Por montera
Mariló Montero
Un país en prórroga
PERSONALMENTE yo le concedo el derecho a la rectificación, entre otras cosas porque el arrepentimiento de Guillermo Zapata, flamante concejal de ¿Cultura? del Ayuntamiento de Madrid, muestra bien a las claras la prepotencia y la doble moral de quienes se erigen en nuevos salvadores de la postrada nación española. La juez Manuela Carmena, que por oficio y sensibilidad conoce muy bien los entresijos del dolor y el sufrimiento humano, debería ser la primera en escandalizarse por tener en su equipo de gobierno a un tipo capaz de soltar esas majaderías por el Santo Oficio de nuestros tiempos que a él le permite humillar a las víctimas del terrorismos o a pobres chiquillas vilmente asesinadas y a otros peores que él les da pábulo para utilizar ese mismo soporte con el envío de amenazas.
El intento de Zapata de politizar la repulsa de Esperanza Aguirre no indica por su parte una contrición plena. ¿Acaso las personas de derechas, aunque Podemos maneja el legado de Gonzalo Fernández de la Mora del crepúsculo de las ideologías, no tienen derecho a mostrar su indignación ante comentarios tan inoportunos y mendaces? Sacados de contexto, es verdad, y realizados hace cuatro años. Pronto hará seis años, amigo Zapata, es decir, el equivalente a dos presidentes del Gobierno, tres alcaldes de Madrid y otros tantos de Sevilla, de la desaparición del cuerpo de Marta del Castillo. La chica con cuya resurrección bromeaba en una zafia analogía con la incapacidad de Rajoy para resucitar la economía. La pista de esta chica se perdió el 24 de enero de 2009, día de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Triste paradoja que sus padres y todos nosotros aboguemos como buena noticia por la aparición de un cadáver.
El 12 de junio se cumplieron treinta años del ingreso de España en la Unión Europea. Un paso de gigante en un país que entonces convivía con el terrorismo como si fuera una lacra cotidiana. Esa rutina tan macabra generó un poso de costumbre, de indulgencia cuando no indiferencia, un breviario de podredumbre citando a Cioran. Y parece que esa asepsia trufada de nihilismo y anticapitalismo caló en esta generación de salvapatrias. Ya tiene Manuela Carmena un desahucio para paralizarlo inmediatamente. Un desahucio moral para un exegeta del humor negro. La juez sobrevivió a la matanza de Atocha y hay cosas con las que no se juega.
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