La Isla celebra 'La Isla encantada' Un paisaje de ocio para isleños 'encantados'

  • Bajo la estética del circo y las narices de payaso las familias isleñas disfrutan de las actividades y espectáculos de la tercera edición de 'La Isla Encantada'

Todo el mundo se hacía la correspondiente foto con las narices de payasos que se iban repartiendo: niños y adultos hacían suya con este gesto la temática de tarde-noche, el circo, para disfrutar una edición más de La Isla encantada que dibujaba en esta ocasión un paisaje de ocio y diversión entre la Alameda Moreno de Guerra y la Plaza del a Iglesia.

Fueron unas horas de estampas curiosas. Niños y adolescentes que admiraban a un perro de la unidad canina de la Policía Nacional, al que acariciaban recibiendo la alegría del animal que movía la cola efusivamente. Pequeños montados en un coche de patrulla de la Policía y en un vehículo de Bomberos. El humo –y el olor, aunque no se viera– de las castañas asadas, típicas del otoño, invadiendo el espacio de la Plaza del Rey limitado para una gymkana. El hombre más fuerte, el Porrúo, fotografiándose con niños, y adultos, unos cuantos adultos, poniendo postura de fuerza...

Uno de los pequeños, todavía un bebé, se remueve en los brazos de su padre cuando se acerca al hombre forzudo para que este lo coja en brazos y hacerle una foto. Ni siquiera subir la tarima bajo la protección paterna hace cambiar de opinión al pequeño que se vuelve y no presta atención a la foto. Tras él, sin embargo, con la ilusión de un niño se pone junto al Porrúo un señor, con todas las letras, que ha pedido a alguien que observa la escena que le dé al botón del móvil para que capte la instantánea.

A unos metros, en la Plaza de la Iglesia, se prepara el escenario donde se desarrollarán los espectáculos de las diez de la noche: Fer Catastrofer, Mr Copini, Fané Solamente y Franxi Natra Clowna. Antes, cerca de la Alameda algunos han podido ver a Franxi en acción. Sus muecas, sus gestos, su actuación y su interacción con el público consiguen levantar los aplausos y las risas de quienes asisten a su representación, con juegos de paraguas y de hula hoop incluidos.

A unos metros de allí, hay colas de pacientes padres (abuelos, tíos, amigos de los padres...) para que sus hijos peguen botes, y más botes, en los hinchables montados uno tras otro en el frente de Moreno de Guerra. También hay colas para coger una bola de globo y arroz que hacen en uno de los puestos que se han instalado a lo largo de la calle Real. Lo había de globoflexia, eso que se hace con globos alargados a los que se puede dar formas. También de pintacaras.

No se libraban de la espera los menores que querían hacer la gymkana de destreza que se había preparado en la Plaza del Rey. Dos monitores controlaban la actividad: uno el avance de los niños por las pruebas de equilibrio y habilidad; otro sobre unos zancos interactuando con los pequeños.

No eran colas lo que se formaba ante los enanitos de Blancanieves que recorrían la calle Real con cestas de narices de payaso, más bien los adultos y menores se arremolinaban a su alrededor para conseguir una de esas narices, que lucían satisfechos ante sus familias, y por supuesto para las fotos que inmortalizaban la cita.

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