La colmena
Magdalena Trillo
¡Es el petróleo, estúpido!
NO son formas. La presidenta de la Junta de Andalucía no puede enterarse por los medios de comunicación de que el Gobierno de Estados Unidos le ha solicitado al Gobierno español el uso de las bases de Rota y Morón para la escala y el tránsito de los aviones que participarán en la operación de ayuda a los países africanos azotados por el ébola.
Sólo ayer recibió Susana Díaz una llamada informándole de que el ministro de Defensa... le informará en los próximos días. Por supuesto, tampoco han sido avisados de la petición los alcaldes de los municipios implicados, cuyos vecinos se han visto sorprendidos por una noticia que puede afectar a su seguridad y que, desde luego, afecta a su tranquilidad, concepto que tiene un componente subjetivo nada desdeñable.
No es suficiente con que la delegada del Gobierno, Carmen Crespo, asegure que los vuelos en cuestión no transportarían a enfermos del virus ni a personal directamente relacionado con la epidemia, sino a tres mil militares que cumplirán labores de avituallamiento, traslado de material y logística para la instalación de hospitales de campaña. La alarma ya está creada. Las explicaciones debieron darse antes, y las garantías de control de la operación, como la cuarentena que pasarán los soldados antes de posarse en territorio español, también.
En cuanto al fondo de la cuestión, sin embargo, no deben caber dudas: hay que autorizar la utilización de las bases de Morón y Rota. Con todas las precauciones posibles, pero se trata posiblemente de la mejor aportación que puede hacer España al combate internacional contra el ébola y a la solidaridad con los países africanos que lo sufren. Ya está bien de compadecerse de los pobres de África, derramar unas lagrimitas delante del televisor, entre plato y plato, y pronunciar solemnes discursos sobre la cooperación humanitaria para luego, cuando llega la hora de un compromiso concreto y hasta fácil, desentenderse y dejarlo en manos de otros. No hablo a humo de pajas: ésta es la actitud cobarde e hipócrita que más se repite en nuestra sociedad.
Sería conveniente que los ardientes defensores del perro Excalibur se pusieran al lado del Gobierno y apoyaran su decisión, segura, de autorizar a nuestros aliados el uso de las bases. Y que el Gobierno informara más, mejor y a tiempo.
También te puede interesar
La colmena
Magdalena Trillo
¡Es el petróleo, estúpido!
El Palillero
José Joaquín León
Poner la primera piedra
En tránsito
Eduardo Jordá
Mirra
La aldaba
Hartos de estupideces
Lo último