El pinsapar

Enrique Montiel

Tranquilidad

Hasta que no veo el río Ubrique rebosante el cauce atravesando el pueblo, no empiezo a tranquilizarme

13 de diciembre 2022 - 01:36

Hasta que no veo el río Ubrique rebosante el cauce atravesando el pueblo, a una velocidad muy grande, no empiezo a tranquilizarme. Cuando revienta Ubrique el Alto y las aguas atraviesan el pueblo blanco de los talabarteros, literalmente, a manantiales, no llega un poco de paz a mi ánimo. Sufro en futuro, parece mentira. Es como lo de la Biblia, no lloréis por mí, llorad por vuestros hijos. El miedo es algo así, una tensión del alma ante un mal próximo que nos acecha. Ya hay mucha gente con miedo a Pedro Sánchez pero por esto mismo, por lo que nos acecha de mal, al parecer. Pero ahora estamos en este cruce de caminos que son los ríos Tavizna, Ubrique y Majaceite, y los arroyos de Barrida y El Salto del Pollo. Toda el agua que llevan, como ahora, van directa a los Hurones, sin desperdicio ni pérdida alguna. Mi buen amigo Salvador Romero me envía esos vídeos medicinales y las explicaciones complementarias. Y yo pienso que nunca se puede saldar la deuda con esos lugares extraordinarios que cogen el agua a puñados para ponerla en los grifos de nuestras casas. De Grazalema a El Bosque, esa hilera de pueblos blancos extraordinarios. La columna vertebral del centro de la provincia manda el agua al sur o a la bahía de Cádiz, y con el agua todo lo que sin el agua no tendríamos al alcance. Deberíamos mimar ese espacio de riqueza infinita, de vida necesaria.

Digo yo que, por ejemplo, cuando revienta Ubrique el Alto baja el agua con violencia desde el barrio alto de Ubrique hasta el cauce donde el agua se embalsa y corre hacia una de las colas de los Hurones. ¿Cuando pasa se envía a las cuadrillas para reparar, enderezar, lograr un mejor trance? El pueblo tiene una buena alcaldesa, un alcaldesa que ama a su pueblo, lo embellece, lo mejora en todo lo que puede. Con tradición e imaginación. ¿Tiene suficiente ayuda? Como Grazalema, Villaluenga, Benaocaz… El conjunto de municipios por donde pasa el agua hasta el pantano, los pantanos. Y luego a los riegos, nuestras casas.

Confieso que me siento serrano/gaditano, todo lo que les llegue a los bellísimos enclaves, poco me parece. En relación a lo que dan ellos. ¿El precio de un paisaje? Acudo siempre a don Antonio Machado: es cosa de necios confundir valor y precio. Es por esto que afirmo que no tiene precio. Un atardecer en Olvera, un amanecer en Zahara de la Sierra, un paseo nocturno por Arcos de la Frontera, la mirada a la blancura de Ubrique desde El Calvario… Pero sobre todo la tranquilidad, los ríos a punto de desbordase…

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