Cuaresma 2019 Año VII antes de AFLIGIDOS

  • Hace 300 años, una procesión con unos lienzos a la parroquia del Rosario supuso la fundación años más tarde de la actual hermandad del Jueves Santo

  • La hermandad rememora esta tarde aquella salida

El cuadro con las imágenes de los titulares de la hermandad, sobre el paso que procesionará hoy. El cuadro con las imágenes de los titulares de la hermandad, sobre el paso que procesionará  hoy.

El cuadro con las imágenes de los titulares de la hermandad, sobre el paso que procesionará hoy. / Marcos Piñero

Un cuadro. Una devoción. Una procesión hasta la parroquia del Rosario. La cofradía de Afligidos va a rememorar esta tarde una práctica que se remonta tres siglos atrás en la ciudad, y que precisamente es la que dio origen a la actual hermandad establecida en San Lorenzo que procesiona en la tarde del Jueves Santo.

Corría el año 1719 cuando un cererista y maestro enfardelador (que elaboraba fardos o grandes paquetes para su transporte) afincado en la ciudad, Francisco de Mendoza, se va a vivir a la calle del Bestuario -Barrié en la actualidad- y encarga una pintura que represente a la cuarta estación del vía crucis (Jesús se encuentra con Su Madre en la calle de la amargura), debido a la admiración que le ocasionó esa estación en la vía sacra de la orden tercera de San Francisco (en la que había ingresado dos años antes).

José Severino, maestro pintor de la ciudad, sería el encargado de realizar los lienzos de Jesús y la Dolorosa, que se colocarían en la fachada del actual edificio Andalucía (junto a Correos) en un tabernáculo. Desde este momento, los cuadros gozarían de especial veneración entre la ciudadanía gaditana, adornándose especialmente en Semana Santa y celebrándose incluso sermones ante ellos.

¿Y qué relación guarda este cuadro de la cuarta estación y la parroquia del Rosario? Todo se remonta, hace tres siglos, a esa intención de celebrar una función en honor de la pintura de José Severino. En principio, se iba a hacer en la cercana iglesia de los padres descalzos (en la actual Plaza de la Libertad); pero distintas desavenencias tumbaron tal posibilidad, surgiendo entonces la figura del cura de la iglesia del Rosario (Carlos Carnaza), que se ofreció a acoger en su templo tal función religiosa.

Cuentan las actas de entonces que en víspera de la festividad del Dulcísimo Nombre de Jesús se organizó una procesión “con los lienzos en sus andas en la que participaron la mayor parte del clero, el Rosario de los Ángeles y el Rosario de Belén”. En la procesión figuraban también “muchos fuegos y clarines y un gran concierto de 28 instrumentos y músicos, estando todas las calles del recorrido iluminadas”. Una vez llegada la procesión a la parroquia del Rosario “se tiraron fuegos de artificio por el maestro Jorge desde las nueve hasta las once, acompañados de cajas y clarines y un concierto de música”; bienvenida que se repitiría durante esa madrugada.

Tras la función del Dulcísimo Nombre de Jesús, los lienzos regresaron a su lugar de origen, disparándose una vez dispuestos en esa fachada “un castillo de fuegos de treinta varas de alto y ocho de pie en cuadro y fuegos de cuerda y de mano que duraron cerca de dos horas”.

¿Y qué pasó a raíz de esa procesión que cumple 300 años este 2019?

El enfrentamiento con el responsable del convento de los descalzos no hizo sino aumentar tras este culto externo, encontrando gran oposición al proyecto de construcción de una casa para niñas huérfanas y una capilla que Francisco de Mendoza se había propuesto levantar junto al convento. Fue entonces cuando entra el tercer protagonista directo en la fundación de la cofradía de Afligidos: el entonces obispo Lorenzo Armengual de la Mota. En aquellos años se estaba construyendo la iglesia de San Lorenzo, y el obispo ofreció a Mendoza un sitio en ese templo en construcción, ante lo cual el cerero gaditano encargó las actuales imágenes a Peter Sterling (establecido en Sanlúcar de Barrameda) por un importe de 186 pesos.

Desde ese momento inicia Francisco de Mendoza el trabajo para ir dando forma a una cofradía que llevaría por titulares a Jesús de los Afligidos y la Virgen de los Desconsuelos –sin que hasta la actualidad haya cambiado la advocación– y que tendría como protector al obispo De la Mota. Llegó entonces el retablo (encargado a Isidoro de Quirós), vestiduras para las imágenes, adornos, cera, las diademas de plata, las constituciones para los hermanos, novenas por el año de la peste y un sinfín de trámites, hasta que finalmente en el año 1726 el obispo crea la hermandad, que tendría por título Muy Venerable y Devota Congregación o Cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos.

Así pues, los lienzos pintados por José Severino en 1719 darían lugar siete años más tarde a la fundación de la cofradía de Afligidos. Y esa procesión que por desavenencias con el convento de los descalzos se hizo con los cuadros a la parroquia del Rosario es la que hoy rememorará la corporación de San Lorenzo para poner en valor lo que supuso el origen de una histórica devoción en la ciudad de Cádiz. Se cumplen tres siglos de ese año VII antes de Afligidos.

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