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Su propio afán

Divortium aquarum

El Puerto coge demasiado en medio de Jerez y Cádiz, en toda la divisoria de aguas de la provincia

La divisoria de aguas o, en latín, divortium aquarum, dícese de la línea imaginaria que traza la separación entre dos vertientes o cuencas fluviales limítrofes. Dos gotitas de lluvia pueden caer a mil kilómetros de distancia y acabar flotando juntas en el mismo río si están dentro de la misma cuenca o pueden caer separadas por un centímetro en el mismo pico, que, si la divisoria les coge por medio, una gota acabará en el Atlántico y la otra en el Mediterráneo.

Como llueve, me he buscado esta metáfora para preguntarme por dónde pasa el divortium aquarum de mi alma. Esta tarde, casi a la misma hora, presentan libro, en Cádiz, José Ramón del Río, de artículos del Diario; y en Jerez, José Mateos, de notas ensayísticas, pero que, como libro suyo, será poesía.

«¿Y qué tiene que ver tu alma en esto?», me preguntará usted. Pues que Del Río es un maestro del columnismo y, sin embargo, colega, y el columnista que hay en mí quiere pagar su deuda de tantos buenos artículos yendo a su presentación y aplaudiendo como el que más. Pero a la vez tengo mi no sé qué de poeta, y también José Mateos es un maestro esencial para mí (y para todo el que se le arrime por lo personal o por lo literario) y querría verlo en Jerez. Ahora mismo me arrancaría a cantar la antigua soleá: «¿Dónde caerá lo cierto?/ Belmonte torea en Jerez/ y Joselito en el Puerto»; pero sé que lo cierto caerá en las dos plazas: una, en Cádiz, por el periodismo; otra, en Jerez, por la poesía y la filosofía.

La división de mi alma es que no sabe si soy columnista, poeta o al revés. Yo he hecho de mi vida, como quería Ortega, una aspiración a no renunciar a nada, y estoy hecho, en consecuencia, un lío. Con los actos de esta tarde, y en general. Y me da miedo abrir Europa Sur, no vaya a presentar en Algeciras José Ángel Cadelo de Isla un libro de crítica literaria o una traducción, que es lo que me faltaba.

Además del ánima y del ánimo, está El Puerto, que coge muy en medio de Jerez y Cádiz, en toda la divisoria de aguas de la provincia. Si usted tiene claro o cerca un acto u otro, no se equivocará. Importa mucho darles el eco debido, porque como dice José Mateos en su libro, la sociedad actual ya no censura lo que importa, sino que logra que no se hable de ello por el ruido de los escándalos de la política y el de la política de los escándalos. Hoy, en la provincia, hay dos cosas, dos, ay, que nos importan muchísimo.

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