San Fernando La basura se acumula en el Puente Zuazo y deja en evidencia su abandono

  • La dejadez en la que incurre el Sitio Histórico diez años después del Bicentenario de Las Cortes preocupa cada vez más en La Isla 

Basura acumulada en el entorno del histórico Puente Zuazo, en San Fernando. Basura acumulada en el entorno del histórico Puente Zuazo, en San Fernando.

Basura acumulada en el entorno del histórico Puente Zuazo, en San Fernando. / Román Ríos (San Fernando)

La situación de completo abandono en la que se encuentra el Puente Zuazo bate todos los récords imaginables e indigna con razón a no pocos isleños. La ingente cantidad de basura que se acumula junto a la batería del Caballero Zuazo, el extremo isleño del histórico baluarte defensivo, sobrepasa con creces los límites de lo tolerable.

A tan solo unos metros de la lápida conmemorativa que distingue el que fuera el límite de la España libre durante la Guerra de la Independencia se extiende sin control alguno un creciente reguero de residuos y desechos de todo tipo: carros de compra, plásticos y envases, ropa vieja, bolsas restos de muebles y juguetes...

Es un auténtico vertedero en medio de un entorno histórico protegido –está catalogado como BIC– y, además, a tan solo unos metros del caño de Sancti Petri. La situación de dejadez se achaca a las personas que okupan desde hace tiempo este histórico enclave olvidado por la administración.

La deplorable y desoladora imagen que brinda el monumento, justo cuando se cumplen diez años del Bicentenario de Las Cortes que La Isla celebró en 2010 y que soñó con rescatar el Puente Zuazo del olvido para siempre, habla por sí sola al dejar en evidencia el completo estado de abandono del Sitio Histórico que tantas veces se ha criticado a lo largo de los últimos años aunque con nulo resultado.

Hay un consenso generalizado –social y político– en torno a la importancia del Puente Zuazo y a la necesidad de recuperar un patrimonio histórico dotado además de un enorme valor simbólico. Nadie lo discute. En cualquier otro país –suele decirse– un monumento nacional de este calibre, que además se vincula a Las Cortes y a la Constitución de 1812, sería un referente en todos los sentidos. Todos comparten la misma opinión al tratarse además de un enclave que es una seña de identidad de la ciudad de San Fernando y que hasta forma parte de su escudo. Pero la realidad es otra bien diferente, como la imagen que brinda en la actualidad el puente pone en evidencia. 

El proyecto de rehabilitación que se impulsó hace una década y del que tan solo se llegó a ejecutar una primera fase –la del Real Carenero y las baterías defensivas próximas– se ha dejado morir y ninguna de las administraciones implicadas, incluido el Ayuntamiento isleño y el Ministerio de Fomento, ha movido un dedo en los últimos años para retomar estos planes y acabar lo que se empezó en el Bicentenario y se interrumpió poco después, cuando llegaron los recortes de la crisis económica que frenaron la inversión pública.

El elevado presupuesto que se maneja para afrontar la recuperación del puente alcanza los 19 millones de euros, una voluminosa cifra que desde luego no ayuda a retomar la actuación. Aunque puede compararse con la rehabilitación del Ayuntamiento, ahora en su recta final, que se ha saldado con un coste cercano a los 13 millones de euros que hasta hace pocos meses estaba dispuesto a asumir en solitario el propio Consistorio. También se ha planteado sin éxito alguno la división del proyecto en varias fases para facilitar su puesta en marcha. Y ayudas y fondos europeos como los EDUSI se han preferido destinar a otros proyectos que ahora se consideran prioritarios, como por ejemplo el parque periurbano previsto en La Magdalena, a tan solo unos metros de distancia de este enclave histórico, cuyo coste superará los 7 millones. 

Esa década en blanco a la espera de tiempos mejores –o de otros gobiernos que se tomen en serio la actuación– ha pasado factura al entorno del Puente Zuazo. No solo se trata ya de un proyecto de rehabilitación que ha dejado de ser una prioridad o del deterioro que acumula a causa del paso del tiempo, sino de los efectos más visibles y palpables que afloran dado su prolongado estado de abandono: dejadez, okupas, basura que se acumula de manera descontrolada... La situación ha llegado a un extremo preocupante dada la cantidad de basura cada vez mayor que se va apilando en el extremo isleño del Puente Zuazo.

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