Andalucía

Una década de crecimiento y endeudamiento

  • La expansión de las cajas de ahorros de fuera de la región ha provocado un espectacular aumento del crédito.

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SI algo caracteriza al sector financiero en Andalucía en la última década es su espectacular crecimiento, muy por encima del PIB, así como el explosivo aumento del crédito, muy superior al de los depósitos y, como consecuencia de ello, el altísimo endeudamiento de empresas, familias y entidades financieras, y la gran dependencia de la financiación exterior. Este formidable desarrollo ha sido debido fundamentalmente a la expansión de las cajas de ahorro, que en tan solo diez años han pasado de 15 a 25 entidades con presencia en Andalucía y de 5.200 oficinas a casi 7.000.

Aunque las cajas andaluzas y las cooperativas han expandido su red, han sido las cajas de otras comunidades el soporte fundamental de este crecimiento, ya que en este mismo periodo los bancos han mantenido sus redes de oficinas y las cajas de ahorros andaluzas y las cooperativas apenas justifican la mitad de este incremento. Quizás lo más sorprendente es comprobar que más del 90% de la dimensión del sector se ha configurado en los últimos 15 años.

La segunda característica de esta década es la expansión del crédito, muy por encima de la media nacional, que ha pasado de ser, en el año 2000, el 12% del total del crédito en España a casi el 13% en el año 2009, con tasas medias de crecimiento anual del orden del 25% en los últimos años. Por el contrario, el porcentaje de depósitos ha descendido en los últimos 10 años, del 10% al 9% del total nacional, agrandándose la brecha entre el crecimiento del crédito y el de los depósitos, y provocando un endeudamiento creciente por encima de la media nacional.

El espectacular crecimiento del sector financiero en Andalucía ha tenido consecuencias positivas y negativas sobre la economía regional. Ha sido mayor en Andalucía respecto a España, entre otras razones, debido al superior crecimiento de la economía andaluza, a las nuevas oportunidades empresariales, a la menor densidad y competencia de su sistema financiero y a la libertad de expansión territorial de las cajas de ahorro.

Pero también habría que añadir, como causas de la explosión del crédito andaluz y de su creciente endeudamiento, que en esta última década hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: con un crecimiento del gasto superior al de la renta, y con un escaso ahorro, insuficiente para financiar nuestras necesidades de inversión. Esto nos ha conducido a un endeudamiento insostenible y un déficit en la balanza en cuenta corriente, fiel expresión de las crecientes necesidades de financiación exterior y de la excesiva dependencia de los mercados exteriores de la economía andaluza.

El boom inmobiliario andaluz y el mayor peso que ha tenido en nuestra comunidad la construcción y el sector inmobiliario, es una causa adicional tanto de la exagerada expansión del crédito, como del excesivo endeudamiento de la comunidad autónoma. Ante el escaso ahorro andaluz, gran parte de la financiación de estos sectores se ha hecho a través de entidades financieras, mediante la colocación en los mercados financieros exteriores de cédulas y títulos hipotecarios, apelando al ahorro de otros países.

Las Cajas ganan la batalla a los bancos

Otro de los rasgos de esta última década ha sido el creciente protagonismo de las cajas, tanto en presencia territorial como en cuota de mercado de créditos y depósitos en detrimento de la banca. En 2009 las cajas de ahorro andaluzas detentaban el 35,5% de la red de oficinas, seguidas de los bancos con un 28%, de las cajas no andaluzas con un 20% y de las cooperativas de crédito con casi un 17%. Sorprende comprobar como las cajas no andaluzas, en tan solo una década, alcanzan el 15% de los depósitos y el 20% de los créditos, en detrimento de la cuota de los bancos.

De esto se deduce que en gran parte la transformación del sector financiero en Andalucía se ha debido al impacto de la llegada de las cajas de ahorro de otras autonomías, que logran alcanzar el 36% del total oficinas de cajas en Andalucía, con un incremento de casi 1.400 agencias. Por el contrario la vocación de expansión extraregional de las cajas andaluzas apenas les permite alcanzar 250 oficinas fuera de la región.

