BIAU 2012

En busca de una salida a la situación actual

  • Los arquitectos hablan sobre el futuro de su profesión en un debate celebrado en el Oratorio de San Felipe

Los arquitectos están muy preocupados por el futuro de su profesión. Esta crisis en la que estamos todos inmersos, les afecta a ellos directamente y están buscando la forma de adaptarse de la mejor manera posible a la situación.

El primer acto de la BIAU giró ayer en torno a este tema. Fue un conversatorio celebrado en el Oratorio de San Felipe que llevaba por título Claves para un futuro. Y esas claves las aportaron Jordi Ludevid, presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos (COA) de España; José Antonio Granero, decano del COA de Madrid; Francisco Javier Hidalgo, decano del COA de Almería; Narciso Vázquez, director de la Escuela de Arquitectura de Sevilla; Ramón Pico, exdecano del COA de Cádiz, y el arquitecto Francisco Javier Montero.

El primero en hablar fue Ramón Pico, quien dijo que en estos momentos, los arquitectos no podían perder la oportunidad de refundar la profesión y conquistar nuevos territorios, más allá del ladrillo. Para eso, afirmó que debe existir un gran apoyo de la red de colegios profesionales. Manifestó la importancia de reclutar a más profesionales y, si es necesario, que se establezca una política de cuotas básicas que permita el acceso a todos los arquitectos, ya que muchos no se colegian por motivos económicos. Además, apostó por la especialización y por la necesidad de que los colegios tiendan redes que pongan en contacto las distintas especialidades.

Ramón Pico hizo referencia a las recientes críticas de la presidenta de la Comunidad de Madrid hacia los arquitectos. Pico afirmó que estos tienen que recuperar la confianza de la sociedad a través del trabajo serio y no tolerar ataques como el de Esperanza Aguirre.

Respecto a este tema, José Antonio Granero comentó que se sentía "responsable pero no culpable". Dijo que lo primero que tienen que hacer los arquitectos es un ejercicio de autocrítica porque los estudiantes de arquitectura "no quieren formar parte del denostado ladrillo, que ataca al medio ambiente y ha contribuido a la creación de la burbuja inmobiliaria". Para el decano del COA de Madrid, los arquitectos "nos hemos alejado de la sociedad, y de eso sí somos culpables". Afirmó que hay que hablar con los ciudadanos y darles la opción de opinar, pero antes, "hay que enseñarles a hacerlo con criterio para que valoren el trabajo". Por eso, planteó que la misión de los colegios debe ser "ayudar a educar y difundir".

Planteó que, dada la situación actual, es el momento de que los arquitectos se unan al resto de profesionales y ser ellos quienes lideren la sociedad civil "para salir de donde estamos cayendo". E hizo un llamamiento a la ilusión: "Hay mucho por hacer y hay pocos profesionales como los arquitectos que puedan hacerlo. Y tenemos que hacerlo desde el lado de la sociedad".

Por su parte, Francisco Javier Montero afirmó que no estaba de acuerdo con las palabras de Aguirre, pero que ella tenía razón en que "lo que hacemos mal dura mucho". Y piensa que actualmente se hace mucha mala arquitectura "de la que somos responsables". Consideró su profesión "como un oficio" que con la práctica se va mejorando, por lo que creía "una merma" la facilidad que tienen los arquitectos para empezar a trabajar libremente al salir de la escuela, pudiendo firmar cualquier proyecto. Planteó la posibilidad de continuar la formación tras la carrera, trabajando con otros profesionales que ya ejercen la profesión "para mejorar el oficio".

En su intervención, Narciso Vázquez habló del problema que existe actualmente en las escuelas de Arquitectura, en las que la mayoría de los profesores no ejerce la profesión y ha perdido el contacto con ella, por lo que se acaba deformando el perfil de la enseñanza, de los alumnos y de los arquitectos que salen a la calle. "Creo que tenemos que corregir esto, y estamos a tiempo", dijo. También consideró que había que luchar contra el intrusismo y apostó por los estudiantes de arquitectura como el futuro de la profesión. Terminó diciendo que las premisas que tiene que tener un arquitecto son vocación, afán por la formación y calidad.

Francisco Javier Hidalgo, por su parte, afirmó que los arquitectos deben buscar nuevos ámbitos y formas de ejercer su profesión, y en los colegios de arquitectos había que apostar por la calidad en vez de la cantidad. Destacó la necesidad de "recuperar con urgencia la dignidad del arquitecto, tanto profesional como personal y social", no permitiendo, por ejemplo, contrataciones en condiciones abusivas.

El último en dar su opinión fue Jordi Ludevid, para quien "la única fuerza es la cohesión amplísima de la profesión". Dijo que si esto se pierde, el proceso de cambio sería lento y podría fracasar. Y que para salir de la situación en la que se encuentran actualmente son necesarios el rigor y la honestidad, además la precisión.

El público asistente fue muy participativo y mostró su preocupación sobre cómo y cuándo se iban a materializar todas las propuestas que se habían planteado.

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