Diario de una hazaña | Capítulo 2

La flota de Magallanes zarpa de Canarias buscando los vientos alisios

  • Las cinco naos han permanecido seis días fondeadas en dos puntos diferentes de la isla de Tenerife y hoy han partido con rumbo sudoeste

  • La tripulación ha aumentado hasta los 243 hombres al sumarse cuatro más

La expedición de Magallanes fondeó primero en el norte de Tenerife y luego en el este punto del sur, junto a la Montaña Roja de Granadilla de Abona. La expedición de Magallanes fondeó primero en el norte de Tenerife y luego en el este punto del sur, junto a la Montaña Roja de Granadilla de Abona.

La expedición de Magallanes fondeó primero en el norte de Tenerife y luego en el este punto del sur, junto a la Montaña Roja de Granadilla de Abona.

La expedición de las Especias, compuesta por cinco naos bajo el mando del marino portugués Fernando de Magallanes, ha reiniciado su periplo en busca de las Islas Moluscas tras una estancia de seis días en las Islas Canarias.

Estas cinco embarcaciones han partido hoy, 2 de octubre de 1519, desde el fondeadero ubicado junto a la Montaña Roja, donde han permanecido atracadas los dos últimos días. Aunque se esperaba que la flota partiera directamente hacia Occidente, al final Magallanes, capitán general de la expedición, ha optado por poner rumbo sudoeste y luego sur para acercarse a la costa africana. Todo apunta a que va en busca de los vientos alisios del sudeste –lo que también se conoce como la corriente de Canarias–, que suelen soplar con fuerza en esta época del año en esta zona del planeta. Cuando ello se produzca se da por hecho que en ese momento pondrá rumbo directo hacia América para poder navegar así con más velocidad con todo el trapo desplegado.

Durante los seis días en los que la flota de las Especias ha permanecido fondeada en Canarias se ha aprovechado para hacer provisión de víveres, reparar algún daño en algunas de las naos y sumar a la tripulación a cuatro hombres más, con lo que las cinco naves cuentan finalmente con 243 hombres a bordo. Entre ellos se ha conocido que se ha incorporado un experto calafateador de Tenerife que Magallanes entiende que puede ser muy importante para reparar las naves en caso de que los temporales puedan ocasionar desperfectos en el casco de las mismas.

Entre la tripulación hay hombres provenientes de muchos países aunque la mayoría son de España (en torno a unos 165), Portugal (unos 40) e Italia (otros 20). También se cuenta con la presencia de intérpretes de varios países africanos y asiáticos.

En cuanto a las provisiones que se han embarcado durante esta estancia en las islas Canarias se incluye carne, agua, madera de pinos de la zona –que al parecer genera una resina muy resistente–, además de carbón, leña y brea.

La expedición de Magallanes, que cuenta con el patrocinio de la Corona española, zarpó de Sanlúcar de Barrameda el pasado 20 de septiembre. Seis días después, y tal y como tenían previsto, las cinco naos avistaron la isla de Tenerife. En la zona norte de esta isla la flota ha permanecido fondeada por espacio de tres días. Pero el pasado día 29, y ante la sorpresa incluso de los capitanes de las otras cuatro embarcaciones, Fernando de Magallanes ordenó que la expedición buscara un lugar más recóndito al sur de la propia isla. El lugar elegido ha sido las cercanías de la Montaña Roja, un volcán de 171 metros de altura perteneciente al municipio de Granadilla de Abona y que separa las playas de El Médano y de la Tejita.

Algunas fuentes han apuntado que la decisión de Magallanes de fondear en este enclave sureño viene motivada por su temor a que la expedición española pudiera ser descubierta por varias carabelas portuguesas que intentan evitar que la flota patrocinada por Carlos I termine alcanzando con éxito las islas Molucas, donde se sabe ya que hay unas variedades de especias tremendamente valiosas. Escondiéndose en el sur Magallanes puede haber conseguido burlar a las naves portuguesas que, según algunas fuentes, intentan hundir a la flota española.

Hay que recordar que el rey de Portugal, Manuel I, rechazó en primera instancia el proyecto de Magallanes de costear una expedición que encontrara estas islas de las Especias navegando hacia Occidente. Las autoridades portuguesas entienden que ya han descubierto una ruta para llegar a las Molucas bordeando el continente africano, un trayecto cuyo hallazgo corresponde al navegante y explorador portugués Vasco da Gama. Pero es que además Portugal defiende que la Especiería es de su propiedad porque está ubicada en la parte del planeta que le corresponde de acuerdo con el pacto que este país y España firmaron en 1494 en el llamado Tratado de Tordesillas y por el que ambos países se han repartido la totalidad del planeta hasta ahora conocido.

El marino luso sigue defendiendo que existe un paso interoceánico al sur de América que permite llegar a la Especiería. Y tras tener el rechazo de su rey, Magallanes sí logró convencer al monarca español, algo que se produjo en marzo de 1518 en las conocidas como Capitulaciones de Valladolid. Es más, el proyecto acordado entre Carlos I y Magallanes prevé que la flota llegue a América, encuentre ese paso marítimo y navegue por el nuevo océano –descubierto en 1513 y bautizado de momento como el Mar del Sur– hasta las Molucas, donde embarcarán todas las especias que puedan para regresar posteriormente a España haciendo el mismo camino pero a la inversa. Ambas partes entienden que esta expedición puede estar de vuelta en Sanlúcar en el plazo de unos dos años.

La flota está compuesta por estas cinco naves: la Trinidad, capitaneada por Fernando de Magallanes; la San Antonio, con Juan de Cartagena al mando; la Concepción, bajo el control de Gaspar de Quesada; la Victoria, con Luis de Mendoza al frente; y la Santiago, con Juan Serrano de capitán. La expedición espera tocar tierra americana en un plazo aproximado de dos meses.

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