Pesadilla después de Navidad

23 de enero 2026 - 07:00

Soñé que Trump quería El Puerto, por las buenas o por las malas. Amanecía el lunes y las cadenas de radio abrían sus informativos con la noticia. De madrugada, el presidente de los EEUU había comparecido ante los medios para anunciar que iba a dirigir la ciudad hasta que hubiera una transición adecuada. “Make Port Saint Mary great again”, sentenció desde su casa en Florida.

Aseguró también que ya había hablado con Mr. Caraballo, el sheriff de ese condado que en breve se convertiría en el número 51 de los estados federados de EEUU. Dijo que pasaría a llamarse Cien Palacios Todos Míos. En el turno de preguntas, una periodista gaditana en la diáspora le comentó que desde 2019 el alcalde de El Puerto era Mr. Beardo. “Who is Mr. Beardo? Are you stupid? El alguacil de El Puerto desde hace más de 40 años es Mr. Caraballo”, gruñó el Emperador. Mr. Trick (triquiñuela en español, así lo renombró) es nuestro hombre. Eso sí, pagará un precio mayor que Maduro si no hace lo correcto. La periodista volvió a pedir la palabra, ya sin éxito, para comentarle que Mr. Trick no paga nunca, que solo cobra. Y muy bien: 110.000 eurazos todos los años, más que el presidente del gobierno de España y que el presidente de la Junta de Andalucía.

La web Gente del Puerto (People from The Port, en el idioma del Imperio) publicó que Beardo, el alcalde fake, llamó a Trump, pero le pasaron con el portero de la Casa Blanca. Le rogó que le transmitiera su adhesión inquebrantable y que muy cerca de la Base de Rota tenía un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo. Dígale que quiero regalarle la medalla que gané cuando jugaba en los infantiles del Safa San Luis. Y que estoy dispuesto a eliminar la estatuas de Alfonso X, de Alberti, de Muñoz Seca, de Caraballo (la del comparsista, no la de Mr. Trick) e incluso de Paquirri, y colocar la suya en todas la rotondas. No olvide comentarle que también he pensado incluirlo en el escudo de la ciudad, arriba del todo, protegiendo a la Patrona y al castillo de San Marcos. Y que será el Gran Visir del Universo Sideral en la cabalgata de navidad de Calleja, donde sonará “Bienvenido Mr. Trump”: Americano, le recibimos con pleitesía/americano, viva la ICE y viva la CIA.

El escritor y todólogo Chuchy Gago colgó en su ilusionante blog “La esperanza es lo primero que se pierde” un artículo en el que analizaba la nueva realidad sociopolítica de El Puerto. En su opinión, la más grave desde que Pedro Pacheco, al mando de un ejército azulino de domingueros a caballo, conquistó Valdelagrana a mediados del siglo pasado y la escrituró en Jerez. Más allá de su geoestrategia expansionista, añadió el sobrino de Fernando I de Terry y V de El Puerto, el Zanahorio quiere hacerse con la ciudad por nuestras enormes reservas gastronómicas: los molletes de Los Pepes, los churros de la Charo, la tortilla del Apolo, las pavías de Ceballos, el ajo caliente de Er Beti...

Recuerdo que en la pesadilla, después de un fundido en negro, vi colgado en la cocina un almanaque de El Puerto de 2036, en el que no había, felizmente, ni rastro de Trump. Pero cuando desperté, dentro del mismo sueño que aún seguía soñando, Caraballo, como el dinosaurio de Monterroso, todavía estaba allí.

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