Un modelo enfocado al inmobiliario

El sector financiero en Andalucía tiene un modelo de negocio minorista, centrado en los segmentos de familias y medianas y pequeñas empresas. No obstante, el segmento de financiación más importante es el inmobiliario y de construcción. Estos sectores han sido el núcleo de negocio fundamental de las cajas de ahorro.

En los diez últimos años, la financiación hipotecaria a familias, constructores y promotores, ha llegado a alcanzar en algunas cajas entre el 70% y el 80% del total de la cartera de créditos. Este casi monocultivo financiero, ha dado estabilidad y muy buenos resultados tanto a cajas como, en menor medida, a bancos y cooperativas, durante muchos años.

Sin embargo, la reciente crisis inmobiliaria y financiera ha puesto en evidencia la fragilidad de un modelo de negocio desequilibrado y poco diversificado. Hay que añadir, que en la última década se relajaron los requerimientos y el rigor en la concesión de créditos, con tasaciones sobrevaloradas, insuficiente capacidad de amortización y financiación de suelo no urbano. Como el boom inmobiliario en Andalucía ha sido superior al nacional, las consecuencias son una morosidad mayor del 5%, que en los prestamos a promotores supera el 11%; un gran stock de viviendas adjudicadas, fuertes dotaciones para insolvencia, caídas de márgenes y fuerte restricción del crédito.

Hay que añadir las tensiones de liquidez derivadas de que un alto porcentaje de estas hipotecas se ha financiado mediante la colocación de emisiones de cédulas y títulos hipotecarios en los mercados financieros exteriores, que en estos momentos están prácticamente cerrados para las entidades financieras españolas. Esta sería una de las razones de la reciente guerra de depósitos

Rentabilidad, eficiencia y solvencia

Una de las características de las cajas de ahorro, y en general del sistema financiero en Andalucía, es la fortaleza de su margen de intereses y de su negocio financiero, superior a la media de las cajas y de la media nacional. Este diferencial se ha mantenido durante toda la década, debido a la potencia de la red de oficinas, a su dispersión por todo el territorio y quizás también a la menor competencia bancaria. Por el contrario, las cajas de ahorro tienen su punto débil en la baja productividad de su red comercial y en su eficiencia. A pesar de la reducción de costes personales y generales conseguida en la última década, la productividad y la eficiencia de las cajas de Andalucía sigue estando por debajo del resto de cajas y bancos españoles, con alguna honrosa excepción como Unicaja.

Factores como la atomización de su red comercial, la baja relación de depósitos y créditos por cliente y oficina, y su escasa dimensión, serían factores explicativos de esta debilidad. La reciente crisis ha impactado negativamente en la rentabilidad y solvencia de las entidades financieras en Andalucía y especialmente en las cajas de ahorro, con caídas en algunas de ellas de más del 40% de sus resultados, como consecuencia de las mayores dotaciones por morosidad, de los activos dañados e improductivos, del aumento del coste financiero por la guerra de depósitos, del encarecimiento de la financiación exterior y por la reducción del volumen de negocio.

La solvencia del sector financiero en Andalucía es aceptable y similar al resto del sistema financiero español. Unicaja se sitúa entre las más solventes, seguida de Cajasol y Cajagranada. En el extremo opuesto estaría Cajasur, que tuvo que ser intervenida por el Banco de España y luego absorbida por la BBK. No obstante, el previsible deterioro de la economía andaluza en los dos próximos años, con tasas de desempleo que se aproximarán al 30%, hace prever que la morosidad continúe aumentando.

Los márgenes seguirán descendiendo, lo cual unido a los mayores requerimientos de capital, en cantidad y calidad que exigirá Basilea III, determina que todas la entidades andaluzas tengan que esforzarse por obtener nuevas fuentes de capitalización que refuercen su solvencia. Uno de los aspectos más positivos de las cajas y cooperativas andaluzas, ha sido el avance conseguido en la última década en tecnología y en nuevos servicios y productos financieros, compitiendo, de igual a igual, con la banca más avanzada.

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