Diario Cofrade

El San Pedro de Columna: ¿Una imagen o un nuevo misterio?

  • La imagen secundaria que hoy recupera la Semana Santa hunde sus raíces en el siglo XIII y suma representaciones pictóricas y escultóricas desde el siglo XVI

La imagen del San Pedro, situada ya en el misterio de Columna, que procesionará esta tarde de Martes Santo. La imagen del San Pedro, situada ya en el misterio de Columna, que procesionará esta tarde de Martes Santo.

La imagen del San Pedro, situada ya en el misterio de Columna, que procesionará esta tarde de Martes Santo. / Marcos Piñero

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SE incorpora a la Semana Santa una nueva imagen. No es una imagen nueva, ya que su ejecución se remonta al siglo XVII; ni tampoco es la imagen titular de ninguna cofradía de nueva creación ni nada parecido. Pero su aparición en el misterio de la cofradía de Columna tampoco la convierten en una imagen secundaria sin más, sino que llega cargada de simbolismo. Tanto, que en cierto modo otorga un giro al misterio hasta ahora contemplado. La imagen de San Pedro formará parte desde hoy (aunque ya se vio en el vía crucis diocesano del pasado julio) del misterio de Columna, en una singular representación que transforma o completa lo hasta ahora visto cada Martes Santo.

¿Por qué aparece San Pedro en el misterio de Columna? ¿En qué texto o pasaje se basa esa representación? Realmente, ninguno de los evangelios canónicos, ni siquiera los apócrifos, recoge la presencia de San Pedro en el momento de la flagelación del Señor. Por tanto, es realmente curioso este pasaje que pese a no describirse en ningún texto evangélico goza de una amplia tradición.

Es vital a la hora de conocer el misterio que hoy saldrá de San Antonio la figura de Santa Brígida de Suecia, que escribió un libro -Revelaciones- en el que desveló la aparición que experimentó de San Pedro y durante la que le trasladaría unos pasajes que darían por hecho que efectivamente San Pedro sería testigo de la flagelación del Señor, llegando a escribir Santa Brígida que San Pedro afirmó: "ni la presencia de los tiranos, ni los azotes y tormentos, ni la muerte misma, fueron bastantes para borrarlo de mi memoria". Se deduce, por tanto, que San Pedro habría asistido al momento en que azotan a Jesús.

Puede ser esta publicación, que tuvo una enorme difusión en Europa, el comienzo de esa corriente que sitúa a San Pedro en el momento de la Flagelación. La siguiente 'pista' sobre esta cuestión se localiza en el año 1500, cuando una xilografía alemana que representa la escena de Cristo azotado por dos verdugos muestra dos personajes asomados a unas ventanas al fondo de la escena, uno de los cuales podría identificarse con Pedro. Y en 1508 se localiza una pintura de Alejo Fernández que representa a Cristo atado a la Columna y junto a Él a San Pedro arrepentido, junto a los infantes Alfonso y Violante de Aragón. U otra pintura de Pedro Romana de 1510 o 1515 en el que San Pedro aparece arrodillado portando en una mano el paño de lágrimas. Y también esculturas como la atribuida a Alejo de Vahía, realizada hacia 1500 en Becerril de Campos (Palencia); o la que se localiza en la Catedral de Toledo obra de Maestre Copín de Holanda.Una llamada a la penitencia

Quienes estudian esta representación curiosa del arrepentimiento de San Pedro en la flagelación del Señor concluyen que esta escena no sirve si no para mostrar o defender una concepción global del concepto de penitencia. De hecho, San Pedro se toma a raíz del Concilio de Trento como ejemplo de penitencia (por su arrepentimiento tras negar en tres ocasiones al Señor). Y ante la lucha con los protestantes, que no eran partidarios de la confesión porque no la consideraban necesaria, esta representación ante Jesús atado a la columna vendría a compactar todos los ámbitos del sacramento de la penitencia: examen de conciencia, arrepentimiento, contricción, confesión de los pecados y cumplimiento de la penitencia. No es casual, por tanto, que la imagen se represente con las manos entrelazadas, en actitud de arrepentimiento.

"Era sustancial, dentro de la espiritualidad de Trento, que los fieles asimilaran la figura de San Pedro ante Cristo atado a la columna como un símil del pecador contrito que acude ante el confesor a contar los pecados y a redimir su culpa, por lo que de esta manera se permitiría la representación artística de la iconografía, que pasa a ser una alegoría del sacramento de la penitencia. Cristo flagelado sería el pastor-confesor que de manera omnisciente conoce cada rincón de la conciencia de su oveja-penitente que sería San Pedro", defiende Manuel Ramón Reyes.

Es decir, que la presencia de San Pedro en la trasera del paso de Columna es mucho más que una mera imagen secundaria que se suma a la Semana Santa. Es todo un mensaje que remonta sus orígenes al siglo XIII y que, en cierto modo, modifica la representación evangélica que hasta ahora se limitaba a sacar en procesión Columna.

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