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Coronavirus Cádiz Parir con Covid-19 y no poder besar a tu hijo hasta un mes después

  • Manme Trujillo, vecina de Alcalá del Valle, es una de las primeras madres que dio a luz con el coronavirus en la provincia. Su bebé, con 53 días de vida, crece sano tras dar negativo en el test

Las manos de Manme y Francisco rodean la pequeñita mano de su bebé, que crece sano. Las manos de Manme y Francisco rodean la pequeñita mano de su bebé, que crece sano.

Las manos de Manme y Francisco rodean la pequeñita mano de su bebé, que crece sano.

Manme no se quita a su niño de sus brazos casi para nada. No quiere. Bastante ha tenido encima después de pasar el trance que la vida le puso por delante el 28 de marzo, el día que parió a Francisco, su primer hijo, y se enteró horas antes de dar a luz que había cogido el coronavirus, ese maldito bicho que puede ser letal.

Si enfrentarse a un parto es todo incertidumbre, miedo y desasosiego de por sí, hacerlo justo cuando estalló la pandemia en marzo, con casi un millar de muertos diarios por aquel entonces, y teniendo el Covid-19 se hace muy cuesta arriba cuando no se sabía qué efectos podría acarrear el virus tanto a la madre como al bebé. Y eso es lo que le pasó a Manme Trujillo y a su marido Francisco Alfaro, dos vecinos de Alcalá del Valle, que tuvieron que enfrentarse a la situación más dura de sus vidas.

Hoy, la carita de un bebé sanísimo, que pesa más de cinco kilos, les devuelve la sonrisa, pero la historia de lucha de esta madre alcalareña contra el Covid-19 conmueve cuando explica que apenas pudo ver a su hijo recién nacido durante días para no contagiarlo, que estuvo un tiempo aislada y que una mascarilla en su cara ha sido durante largas semanas la barrera que se oponía entre ella y los ojitos de su pequeño. Que por culpa del tratamiento por el coronavirus no pudo agarrarse a la lactancia materna como tenía pensado y que por culpa del bicho, sus familiares que habían estado en contacto con ella, tuvieron que pasar cuarentena en su casa.

El parto de esta mujer serrana fue todo un reto también para los profesionales sanitarios del hospital de Ronda, que se enfrentaron a algo desconocido, al primero de estas características con coronavirus sin tener antecedentes previos de otros casos. Finalmente a Manme se le practicó una cesárea y fue un éxito que quedará para los anales de este centro hospitalario malagueño y para la provincia de Cádiz, pues ella fue de las primeras mujeres que dieron a luz con el Covid-19. Afortunadamente su hijo nació el 28 de marzo sin rastro del mismo.

“Un mes después de tener a mi niño, tras realizarme las pruebas por segunda vez y dar negativo del virus, pude darle mi primer beso. Se hace muy duro. Ahora no me lo quito de los brazos. Bastante hemos pasado”, cuenta esta madre natural de Alcalá del Valle, un pueblo muy castigado por este virus, que afectó a la residencia de mayores del pueblo, donde murieron 12 ancianos, y que ha contagiado a decenas de vecinos de la localidad. “No sé dónde lo pillé si prácticamente no salí a la calle. Sólo a citas médicas y monitores”, apostilla ella.

El mismo día que salía de cuentas Manme, que es maestra de profesión y ejerce en un colegio de Almargen, se enteraba que había dado positivo en la prueba de detección del coronavirus. Se la practicaron en Ronda tras viajar desde su pueblo de la Sierra tras sentirse fatigada y con síntomas de la enfermedad después de llamar a Salud Responde, de la Junta de Andalucía. Y ese mismo día la vida se le puso patas arriba. “Llevaba varios días sin olfato ni gusto al comer. Estaba muy cansada y con fatigas distintas a las que había tenido en el embarazo. Me puse en contacto con mi ginecóloga y me prepararon una sala aislada en el hospital, donde se me hizo la prueba de detección del Covid-19. Dijeron que el resultado vendría en 48 horas. No hizo falta. Al día siguiente me llamaron y me dijeron que había dado positivo, que regresara corriendo para el hospital. Y ahí se me cerró el mundo. Yo no podía enfrentarme a un parto, estaba agotada, no podía apenas respirar… “, explica Manme.

Su caso fue una prueba para el equipo sanitario que la asistió, que decidió practicarle una cesárea ante la situación. “No podía con mi cuerpo, que estaba agotado por la insuficiencia respiratoria que arrastraba. Así que el equipo que me asistió me dijo que también para ellos era una realidad muy difícil. Nació el niño y apenas pude verlo. Se lo llevaron corriendo para aislarlo por previsión por si podía contagiarlo. No tengo palabras de agradecimiento para todos esos profesionales que fueron tan empáticos con nosotros”, argumenta esta madre.

Las 38 horas que esperaron hasta saber si su bebé estaba contagiado o no se le hizo una eternidad a esta familia. Finalmente, llegó la buena nueva y el bebé dio negativo. Tras abandonar el hospital, la relación física entre Manme y su hijo en su casa ha estado condicionada por la mascarilla, que no se ha quitado ni para darle el biberón. “Me volvieron a hacer un test aquí, en Alcalá del Valle, que dio erróneo. Así que tuve que trasladarme al hospital de Jerez el 11 de abril para repetirlo”.

Finalmente dio negativo, pero tuvo que permanecer otros 15 días de distanciamiento con su propio hijo, hasta que el 25 de abril, una fecha que no se le olvidará, le estampó el primer beso de su vida a su bebé, un mes después de su nacimiento. Un trayecto largo y agridulce el que estos progenitores han tenido que pasar en esta pandemia, pero del que quieren sacar un mensaje esperanzador: “Nos pasamos el tiempo quejándonos por cosas insignificantes y cuando vives algo así, en circunstancias tan extremas, te das cuenta de que no somos nadie. La vida está para vivirla con humildad, honestidad, dejando a un lado el egoísmo, la envidia, porque al final, en un instante, todo puede cambiar”, concluye Manme.

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