Día de los Muertos mexicano

Vivir un auténtico Día de los Muertos mexicano en Cádiz es posible

  • La Casa de Iberoamérica acoge la versión “Tosantos/Halloween” Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Preparación del Día de los Muertos mexicano en Cádiz / Lorena Ruiz (Cádiz)

El Día de los Muertos es una de las fiestas más importantes de México y está reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Se trata de una fiesta que fusiona la tradición indígena y prehispánica, con el catolicismo que sucedió a la colonización del mundo azteca.

A pesar de la gran popularidad de la celebración en todo el planeta, del acercamiento cultural que supuso la película de Disney-Pixar ‘Coco’, y, por qué no decirlo, del auge de las favorecedoras catrinas mexicanas en los disfraces de Halloween (unas fotos de Instagram maravillosas), aún existe una gran parte de los seres humanos que se pregunta: ¿Cómo se puede celebrar la muerte?

Cualquiera que haya perdido a un ser querido, sabe que eso no puede ocurrir, y es ahí, en lo profundo de ese dolor, donde esta fiesta cobra su más amplio significado.

Nosotros no tenemos un culto a la muerte. Nosotros recordamos la vida de nuestros difuntos”. Son palabras de Gabriela Alejo Pérez, presidenta de la Asociación Mexicanos en Andalucía Olin, quienes, en colaboración con diversos colectivos de Cádiz, organizan desde hace ya cinco años un auténtico Día de los Muertos Mexicanos en la capital gaditana.

La Casa de Iberoamérica acogerá del 29 de octubre al 7 de noviembre este tributo a los que ya no están, donde se darán cita degustaciones gastronómicas, canciones en lenguas indígenas, visitas guiadas y donde se mantendrá expuesto un altar, epicentro ineludible de la celebración. En su elaboración se está trabajando desde septiembre, como se puede apreciar en el vídeo.

El altar está compuesto por una serie de elementos que, según especifica Gabriela Alejo, no pueden faltar. Cada uno de ellos, con un interesante significado propio:

  • Los cuatro elementos:

    • Agua: Las almas vuelven con sed

    • El viento: Materializado por el papel picado

    • El fuego: Las velas se ocupan de hacerlo presente

    • La tierra: Frutas en señal de ofrenda

  • Calavera mexicana o catrina: Comúnmente hechas de azúcar u otros elementos comestibles. Existe la tradición de regalarlas y cuidado con el enfado del abuelo que no la reciba. El motivo, tienen el significado de desear una muerte dulce y puede ser tomado como una ofensa no disfrutar de tal halago.

Un dato curioso:

Aunque no sea compartido por estos lares, los mexicanos escriben en el cráneo el nombre de los destinatarios de este regalo. “Aquí no lo hacemos porque os puede resultar chocante”, reconoce Gabriela. (Quizás nuestros selfies aún no gozan de tan buena salud emocional).

  • Tres pisos: A semejanza de un altar católico.

  • El árbol de la vida: Es la particular representación de la cruz cristiana, a la que el mundo prehispánico atavió con flores, color e incluso catrinas. Bromea la presidenta de Olin, “aceptamos evangelización, pero le dimos nuestro toque”.

  • El señor del inframundo: Es una dualidad masculino-femenina.

  • Arco: Es un elemento fundamental porque divide el mundo de los vivos y de los muertos.

Y con todos estos recursos elaboran los mexicanos un homenaje a la vida de aquellos a los que añoran. Y aferrados a su creencia de que el alma no muere, organizan cada noviembre este reencuentro con sus antepasados, donde la comida, la bebida, el color y la música son protagonistas, como en los mejores aniversarios.

“Nosotros no tenemos un culto a la muerte. Nosotros recordamos la vida de nuestros difuntos”

Esta forma de entender la vida y la muerte llevó a la coordinación de la escuela pública, representada por Patricia Garzón Sánchez, profesora de bellas artes en el I.E.S. Columela, a colaborar intensamente en este proyecto afincado en Cádiz.

Así, el año pasado se contó con la presencia de más de 600 escolares y se espera que el éxito de participación se repita este 2019. Según destaca Patricia Garzón, querían “retomar la idea de reencontrarse con el duelo y aceptar las emociones generadas por él”, en un mundo, afirma, en el que esa tradición se está perdiendo, en pro de la “invasión culturar de Halloween”, cuyo origen a veces no llegamos a conocer.

Se podría decir que Cádiz es uno de esos pequeños fuertes donde su propia tradición del ‘Día de Todos los Santos’, Los Tosantos, aún planta cara a la popular forma de celebración norteamericana.

Hay, según observan Patricia y Gabriela, bastantes similitudes entre el estilo gaditano y mexicano de honrar a los difuntos. Mientras la profesora, madrileña de nacimiento, hace alusión al sentido del humor como hilo conductor y desahogo dramático; la mexicana incide cómicamente en el hecho de que “vuestros animalitos del mercado también están muertos. Nosotros usamos directamente los huesos y ustedes con la carne”.

El encuentro será utilizado en última instancia – no por ello menos importante -, por una parte, como homenaje y por otra como reivindicación.

Reivindicación a la protección del Amazonas, para preservar todas las formas de vida que aquí habitan. Homenaje tanto a las mujeres y, especialmente, a las “Sinsombrero” de la Generación del 27; como al Pintor Francisco Toledo, quien defendía su origen indígena y utilizaba cometas como herramienta para su “artivismo”.

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