Indecisos

Muchas fronteras se han redibujado en los siglos. Y seguirá haciéndose. Lo saben catalanes, gallegos y todos

Me maravilla la demoscopia, vamos, incluso el nombre. Debe ser ancestral. En el judaísmo ya existía el don de la profecía, era una cualidad de Dios entregada a algunos elegidos. Llegó al pueblo llano con fórmulas tan elementales y poéticas como saber el día en que uno se va a morir, para expresar y definir a la gente perspicaz y sabia. No soy un antropólogo cultural pero tengo noticia de que la figura parecida se daba en muchas civilizaciones. Que miraban el hígado de las aves y otros modos predictivos. Tezanos con una túnica y un cayado bien podría representar al hepatóscopo, incluso al profeta de hoscas facciones que provocaba temor reverencial: sabía todo de mí, sabía lo que podría pasarle a mi pueblo. Vuelven siempre por las elecciones y mucho más cuando, como las del próximo domingo, son mucho más que unas elecciones -nos dicen- aunque ninguna elección es mucho más que una elección. La historia convulsa del continente es prueba de ello. Porque nada es eterno. De hecho, muchas fronteras se han redibujado en los siglos. Y seguirá haciéndose. Lo saben catalanes y vascos y gallegos y todos. La gente, en general, se acomoda y, si salen mal las cosas, se lamentan. Miremos el imperio romano, o el inglés. O el español, en donde no se ponía el sol, ciertamente. De aquel big bang histórico hemos llegado a este universo peninsular con Portugal y Andorra y los archipiélagos. Del que quieren segregarse vascos y catalanes, y puede que gallegos. Con una batalla por delante de anexiones (los territorios en Francia y Navarra, los Paísos cataláns, Galicia y el Bierzo y el norte de Portugal… Algunos andaluces visionarios quieren el sur de Extremadura y el Baixo Alentejo, y Murcia…). Bueno, este paquete de ensoñaciones no entra en las urnas, al mismo tiempo quiero decir; pero algunos grupos pretenden usar sus votos decisivos y la ambición sin medida de algunos líderes para situarse en la línea de salida de un futuro que desean. El mensaje lo están dando los que quieren conservar la España multisecular y la libertad e igualdad de todos, pues todos son los españoles mientras no se demuestre lo contrario, o unos puedan imponerlo a los otros. O sea, los indecisos deciden, según los demóscopos, este futuro inmediato. Lo que bien mirado es fantástico, gentes que manifiestan no tener decidido el voto, pueden empezar a dibujar el nuevo mapa de Hispania. Si votan a quien está dispuesto -por el poder- a gobernar los restos de una patria común e indivisible, o votan a quienes tienen ya firmado el 155 que cierre la vía de agua que dicen es España. ¿Indecisos?

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