Desde Tribuna

José Joaquín / León /

La jornada perfecta

31 de marzo 2014 - 01:00

FUE una jornada perfecta para el Cádiz. Y no sólo porque ganó en La Línea a la Balona, después de más de tres meses sin conseguir una victoria a domicilio. Le acompañaron otros resultados, empezando por el empate entre Cartagena y Guadalajara, que le permite volver a puesto de eliminatorias de ascenso. Y perdieron Lucena y Cacereño, además de la Balona, por lo que la lucha por los primeros puestos se alivia. En La Línea se comprobó lo que se intuía: para jugar la fase de ascenso, el Cádiz sólo depende del Cádiz, de sus ganas y de sus aciertos o torpezas.

Por fin se rompió el sambenito de la inutilidad a domicilio. Y lo consiguieron ante un rival directo en la lucha por estar entre los cuatro primeros. Victoria de las que valen seis puntos (los tres que ganas y los tres que pierde el otro). Fue conseguida con muchas dificultades y demasiados apuros. Fue posible gracias a que se vio un espíritu de lucha y un interés mayor que en otros partidos. Aunque también se repitieron errores que pudieron costar caros.

Calderón lleva en el banquillo dos partidos con dos victorias. Había pedido ocho triunfos en los ocho partidos de Liga que tenía por delante cuando llegó y, de momento, están en esa dinámica. En La Línea volvió a sorprender con la alineación. Situó a Josete en un doble pivote de evidente tono defensivo, junto a Garrido, y puso a Fran Pérez como central junto a Tena. Delante mantuvo a Migue García (que ha sido titular con Calderón en los dos partidos) y dejó en el banquillo a Kike López… y a Kike Márquez, que había sido de los mejores ante el Córdoba B, pero el técnico optó por darle una oportunidad a Dioni.

El partido recordó la pesadilla habitual de fuera de casa cuando la Balona se adelantó con el 1-0, casi a la media hora, tras un despiste de la defensa poblada y contundente que estaba jugando. La suerte para el Cádiz fue que Airam empató justo al filo del descanso, tras un rechace del portero Mateo. El 1-1 daría paso a otro partido, con un Cádiz que se lo creyó de verdad en la segunda parte.

Tras el descanso, marcó pronto Villar, a pase de Migue García, precisamente. Este gol fue la clave del partido. El Cádiz había remontado el marcador y la Balona lo acusó. La pólvora de Airam y Villar, los dos goleadores amarillos, fue determinante. Pero después del 1-2, el Cádiz no fue capaz de sentenciar el partido y eso le pudo costar caro. Dioni y Migue García no acertaron, cuando la Balona estaba en plena pájara y había bajado los brazos con la desilusión.

La incapacidad para sentenciar el partido, que estaba claramente de cara, pudo ser letal para el Cádiz. Andrés Sánchez salvó un gol bajo palos, a falta de siete minutos, en una jugada que pudo cambiar todas las percepciones sobre la mejoría. Sergio Aragoneses y la defensa se empleaban a destajo, mientras que en ataque (ya con los Kikes) se desaprovechaban los espacios para rematar al rival. En fin, que hubo suertecilla, a diferencia de otras tardes.

En las condiciones anteriores, es probable que no se hubiera ganado en La Línea ni con fortuna. Ayer el Cádiz presentó la credencial. Esperemos que no decaiga en los próximos partidos.

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