Rioja y Oro

De Bertín a Biden: una separación y una nueva era

  • La ruptura del cantante con la modelo venezolana acapara toda la atención de este frío invierno

  • La novia de Enrique Ponce hará las prácticas de Derecho en el despacho de Baltasar Garzón

  • Cayetano Ordóñez gana un pleito en los juzgados

Bertín Osborne protagoniza la primera separación sonora de 2021. Bertín Osborne protagoniza la primera separación sonora de 2021.

Bertín Osborne protagoniza la primera separación sonora de 2021. / D. S.

Pues sí que ha entrado pisando firme 2021. Si alguien dudaba de que algún año pudiera aportar titulares más contundentes que 2020, el que le ha seguido no le va, por el momento, a la zaga. En medio mes ya ha demostrado que los plumillas, al menos, vamos a estar la mar de entretenidos. "¿Usted lo dice por lo de la cepa británica que el tal Fernando Simón (hombre de cejas asilvestradas) dijo que apenas tendría incidencia para 10 después afirmar todo lo contrario?". No, hombre. Yo en discusiones de ese tipo no entro, que luego uno siempre sale escaldado (pero sin lana). Me refiero a la separación del año (por ahora). La de Bertín y Fabiola, que han puesto fin a dos décadas de relación en este invierno de termómetros por los suelos y facturas de la luz por los cielos. 

"No se me ponga usted cursi, que empalaga". El caso es que muchos dicen que la vida conyugal (por ser políticamente correctos) estaba finiquitada entre ambos desde el primer confinamiento, allá por los idus de marzo, cuando a todos nos obligaron a quedarnos en casa y aplaudíamos a las ocho de la tarde en los balcones. "No me lo recuerde, que aún me retumba en los oídos el cansino 'Resistiré'". Otros comentan que la ruptura definitiva se produjo en noviembre, con la caída de la hoja. "Mientras sólo sea la hoja lo que se venga abajo...". Calle, calle, que me despista. 

Lo cierto es que a muchos ha sorprendido la ruptura de una pareja que en sus apariciones televisivas (muy frecuentes los últimos años) parecía estar viviendo en un idilio constante. Pero ya sabemos que pocos son los amores perennes (por seguir con el asunto botánico) y que la mayoría lleva incorporada la fecha de caducidad. "¿Como los yogures?". Más o menos. Pero sin rebañar, que eso es de muy mal gusto. "¿Usted es de los que deja siempre un culillo?". No emplee esa expresión, que no se puede hacer una idea de la que le ha caído al consejero de Salud por usarla al hablar de vacunas y virales. "Pues de toda la vida a lo que sobra se le ha llamado por el diminutivo de la trasera". Pues ahora dicen los expertos en el lenguaje políticamente correcto -a la par que solemnemente aburrido- que no es adecuado (que no educado, que eso es otra cosa). Conclusión: bébase los culillos (con perdón) para no quedar mal. 

Casados con separación de bienes

Sigamos con lo de Bertín. El caso es que la pareja se casó en 2006 con separación de bienes. Así que disputas económicas no debe haber muchas. Sólo hay que aclarar, eso sí, cómo seguirá siendo la participación de la modelo venezolana en las principales empresas del cantante jerezano, entre ellas, la que tiene su sede en la Hacienda San José, en el término municipal de Alcalá de Gudadaíra y que se ha podido contemplar en más de una ocasión en el exitoso programa de entrevistas que presenta este galán hispano (la definición parece sacada de la radio de cretona). 

Explican ambas partes que esta decisión ha sido la mejor ante el "desgaste de la convivencia", esto es, que cada vez se soportaban menos bajo techo. Y aseguran -adelantándose a las lenguas viperinas y las mentes perversas- que no ha habido terceras personas (es decir, "otros" u "otras" en los que fijar la mirada y demás órganos) causantes de la ruptura. Hasta ahora todo muy cordial. Con el mismo espíritu de no agresión que existía entre Enrique Ponce y Paloma Cuevas, el primer matrimonio que se hizo añicos en la pandemia, cuando se supo que se les había acabado el amor. Aunque aquel panorama pacífico dista bastante de la realidad actual en el que el diestro alicantino, que bebe los vientos (algo que debe provocar bastante aerofagia) por la almeriense Ana Soria, está dispuesto a entrar en disputas con su ex por cuestiones monetarias. Ya saben, cuando se va el amor, sólo queda el dinero (la hipoteca, para la mayoría de los mortales).

Ana Soria, actual pareja de Enrique Ponce y estudiante de Derecho. Ana Soria, actual pareja de Enrique Ponce y estudiante de Derecho.

Ana Soria, actual pareja de Enrique Ponce y estudiante de Derecho. / D. S.

Por cierto, que ha trascendido en días recientes que la novia del torero realizará las prácticas jurídicas de la carrera de Derecho en el despacho de Baltasar Garzón, quien fue en su día padrino de bautismo de la veinteañera. En los mentideros taurinos corre el rumor, incluso, de que el ex magistrado es quien asesora a Ponce para que retrase la firma del divorcio con Paloma, de manera que se vea lo menos perjudicado posible por los factores económicos que acarrea ese acuerdo. La almeriense, además, no descarta opositar en un futuro a la Fiscalía, una inquietud que le ha surgido tras hacerse amiga de Dolores Delgado, actual fiscal general del Estado y novia de Garzón. 

Una victoria en los juzgados

Hablando de tribunales, el abogado de los Rivera Ordóñez ha conseguido que un juzgado de Málaga le otorgue la razón a Cayetano, a quien la Consejería de Gobernación le abrió expediente por un comentario que le refirió al presidente de la plaza de toros de Ronda en la Goyesca de 2017. "¿Y eso? ¡Con lo educado que es este chico siempre!". Por un rabo. "¡¿Cómo?!". Por un rabo de toro. "Me quedo más tranquilo". Era el trofeo que le negó el presidente aquel día pese a pedirlo con clamor el público. Ahí empezó todo. Ya ve usted que el letrado Joaquín Moeckel no se achanta con nada. Ni en los ruedos. Ni en Cantora.  

Kamala Harris, con su vestido morado, saluda a Joe Biden tras tomar posesión de su cargo. Kamala Harris, con su vestido morado, saluda a Joe Biden tras tomar posesión de su cargo.

Kamala Harris, con su vestido morado, saluda a Joe Biden tras tomar posesión de su cargo. / Europa Press

Es hora de poner fin a esto. "¿Se queda algo en el tintero?". La era Biden y la despedida de Melania Trump, que parecía vestida para un funeral de Estado cuando se subió al Air Force One. Ya sabe lo que gusta en EEUU un espectáculo. Prefiero el elegante vestido morado de la nueva vicepresidenta, Kamala Harris, la primera mujer en ocupar ese cargo. Ya era hora. "¿Hora de qué?". Del vermú. Sin culillo. 

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