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Rafael Sánchez Saus
Vista a la derecha en el PP
Ya saben ustedes que nadie promete tanto como aquel que no va a cumplir. María Jesús Montero dice que va a hacer una “ley de lenguas” si llega a ser presidenta de la Junta de Andalucía. Aparte de las escasas posibilidades que tiene de ganar las elecciones, supongo que querrá decir que piensa proteger las diferentes formas dialectales del español que se usan en Andalucía, porque la lengua que aquí se habla es el español, no hay ninguna otra. Digo más: la manera en la que habla uno de Granada, de Almería o de Jaén y la forma de hablar de alguien de la ciudad de Cádiz no se parecen en nada. El hablar propio de la Baja Andalucía es la forma del español que se trasladó a América. Pero incluso en Jerez o en Sanlúcar se habla distinto de como se hace en Cádiz. Recuerden ustedes el ceceo pronunciado de la que fuera presidenta de la Diputación y ahora diputada en el Parlamento de Andalucía, Irene García, es como si fuera de otro país diferente. En la ciudad de Cádiz se aspira la jota y se sesea, más parecido a como se hace en Sevilla. Luego están las muletillas de cada lugar, el “miarma” sevillano y el “picha” gaditano, expresión esta última que ha sustituido al tradicional “quillo”. Alguien le ha colado a María Jesús esa tontería y ella lo ha repetido porque sabe que nunca llegará al Palacio de San Telmo. En Andalucía los orientales son mucho de abrir las vocales al final de una frase: “¿Eso qué es lo que eh?”. En Canal Sur se quiso imponer el habla sevillana como norma para toda Andalucía, mientras se proscribía el ceceo, parece que ya se ha descartado la idea. Andalucía es muy grande y las diferencias entre unos lugares y otros también. Un tonto de Dos Hermanas no habla igual que uno de Puntales, por decir algo, y mira que están a una hora por la autopista. Los que no tenemos acento gaditano nos identifican enseguida como si fuéramos de Madrid, pero cuando vamos a la capital del Reino piensan que vamos a estar todo el día con el habla de Cádiz, porque les suena raro. En Cádiz existe la costumbre de transforma en “gaditano”, como decía La Serenísima, cualquier expresión, desde el “guachisnai” hasta el “al liquindoi”, por traer al lenguaje gaditano la jerga de los muelles. Lo escribió Pedro Payán hace muchos años y lo trasladó a los balcones la Zona Franca durante el Congreso de la Lengua. María Jesús Montero haría mejor en recompensar a Andalucía por los años en los que ha sido marginada en el reparto de los fondos del Estado en lugar de privilegiar a los catalanes, como pretende hacer por los compromisos de Pedro Sánchez.
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