investigación

Tecnología al servicio del pasado

  • La UCA cuenta con dos equipos de georradar 3D con múltiples aplicaciones

El profesor de Historia Antigua, Lázaro Lagóstena, muestra uno de los trabajos realizados con el georradar. El profesor de Historia Antigua, Lázaro Lagóstena, muestra uno de los trabajos realizados con el georradar.

El profesor de Historia Antigua, Lázaro Lagóstena, muestra uno de los trabajos realizados con el georradar. / lourdes de vicente

La Universidad de Cádiz cuenta con una potente tecnología capaz de revolucionar la forma de conocer el subsuelo: el georradar 3D. Desde hace aproximadamente un año y medio, la Unidad de Geodetección, formada por 12 personas (nueve profesores de Humanidades y tres doctorandos), es la encargada de dar uso a esta herramienta.

Lázaro Lagóstena, profesor de Historia Antigua de la Facultad de Filosofía y Letras, explica en qué consiste esta tecnología . "Contamos con dos equipos. El mayor, el multicanal, puede llegar a los 10 metros de profundidad. La antena barre dos metros de ancho y tiene 15 canales separados por 12 centímetros, por lo que recoge una gran cantidad de información sobre el terreno. Luego manda una onda electromagnética y el rebote recoge la señal, que va diferenciando la receptividad de los distintos materiales que se encuentran en el subsuelo. Más tarde se captura la información, que se procesa con el software". Así, los resultados son muy fiables. "El rango de error se suele quedar entre los 10 y 30 centímetros".

Los campos de utilización de estas herramientas son amplios y apenas están empezando a investigarse. "Puede tener una aplicación forense. Vamos a colaborar con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, para antes de abrir las fosas que quedan pendientes, obtener una imagen previa, lo que optimizará recursos y esfuerzos. También puede aplicarse en Ingeniería civil, con el objetivo de detectar estructuras enterradas previo al comienzo de una obra; en geomorfología, para conocer los cambios recientes en el territorio producidos en las costas, las dunas, etc; para el patrimonio agroalimentario, como vamos a hacer ahora, para detectar plantaciones antiguas, alteraciones del paisaje, terrazas para el cultivo, etc, y para la gestión urbana del patrimonio", señala Lázaro.

Precisamente lo que diferencia a esta Unidad de otras que también trabajan con el georradar 3D es que "además del conocimiento en el manejo del equipo aportamos conocimiento histórico".

El valor de esta tecnología es muy importante porque permite tomar una radiografía capa a capa del subsuelo, lo que genera un mayor ahorro a la hora de acometer actuaciones. Este grupo espera poder llevar a cabo próximamente un proyecto muy ambicioso: desarrollar trabajos de investigación vitivinícola desde la prehistoria hasta la actualidad en el marco de Jerez.

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