La Tribuna Cofrade

¡Menos pasos quiero!

  • El freno del Obispado a las extraordinarias era algo necesario, a la espera de conocer la nueva norma que se está ultimando

Un momento del vía crucis diocesano del pasado verano Un momento del vía crucis diocesano del pasado verano

Un momento del vía crucis diocesano del pasado verano / Kiki

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Nadie puede sorprenderse de que el Obispado haya decidido poner pie en pared a tanta procesión. Desde hace años se viene apuntando un llamativo exceso de salidas extraordinarias. Cualquier acontecimiento, cualquier mínimo hecho histórico, ha servido de excusa para poner un paso en la calle. Incluido el propio Obispado, eh, que en apenas siete años ha autorizado o incluso organizado nada menos que dos vía crucis diocesanos (2011 y 2018), una magna (2012), una magna mariana (2016) y otra pseudo magna mariana (en 2013, revestida como rosario público). Ahí es nada.

Las extraordinarias se han normalizado, se han convertido en algo habitual. Ya no se piensa si este año habrá alguna extraordinaria, sino cuántas serán las que salgan este año. Da igual que el paso esté terminado o en madera, que la cofradía sea nutrida y tenga vida o que apenas tenga hermanos para conformar una junta de gobierno, que delante del paso haya una larga fila de cirios acompañando a la imagen o que haya más acólitos que hermanos en el cortejo. Procesiones por doquier.

Era lógico, por tanto, que en algún momento el Obispado decidiera poner freno y habilitar algunos límites para intentar rebajar esta euforia procesional de los últimos años. Aunque es cierto que lo ha hecho en el momento más inesperado y ante la salida menos sospechosa. Le toca al Nazareno pagar el pato de este frenesí de salidas, en un frenazo en seco que posiblemente se queda corto en relación a las salidas previstas para este año.

La intención de evitar tantas procesiones, además, no es exclusiva de Cádiz, sino que es algo que vienen comentando los obispos de Andalucía en sus reuniones y que va a dar lugar próximamente a una norma referida a la provincia eclesiástica de Sevilla.

Málaga tiene también ya su norma al respecto, que permite hacer procesiones por aniversarios de imágenes (lo que se le ha negado al Nazareno) pero que obliga a hacer cabildo de hermanos para aprobar la propuesta y, ojo, a llevar a cabo una acción caritativa concreta y sonante (clín clín) aparejada a este culto extraordinario.

“¡Menos pasos quiero!”, ha dicho alguien en Hospital de Mujeres. Y se han puesto manos a la obra de manera decidida. El problema de la anunciada norma y la diócesis de Cádiz es que habrá que esperar luego el cumplimiento de la misma... por parte del propio Obispado. Que ya nos conocemos...

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