Ruta de los Misterios en San Fernando Susurro y percepción de La Isla más oculta

  • El Castillo de San Romualdo, la Cruz Roja, el callejón Cróquer o la actual Alcaldía integran este recorrido 'paranormal'

El grupo va reuniéndose en el punto de encuentro, en la plaza Font de Mora. La mayoría viene acompañado; algunos se topan incluso con conocidos. Son los primeros contactos de la noche, el momento de las primeras impresiones, cuando todavía no ha dado tiempo a una tímida confianza. A veces se produce, reconoce Patricia Galera, la guía de la Ruta de los Misterios, Leyendas, Secretos y Curiosidades. Esto es un spoiler: durante este recorrido habrá tiempo para las confidencias, para que los participantes se suelten y cuenten sus experiencias paranormales.

La visita inusual que desde hace dos años ofrece la Oficina Municipal de Turismo cuando se acerca Halloween descubre la historia más oculta de edificios y espacios históricos de la ciudad, aquella que no se explica en las rutas tradicionales. "Son temas que no se tocan en otras visitas", advierte la guía, que deja claro que se basa en hechos reales para contar esas cuestiones más fantasmales, paranormales, sobrenaturales o tenebrosas. Cada cual que ponga el adjetivo que quiera.

Las risitas flojas ya afloran, pero aún así todos están deseando iniciar el itinerario, "en el edificio más antiguo de la ciudad que queda en pie", apunta Patricia, sobre San Romualdo. Su situación estratégica, continúa la guía, le hace tener una história bélica "impresionante": todos querían hacerse con este castillo que se asemeja a un ribat musulmán. Aguantó los embates ingleses, franceses, de piratas berberiscos, portugueses o anglo holandeses gracias a una férrea defensa. Muchos murieron y no se olvida que los enterramientos se hacían allí mismo. Incluso asumieron los que se producían anteriormente en la parroquia de San Pedro ubicada en las inmediaciones cuando el lugar fue arrasado, también su camposanto. Hay restos en el suelo del castillo, las excavaciones los descubrieron. Esa historia estuvo encerrada muchos años, comenta la responsable de la ruta, y quedó latente. Algunas personas la perciben, la sienten, incluso la ven en algunos casos... No en esta ocasión, pero ha pasado.

"Mi experiencia me dice que es mejor hablar aquí fuera de ciertas cosas", suelta Galera, que desvela que ya no entran en el patio por situaciones vividas, que los trabajadores del lugar saben de sonidos extraños, luces encendidas a destiempo o puertas abiertas o cerradas cuando no correspondía. "No sé si hay alguien hoy que perciba presencias", desliza casi de manera disimulada, aunque no pasa desapercibido. "A mí esto me encanta", comenta una de las asistentes, a punto de entrar por una puerta lateral, la original, dentro del inmueble. Es la sugestión, indica otra a su acompañante. En el interior reina la oscuridad, solo rota mínimamente por las luces de emergencia o por la de los móviles que se encienden para no caer sobre el suelo, también original, del primer espacio donde la guía aporta detalles del edificio. Una de las naves o la capilla son otros enclaves donde el grupo se para. Hay momentos para la historia, para las advertencias, para las imágenes y para las psicofonías.

Fuera de San Romualdo hay tiempo para más detalles extraños, para que algunos de los presentes recuerden otra época. "Del Castillo de Santa Catalina o del Hospital de Mora, de Cádiz, también se cuentan historias", dice Patricia Galera. También tienen sus historial La Carraca y el Hospital de San Carlos, añade una de las participantes. Estas cosas no se cuentan, pero en ruta como esta la gente se atreve a hablar de sus experiencias", afirma la guía. Eso enriquece el recorrido, y deja buenas sensaciones al final de la propuesta, cuando ya se ha mencionado el edificio de la antigua Cruz Roja, se ha pasado por la calle Escaño, se ha paseado por el callejón de Cróquer, se ha señalado la Casa del Turco o se han detenido ante la actual Alcaldía, antiguo Museo Municipal, también Clínica Palomo. "¿Está encendida la luz ahí arriba?". Alguos dudan. Otra cuestión es qué hace encendida casi a las diez y media de la noche.

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