En marcha desde 2006

GIPED: psicólogos para emergencias

  • El Grupo de Intervención Piscológica de Emergencias y Desastres de Cádiz se estrenó con el naufragio del Pepita Aurora

  • “Hay que saber escuchar más que decir en esos momentos”

Jerónimo Acosta y Oscar Lirio en la delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental. Jerónimo Acosta y Oscar Lirio en la delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental.

Jerónimo Acosta y Oscar Lirio en la delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental. / Lourdes de Vicente

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El coordinador del grupo de intervención psicológica de emergencias y desastres (GIPED) tiene el teléfono activo 24 horas y 365 días al año. Como un policía, un bombero o un sanitario, el grupo puede ser activado en cualquier momento por el 112.

“Cuando ocurre algo así, al margen de las consecuencias físicas, lo que más perdura en el tiempo son las psicológicas”, explica el presidente de la delegación en Cádiz del Colegio de Psicología, Jerónimo Acosta. Por ello, desde 2006, el GIPEP actúa para que “haya un correcto comienzo del duelo”, “para normalizar los sentimientos y emociones que se van produciendo en esos momentos tan trágicos”, explica Oscar Lirio, su coordinador en la provincia.

El dispositivo del naufragio del Pepita Aurora fue su estreno y desde entonces los profesionales del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental han estado presentes en otras intervenciones, como con los afectados gaditanos por el accidente del Alvia en Galicia en 2013. En este último año, han intervenido por en el incendio de la casa de El Palmar donde fallecieron varias personas de una misma familia, o en el del hotel 100% Fun en Tarifa, por citar los casos más destacados.

El grupo de Cádiz lo forman siete profesionales, cinco de ellos son mujeres

La demanda social de prestar atención psicológica a víctimas, familiares de víctimas e intervinientes en situaciones de emergencia y desastres ha sido cada vez mayor y de esta necesidad surgió la de contar con profesionales formados en este tipo de intervención, formándose en el Colegio cuatro grupos en las cuatro delegaciones; Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla.

El 112 los puede activar para casos “muy variopintos”, un accidente de tráfico que haya víctimas, por ejemplo, “y sobre todo si hay niños”. Y quieren dejar claro eso, son profesionales, no un grupo de voluntarios, sino uno más de cualquier operativo de emergencia que se prepare y para lo que tienen un acuerdo con la Junta de Andalucía. De hecho, están presentes en los simulacros y participan en la gestión y preparación de los dispositivos.

Actualmente, en el grupo de Cádiz son siete personas, cinco mujeres y dos hombres, “psicólogos y psicólogas que están en el colegio, que se han interesado y se van formando continuamente”. “Porque la psicología de emergencias es una rama muy específica donde es muy fácil meter la pata”, cuenta Lirio. “Tenemos que ser muy profesionales, que sepan qué no hacer y qué no decir”, sin que “haya una varita mágica”. Por eso "es tan importante la formación”, añade, y por eso tienen un grupo de trabajo y sesiones de forma constante.

El presidente de la delegación gaditana del colegio recuerda que "el psicólogo es un profesional especialista que le va a ayudar a gestionar mejor las emociones” a la personas que atiende, “a que eso no cronifique y termine en un problema, porque estar mal en ese momento es algo absolutamente normal”. “Hay que saber escuchar más que decir y dar oportunidad para que se exprese”, añade Acosta.

“La comunicación es una pieza fundamental y hay que tener asegurado que lo que vas a decir es verdad”, apunta. “Hay que identificar quién puede ser el intermediario, estar atento de quién está más entero. Porque son muchas horas esperando una identificación, un traslado, una confirmación de una noticia”, dice Lirio, que observa y actúa según como vaya evolucionando. “Que sepan que estoy aquí”. Los profesionales del GIPEP siempre van identificados con sus chalecos y en pareja.

Pero además de la atención a las víctimas, el GIPEP también interviene con los que intervienen, es decir, con el resto de profesionales que trabajan en un dispositivo. Para ello, desarrollan programas preventivos con bomberos, policías, ... para evitar futuras consecuencias derivadas de la exposición a situaciones traumáticas.

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