Lillith

29 de octubre 2008 - 00:00

LILLITH, de todas las mujeres ha sido siempre mi preferida. Poco se ha hablado de ella. Hay quien ni siquiera ha escuchado su nombre y quien habiendo oído su nombre, no sabe decir quién era. No es de extrañar, debido a tantas mitologías creadas por el hombre, cada una dentro de su idiosincrasia, de su cultura, con su propia manera de explicar el mundo, intentando racionalizar la creación del mundo, organizarlo y explicar el más allá. Lillith es la gran desconocida, si bien aparece en la Biblia (Isaías, capítulo 34, versículo 14: “(…) también allí reposará Lillith y en él encontrará descanso”). Lillith me hechizó, su belleza y su seguridad me deslumbraron, su fuerza me guió. Una de las teorías de la creación del hombre afirma que Lillith fue la primer mujer de la historia. La representación más antigua que existe de ella data del año 2.000 a.C., rodeada de búhos y lechuzas, talismanes de la suerte y de la inteligencia. ¿Coincidencia con Atenea cuyo emblema es un búho?

Lillith fue creada de arcilla, igual que Adán, y vivían en el jardín del Edén en condiciones de igualdad, hasta que se le impuso someterse, y ella se rebeló. Fue desterrada, y considerada la Poetisa de la Oscuridad, arquetipo de la mujer que rechaza el dominio masculino, que no el género masculino, oponerse a la sumisión a éste, no a la compañía del hombre. Hermosa y sabia, como Atenea, la literatura judía nos presenta la creación humana por Dios en condiciones de igualdad, Lillith y Adán creados de arcilla, en igualdad de condiciones, que no igualdad física. Lillith y Atenea: las dos diosas que admiro: una representa la fuerza de la lucha sin odio, la otra representa la fuerza de la lucha inteligente. El Ateneo de Lillith, nombre de mi columna, me permite expresar mi amor por el ser humano, desde la convicción de quien no se considera ni más ni menos que un hombre, quien no odia ni lucha contra el hombre, quien habla de personas y no de sexos. Somos diferentes y desde nuestra hermosa diferencia hemos de respetarnos. Así, simplemente así, seremos felices, viviremos el presente y obtendremos un hermoso futuro. Desde El Ateneo de Lillith deseo acercarme a vosotras, y también, permitidme aproximarme a vosotros, desde la humildad de lo que no es más que mi opinión, la cual comparto para así rozar tiernamente vuestras mentes y sentirme acariciada por las vuestras.

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