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Concierto en Bahía Sound

Lori Meyers contra el silencio en el Bahía Sound en San Fernando

  • La banda granadina ofrece hora y media de música sin descanso en una noche en la que mezcla grande canciones de su carrera con temas del futuro disco

Lori Meyers, en el concierto del Bahía Sound en San Fernando.

Lori Meyers, en el concierto del Bahía Sound en San Fernando. / D.C.

"Ya viene, se extiende y no nos da tiempo a reaccionar". Canta Noni López para empezar sobre el escenario en el Bahía Sound de San Fernando. Es una premonición de cómo se infiltra la música de Lori Meyers en un público comedido de inicio, que poco a poco se caldea, que canción a canción se entusiasma más y más, para terminar electrizado, soltando la energía contenida en la hora y media en que la banda no deja de tocar.

Hasta 18 temas, de toda una carrera y las más recientes que formarán parte del nuevo disco (Espacios Infinitos) que previsiblemente saldrá en octubre, se escucha en un concierto de pocas palabras –las hubo, pero no en exceso– y escasos silencios, porque el grupo encadena en algunas ocasiones un tema y otro, con el primer y el segundo tema (Planilandia), con Océanos y Luciérnagas y Mariposas.

Saluda el conjunto granadino tras el primer tema, y vuelve a hacerlo antes de Castillos de Naipes para reconocer "qué bueno es volver a vernos", y agradecer que hayan acudido a este cita con la música. "Los grupos no somos cultura. La cultura sois vosotros que estáis asistiendo a ella", destaca López. Introduce Impronta recordando que es "un poco putada cuando dejan a uno". Y se dirige al público para brindar y para dejar claro que han cumplido con toda la agenda, "tortilla de camarones, bienmesabe...", palabras con las que busca más si cabe la complicidad del público.

Los asistentes se muestran pacientes, disfrutando de la música, levantan las manos con algunos de los temas, primero tímidamente, después más enfervorecidos. Se mueven en sus asientos, se levantan en algunos instantes incapaces de contenerse. Muchos aprovechan la espera en la cola de la barra para moverse, unos siguiendo el ritmo con las piernas, otros más atrevidos bailando.

Todos desean que los tiempos anteriores vuelvan, como lo quiere Lori Meyers, que observa desde arriba una estampa extraña en sus directos, aunque por su parte no quede intentar que algunas cosas no cambien: como callar para que el público cante, como sonreír cuando el público les acompaña. Lo hacen en Luces de Neón, en El tiempo pasará, en Emborracharme, en Rumba en atmósfera cero (una cosa más íntima para la que salen otra vez al escenario con solo "una guitarra de palo" utilizada de nuevo por la pandemia). "Como se nota que aquí sabemos cantar, eh cabrones", se rinde la banda que acaba la velada con un Alta Fidelidad de subidón total para el público.

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