta de chalés a la venta y asumiendo que los que puedan salir alguna vez al mercado van a tener precios todavía prohibitivos por el privilegio que supone residir en este tipo de residencia en una ciudad sin suelo, el sector inmobiliario cada vez apuesta más por los áticos e, incluso, por los dúplex como fórmula de contar con espacios abiertos en una vivienda al uso. Ofertas que en algunos casos incluyen el plus de contar con una torre mirador, como la que se vende a escasos metros de Canalejas por 590.000 euros y que dispone de una terraza de 138 metros cuadrados. Eso sí, el conjunto de la vivienda de 275 metros cuadrados se reparte en tres plantas y la torre.

Frente a todo ello, quien tenga dinero, y una buena cantidad, puede optar por la compra de una finca en el casco antiguo. Y no hablamos de antiguas casas de vecinos necesarias de importantes reformas. Hablamos de fincas "de categoría".

El último ejemplo que acaba de salir al mercado es una de las mejores fincas de la Alameda de Apodaca, una de las "zonas nobles" de la ciudad. 

En este caso es el el palacete que hace esquina con la calle Fernán Caballero 18. Obra del arquitecto Manuel García del Álamo, en 1861, el mismo que diseño una gran plaza en todo el frente de la Catedral que nunca se ejecutó.

Procedente del eclecticismo historicista isabelino, y con la novedosa introducción de elementos industriales de acero, según destaca la Guía de la Arquitectura de Juan Jiménez Mata y Julio Malo de Molina, el inmueble está puesto a la venta por 1.900.000 euros, lo que le sitúa ahora como la vivienda más cara en el mercado de Cádiz.

Como si fuera un chalé en altura, el edificio, de dos plantas cuenta con 537 metros cuadrados de superficie, con seis habitaciones y otros tantos baños, con un gran balcón corrido en su segunda planta y con elementos diferenciadores como contar con un ascensor, un garaje de tres plazas y chimenea.

Otras grandes fincas de la Alameda se han comprado para construir viviendas o para plantear su uso hotelero.

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