La opinión de Fran Quintana para Diario del Carnaval: Breve Manual contra el derrotismo

17 de enero 2026 - 07:01

Arranca un nuevo concurso, y con él entramos en la cansina rueda de hámster de los debates cíclicos, de esos que solemos dar cuenta en esta columna y en otras que por aquí verán, porque a cada vuelta del hámster le vemos unos matices distintos, aunque todo vuelva a ser lo mismo una vez más. Entraré en uno de ellos, a raíz de una publicación en redes de mi admirado José Juan Ramos, comentarista habitual del Concurso en los micrófonos de COPE Radio, el cual no es solo un gran profesional sino un verdadero amante de las coplas. En dicha publicación se daban ciertos tips a modo de “recomendaciones” orientadas a que el aficionado valore de forma positiva a las agrupaciones que cantan en el Falla. Un breve manual contra el derrotismo, diríase. Voy a compartir con ustedes algunas de esas frases: “En el Falla no solo se compite, también se viene a compartir meses de trabajo”, “Por eso, antes de señalar un fallo, merece la pena buscar un acierto”, “Siempre lo hay: una idea, un verso, una música, un arreglo, un detalle”, “Escuchar con respeto no quita criterio; lo mejora”. Con este sencillo y breve manual, que muchos calificarían de “buenista”, se acabaría con el derrotismo habitual que viene a decirnos todo lo contrario. En mi opinión, la crítica en Carnaval no solo es positiva, sino absolutamente necesaria, también para el que crea y canta, puesto que todos hemos evolucionado a partir de ella. Más aún en una expresión artística como la nuestra; el Carnaval de las Coplas es pura interacción, un viaje de ida y vuelta en el que el público rebota con su respuesta la intención de contar cosas de autor y grupo. Por tanto, la crítica está en la esencia misma de este arte, que sin respuesta quedaría completamente vacío. El problema está cuando quien pretende saber de Carnaval (y de Carnaval es “mu difici” saber…) trata de hacer alarde de su criterio y su sapiencia a base de sacar fallos continuos o frases destructivas acerca de lo que se ve en las tablas. Esta tendencia se sobre generaliza y se incrementa exponencialmente desde la llegada de las redes sociales, ya que lo que antes se quedaba como chascarrillo en la barra de bar ahora se expone a miles de ojos en la plaza pública de internet, obteniendo likes y comentarios que refuerzan dicha práctica. En realidad, sacar fallos lo sabe hacer cualquiera. Es algo bien sencillo, ponerse delante de algo, y rajar. Un deporte muy extendido, por cierto, para el que no hace falta tener conocimiento o nivel alguno. El verdadero criterio es saber separar el trigo de la paja, ser capaz de poner a un lado lo bueno y al otro lo malo, porque para hacer eso hay que saber trazar la línea. Y no todos saben. De ahí que me parezca muy acertada la publicación del bueno de José Juan, a la que me sumo completamente. Otro tema son los gustos personales… pero ese es otro debate cíclico, lo dejaremos para otro hámster.

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