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Tribuna Libre

Antonio L. / Muñoz / Galán / Profesor De Secundaria

El Olivillo y Sánchez Esteve

En octubre de 1930 varios arquitectos españoles se reunieron en Zaragoza con el fin de incorporar los presupuestos del Movimiento Moderno a la arquitectura. Fundaron el GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) e hicieron suyos los fundamentos del estilo racionalista. Sus miembros más destacados fueron Fernando García Mercadal, Josep Lluis Sert, Torres Clavé y José Manuel Aizpurúa. Obras como el Club Náutico de San Sebastián, de Aizpurúa, o el Rincón de Goya en Zaragoza, de Mercadal, introdujeron en España los ideales constructivos de Le Corbusier, Mies van der Rohe o Lloyd Wright a la hora de integrar los edificios en su entorno, en su medio natural o urbano.

Cádiz tuvo en Antonio Sánchez Esteve el principal representante del Movimiento Moderno. Nombrado arquitecto municipal en el año 1924, el Olivillo es la obra que mejor representa el racionalismo expresionista. Su planta en 'W' proporciona a sus espacios un gran dinamismo, que se integra espléndidamente en el urbanismo del borde histórico de la ciudad, donde otros edificios como el actual Aulario Simón Bolívar -también de Esteve- juegan un papel esencial y visual en el entorno de la avenida Duque de Nájera.

La obra de Sánchez Esteve evolucionó desde la estética regionalista del Colegio del Campo del Sur al nuevo estilo en edificios como los antiguos Almacenes Hermu (1939) o la Transmediterránea (1940), acordes a las propuestas de los fundadores del GATEPAC con una arquitectura de un alto valor estético: líneas rectas, esquinas cilíndricas, fachadas onduladas…

Le Corbusier identificó arquitectura con armonía y la consideró como una creación del espíritu. Y es lo que logra Sánchez Esteve: una relación armónica entre forma, función y belleza, que fue posible a partir de la década de los años treinta en obras como el antiguo Hotel Playa Victoria, la desaparecida Piscina Municipal, el Edificio Arcas de la calle Novena, el colegio Celestino Mutis, el de Santa Teresa, el edificio El Trocadero, el colegio Salesianos... Como urbanista intervino en la antigua almadraba de la calle Brasil, el Paseo Marítimo, así como en el tramo de la avenida López Pinto y en el proyecto de la colonia Abarzuza. Los cines fueron muy representativos en su extensa obra: el Municipal, los tristemente desaparecidos Gades, Andalucía e Imperial, este último proyectado junto a García Mercadal como muestra magnífica del racionalismo en Cádiz.

En los años 50 del pasado siglo, Sánchez Esteve reordenó las Puertas de Tierra, abriendo dos grandes arcos de entrada y salida del tráfico rodado, a la vez que urbanizó la zona con proyectos como la Delegación de Hacienda y el Instituto Columela. En la plaza de España, en los terrenos aledaños ganados al mar, lo hizo con la Estación de Autobuses, estableciendo un área fundamental para la ciudad.

Integrar la arquitectura en su entorno fue la máxima de Esteve y del Movimiento Moderno. Y es lo que ocurre con el Olivillo y con la antigua Escuela Oficial de Náutica, obra inspirada en el primer racionalismo de López Zanón y Luis Laorga. Sus volúmenes yuxtapuestos trazan una curva, una ola maravillosa que se inserta en el espacio privilegiado y único de la Caleta.

Es lo que decía Oscar Niemeyer: "… la arquitectura es una cuestión de sueños, de curvas generosas y de espacios amplios, abiertos…".

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