El Alambique
María González Forte
Indigencia
Entre los visionados de series que se ‘comen’ a ratos está Atasco, que ha incoporado su tercera temporada a Prime Video. Las historias de Rodrigo Sopeña (La habitación de Fermat), producidas por Onza, son sketches que en ocasiones se entrelazan y quedan sueltos para otras entregas, para dar mejor forma así a la tanda de episodios. El contexto es en un embotellamiento interminable, entre coches, pero la mayoría de las situaciones se podían situar en un sofá o en un mostrador. O en un bar, como telecomedia clásica que se atisba en su costura.
Atasco recopila en álbum a los rostros nacionales, de todos los registros y cachés. De Roberto Álamo y María Galiana a Leo Harlem o Clara Lago. Incluso, como apariciones de cualquier programa, Lolita y Patricia Conde.
Y también interviene un contertulio de ancestro musical como Ramoncín, donde se interpreta a sí mismo y tiene que demostrar que está vivo en plena carretera, sin apenas cobertura, cuando ve que en los medios han anunciado por equivocación su fallecimiento. Es buen ejercicio saber reírse de uno mismo. Aparecer en la tele casi a diario deja una impronta de personaje de ficción.
Atasco sufre de la irregularidad de historias conseguidas, que arrancan incluso la carcajada, a otras insípidas que aportan poco, tal vez por culpa de esos intérpretes invitados que no saben sacar partido a las frases. El viral sketch de Luis Callejo y Carlos Chamarro a tortas por la tilde diacrítica de “solo” es lo más conseguido. Y nos representa: nos polarizamos con cualquier pequeñez.
También te puede interesar